lunes, 27 de febrero de 2012
Inteligentes, mandonas y otros
Rosa Belmonte
En televisión, las mujeres españolas no son objetos sexuales pero sí inteligentes, estables, incrédulas, decididas, mandonas, autoritarias, madres, trabajadoras (como si existiera la madre no trabajadora) y groseras. Parece la descripción de Belén Esteban pero es la imagen femenina en la ficción española, según un informe del Observatorio Audiovisual de Identidades de la Universidad Internacional de la La Rioja, que ha estudiado a las mujeres del "prime time". El trabajo de campo se ha centrado en "Águila Roja" (?), "Los Protegidos", "Aída", o "Gran Reserva". Por otro lado, un vistazo a las comedias españolas llevarían a la coclusión de que los hombres son idiotas. Solo hay que ver los especímenes de "Los Serrano", "Aída" o "La que se avecina". Uno de los autores del estudio ha resaltado la importancia de la televisión en la imagen que tiene la sociedad de la realidad. Cierto. Lo discutible es que esa realidad la fije la ficción española.
Diario Sur
24.02.2012
alephgaia...
Y esto es en realidad lo que parece prentender los medios de comunicación. ¿El motivo...? creo intuirlo. Lo cierto es que para congraciarse con las pretensiones feministas de crear y fomentar una nueva imagen de la mujer perfectamente descrita en el artículo, se llegan a extremos contraproducentes para el género contrario, presentándolo, tal como se dice también en el artículo, como seres simple y llanamente idiotas.
Las series (películas, publicidad, concursos, dibujos...) de ficción no solo fijan la realidad de nuestra sociedad, sino que peor aun, marcan las pautas de comportamiento para la sociedad. Dictamina subrepticiamente cómo debes comportarte, cómo debes pensar, cómo debes ser... que en el caso de los hombres se puede resumir, según vemos, en idiotas, y si no en malos, si no en cobardes o las en tres características a la vez. Así lo está marcando la línea general seguida por los medios de comunicación. Se trata de una línea de actuación no pactada explícitamente, sino a la que se ha llegado a través del convencimiento de "lo lógico y lo justo".
Somos como un libro en blanco. Nuestro comportamiento, nuestras opiniones, nuestra forma de pensar, desde la infancia y hasta nuestra muerte, se conforma gracias a la información que recibimos de nuestro entorno. Y nuestro entorno está fagocitado predominantemente por la televisión (cine, series, música...). Los estándares de conductas ya no están determinados por nuestros padres, vecinos, parientes... la referencia hoy es otra. Está en los medios de masas. Es de ahí de donde obtenemos esos referentes sociales para luego incorporarlos a nuestra forma de ser hasta formar parte de nosotros mismos de manera definitiva, en tal manera que los defenderemos a "capa y espada" como si hubiesen surgido de nosotros mismos.
En estudios psicológicos y de comportamiento humano se sabe que "tal como te traten, así te comportarás". En los medios nos explican las noticias tal como si fuesemos niños, en tal caso, nuestro nivel de comprensión de la noticia baja. Baja al nivel de un infante. Esta fórmula continuamente utilizada da como resultado la cosolidación de un público poco crítico, con escasa capacidad para discriminar y fácilmente manipulable.
Si en las series, películas, información y demás se presenta siempre al referente másculino como un ser torpe, cobarde, idiota, malvado, violento, primitivo.... así entenderemos que realmente somos; estás carácteristicas las iremos incorporando pues a nuestro modo de ser sin darnos cuenta.
Este referente extremo y pernicioso se produce de manera repetitiva y constante; es la forma más efectiva para aceptarlas inconscientemente. Por contraposición, la mujer siempre aparece como un ser inteligente, valiente, justo, fuerte, decidido, pacífico... y de esta forma tan asimétrica y extremista ¡ya queda totalmente marcado nuestro comportamiento en esta interrelación! "Una mentira mil veces repetidas termina aceptándose como una verdad", decía un pensador extremista.
Ya todo es cuestión de tiempo. Dos o tres generaciones siendo tratados con este mecanismo de "reajuste" y todo el comportamiento y creencias anteriores en los varones desaparecerá, adquiriendo las nuevas generaciones este otro tipo de "rol"; esta otra nueva idea sobre sí mismos, este nuevo comportamiento realmente básico y simple. Claro está, igualmente ocurrirá con las mujeres en el sentido contrario.
Tan solo concluir que el Sistema quiere solo a "ciudadanos" obedientes, pacíficos, crédulos, manejables, incapaces de sublevarse contra Él.
El Sistema está centrando todos sus esfuerzos en conseguir que el género que históricamente, -hasta ahora- se ha mostrado como subversivo hasta la violencia, capaz de llevar a cabo revoluciones antisistema y de derrotar al poder establecido eliminándolo de su posición privilegiada, no sea capaz de recurrir a estas armas en un futuro para destruirlo. Por ahora, el Sistema, está centrándose en la inhibición de la conducta masculina, fijándola como extrema y peligrosa para la sociedad, convenciéndonos de que esto es así, y está paralelamente interponiendo los mecanismos adecuados para castigarla si esta surge. Se informa de comportamientos masculinos violentos de manera constante y repetitiva, haciéndonos creer que, éste que ocurre de manera puntual, es en realidad toda una epidemia. La aceptación por parte de la ciudadanía de la puesta en marcha de medidas contundentes de represión de la violencia para TODOS los integrantes del género masculino se hace efectiva y entra en vigor. Pero además, éstas se aplican en base a las teorías y pensamientos más extremistas de los colectivos configurados como víctimas directas de esta violencia.
El Sitema se está encargando de la persecución y castigo de ellos, por ahora... luego llegará el momento de aplicarlos al resto de los mortales. Entonces crearán las fórmulas necesarias para convencernos, nuevamente, que es necesario llevar a cabo una nueva persecución, su represión y consiguiente castigo.
jueves, 2 de febrero de 2012
Más o menos emocional
http://www.elpais.com/articulo/portada/Escenas/callejeras/furia/Navidad/elpepusoceps/20120122elpepspor_15/Tes
Lo que más me llama la atención de este artículo es la manera limitada y despreciativa en la que Rosa Montero nos describe a los hombres. Términos como "emocionalmente cortocircuitados" o "les suele espantar poner palabras a sus emociones, entre otras cosas porque la mayoría no tiene ni idea de cuáles son (no se les ha educado en el autoanálisis emocional). " es una manera empobrecedora de explicar el porque estos hombres callaban frente a los gritos de sus parejas, y también una manera de negarnos a los hombres el mismo nivel de inteligencia emocional de las mujeres, incluida la propia Rosa Montero, la cual a mí nunca me ha parecido nadie capaz de dar lecciones sobre estabilidad y madurez emocional a los demás. Bien puede ser que estos hombres estuviesen demostrando un autocontrol que les permitía callar y evitar empeorar una situación que podría haber dañado mucho su relación de pareja. Quizás a Rosa Montero le hubiese gustado verlos replicando a gritos también, llorando, agitándose, demostrando esa gran capacidad emocional de la que hacían gala sus compañeras al perder por completo el control de si mismas, mientras repetían frases elaboradísimas como: "¡Solo te pido un poco de paciencia! ¡Un poco de paciencia! ¿Es eso mucho pedir?"o "¡Porque tú me lo dijiste, tú me lo dijiste, fuiste tú el que lo dijo!". Puede que prefiriese que esos hombres tuviesen como mínimo una inteligencia emocional similar a la Aída Nízar, Mila Ximenez, Belén Esteban, Lidia Lozano o Laura Campos, ganadora de la edición número doce del concurso Gran Hermano. Ninguna de ellas se habría callado ni por un momento y hubiesen llevado la situación al límite, causando más desgarro del que ya había y tratando de quedar todo el tiempo por encima de la otra parte sin pararse a pensar en las consecuencias.
No quiero decir con esto que los hombres tengan más inteligencia emocional que las mujeres, para nada, de hecho no lo creo así. Pero tampoco creo lo contrario, tal como expone Rosa Montero, analizando la situación con toda su prepotencia hembrista, haciendo hincapié en las parcialidades y tópicos que mejor se ajustan a su deseo de limitarnos a los varones, a quienes ella misma debe creer poder darnos lecciones de inteligencia emocional, ya que es capaz de pasarse horas enteras hablando de sus vivencias y sentimientos. Pero esta no es la única forma de inteligencia emocional que existe, el autocontrol es también para los expertos en la materia otra prueba fundamental de la madurez en este terreno. Si unimos a esto el que frecuentemente la gente que ahonda en su mundo emocional por tanto tiempo y de un modo tan repetitivo lo hace por no poder serenarse interiormente, o porque se entretienen de un modo a veces insano con los sentimientos más intensos que han experimentado al aburrirles las vivencias cotidianas, es evidente que lo que ella plantea como virtud puede en realidad ser un gran defecto. Y desde luego el dejarse llevar por la cólera hasta el extremo de hacer una escena histérica en la calle es una prueba clara de escasa inteligencia emocional. Rosa Montero desmerece a los hombres que se callaron la boca pero no hace lo mismo con las dos mujeres que estaban incurriendo en una acción mucho peor. Pero claro está, ella lo ve con su prisma, favorable al sexo femenino. Y según su prisma los hombres somos esos simples a los que sencillamente "no nos da".
En mi vida he discutido varias veces con mujeres dañinas y en su uso del lenguaje casi siempre se han limitado a despreciar, insultar, amenazar e intentar dar miedo y sobre todo buscar el apoyo del grupo a su favor. Y yo en general siempre he procurado no ponerme a su altura, no porque verbalmente “no me diese” o emocionalmente sea muy complicado dejarse llevar y poner verde a otra persona cara a cara o ante los demás. Tanto lingüística como emocionalmente los insultos, las amenazas, los desprecios y los rumores distorsionados son de lo más fácil que existe. Si no seguía su ejemplo era por no empeorar las cosas. No deseaba una situación mala de veras y ponía la razón y el autocontrol que o bien les faltaba a ellas o sencillamente no deseaban emplear. Y creo que estos hombres estaban intentando eso mismo. También merece la pena plantearse si tal como señala el artículo “para llegar a esa furia, esa mujer seguramente había tenido que sufrir antes mucho.” No puede afirmarse tan a la ligera. En los casos que conozco la mayoría de las mujeres malintencionadas con las que he tratado tienen la tendencia a hacer sufrir y perjudicar al prójimo como parte de su estilo de vida y, curiosamente, respetan y se controlan más en presencia de quien puede hacerlas pasar un mal rato que con las personas suaves y dóciles que no les perjudicarán a pesar de sus abusos y agresiones. Rosa Montero quiere darnos a entender que si una mujer hace algo negativo seguramente tendrá un motivo justificado para ello. Puede ser que sí o puede ser que no, dependerá del caso. También podía decirse pensando en esta misma línea que cuando un hombre ejerce cualquier tipo de violencia sobre una mujer él puede haber sufrido mucho antes de llegar a ese extremo. Pero en nuestra sociedad el beneficio de la duda se plantea en exclusiva defensa del sexo femenino. Si un hombre pierde los nervios y ejerce cualquier tipo de violencia no debemos siquiera preguntarnos que le ha llevado a actuar de esa manera, y mucho menos aún si las condiciones que rodean a esa agresión podrían justificarla. Cuando un hombre se comporta agresivamente con una mujer debemos aplicar el rígido y universalista slogan: “No hay excusa para la violencia”.
En cambio, si una mujer se pasa de la raya hasta el extremo de llevar a rastras a su hija pequeña, como se señala en el artículo, debemos aplicar una vara de medir diferente y entender que seguramente lo ha pasado muy mal antes de dejarse llevar por el odio. Una postura hembrista al 100%: parcial, estúpida y sexista. Lo dicho hembrismo al 100%. Esta consideración ayuda a entender mejor porque los hombres no eligieron contraatacar. "Porque, si alguien está discutiendo contigo y te berrea así, por lo menos el gesto debería retorcérsete de furia" escribe Rosa Montero. Pero ¿cuáles habrían sido las consecuencias? para los hombres nefastas: si ellos ganan y la mujer pierde pasarán fácilmente por machistas y maltratadores y bastará que la mujer amenazante y agresiva se venga abajo y comience a llorar para que cualquiera que recién pase por allí la conceda la dignidad de víctima y se ponga de su parte. Pero si el hombre es quien se hunde será considerado como un ser despreciable, un llorón y un blando, al que le falta la entereza que debe tener un hombre de verdad. Rosa Montero, que piensa de un modo muy hembrista, demuestra ser muy ignorante de lo que los hombres viven y experimentan, pero claro, para ella somos hombres, no nos da, somos muy simples, hasta Rosa Montero puede sentar cátedra sobre nuestras motivaciones mejor que nosotros mismos. En realidad, lo único simple es la visión idiota y limitada de los hombres que ha creado el feminismo, precisamente para que ciertas personas mediocres y cargadas de defectos tengan la oportunidad de hinchar su autoimagen y despreciar al otro sexo.
Una visión errónea sí, pero muy útil a la hora de condenar a los hombres, por defender concepciones feminazis que vuelven negativo al sexo masculino, como la siguiente: "Pero esos incidentes también tienen una vertiente oscura y siniestra. Dado el pavoroso bloqueo que obviamente sufrían los dos hombres, es decir, dada su incapacidad para manejar los propios sentimientos, se me ocurrió que en algunos de los casos de la violencia de género, y junto a otros ingredientes como el machismo, la crueldad o la total falta de empatía, quizá influya un cortocircuito parecido llevado hasta su extremo, es decir, una patología que haga que solo sepan dar salida a sus emociones de una manera física y brutal." Es decir, estos dos hombres que seguramente aman a sus compañeras y que tienen probablemente una inteligencia emocional del mismo nivel que la de Rosa Montero o superior son, en realidad, al callarse para no agravar la pelea y volverla de veras peligrosa, dos probables agresores a punto de explotar, bestiales, peligrosos, dos lisiados emocionales capaces de cualquier cosa. Al final el escaso entendimiento de Rosa Montero nos retrata a los hombres como maltratadores potenciales precisamente por ser capaces de guardar silencio y no atacar. Las feministas radicales que han creado la Ley Integral contra la Violencia de Género tienen que estar encantadas ante esta reflexión, puede que se la adueñen para ellas si no la están empleando ya como respaldo de sus políticas injustas: nuevamente son los hombres los que con sus supuestos defectos e incapacidades tienen la mayor culpa de la violencia en la pareja. Ahora disponen de otro argumento para acorralarlos todavía más, incluso a los que se callan al ser presionados de este modo puede buscárseles una limitación a partir de la cual culpabilizarlos también.
Machismo, crueldad total, falta de empatía, son términos que asocia al sexo masculino, no indica que el hembrismo, la crueldad y la empatía cero también pueden formar parte de la forma de ser de muchas mujeres. Es evidente, con estos puntos de vista los hombres siempre podemos ser los malos.
Toda una sexista señora Montero, no merece Ud. ningún hombre a su lado. Ud. no es justa con el sexo opuesto y da lecciones sólo por ignorancia y orgullo de creerse más sin serlo. ¿No se habrá parado a pensar que muchos casos de violencia de género que derivan en severos castigos para los hombres pueden corresponderse en realidad con peleas dentro de la pareja en las que ambas partes tienen una importante parte de culpa, y que muchos hombres, antes de llegar a estas situaciones, tragan carros y carretas? Un amigo mío me confesaba que su mujer le llamaba tonto con frecuencia y le reprochaba prácticamente a diario por cobrar menos que ella. Lo curioso es que él había tenido casi el mismo sueldo desde antes de casarse. Si algún día él la contesta y le reprocha a ella por sus defectos seguramente terminarán en el divorcio. Pero si se lo hace ella a él no pasa nada, es que desea hablar, para denigrarlo, hacerlo de menos y tirar de la cuerda incluso en el momento más inoportuno, al margen del día que él tenga o su estado de ánimo del momento. Como dice Rosa Montero: "¡Tenemos que hablar!", mientras ellos intentan escurrirse de la sala al baño y del baño al dormitorio huyendo del intercambio verbal. Si por ellos fuera, creo que a veces preferirían que fuéramos mudas" Estoy convencido de que en el caso de mi amigo y otros muchos es así pero tienen un buen motivo para ello, porque viven situaciones de maltrato psicológico que no se aceptarían en un hombre. Y a pesar de todo que generosa e igualitaria debe sentirse Rosa Montero con nosotros al conceder que "No sé, pero a mí esos dos hombres arrinconados del día de Navidad me parecieron un poquito maltratados, la verdad." Con amigas como ésta no nos hace falta enemigas. Que forma de restar importancia y minimizar las experiencias de malos tratos que toca sufrir a los hombres. Es como decir que el maltrato serio, el auténtico, el verdaderamente denunciable y nocivo para la persona es cosa exclusiva de las mujeres víctimas, mientras que a los hombres les toca ser sólo "un poquito maltratados". Sigue siendo una concesión que sitúa a los hombres en desventaja con las mujeres. Ellos, como han sido sólo un “poquito” maltratados no pueden tener auténticas maltratadoras, y si dicen que es así, lo más probable es que exageren y no merezcan ser tenidos en cuenta. En fin, un artículo nefasto propio de la guerra contra los hombres que tanto complace a las feministazas de toda la vida, principalmente porque es una guerra en la que los hombres apenas hemos empezado a contestar. Creo que es lógico que Rosa Montero escriba en El País. Aunque a veces parezca que intenta ponerle una vela a Dios y otra al diablo en el fondo es tan sexista como la idiosincrasia de este periódico.
Gustavo Revilla.
martes, 24 de enero de 2012
Reconociendo el SAP.
La Unión Latinoamericana de Entidades de Psicología (ULAPSI) ha reconocido la existencia del SAP o Síndrome de Alienación Parental, trastorno sufrido por los menores que son manipulados psicológica y emocionalmente por uno de sus padres en contra del otro, dentro del contexto de los conflictos o separaciones de pareja y con el resultado de un grado de rechazo o distanciamiento variables entre uno de los progenitores y el menor maltratado mediante el SAP. Este tipo de abuso reconocible con frecuencia en el contexto cotidiano, viene siendo aceptado durante los últimos años por un creciente número de expertos, lo cual, en el caso que nos ocupa, acerca a los países de América Latina al mejor manejo de los graves daños a los que puede dar lugar, tanto para los menores como para los progenitores víctimas de esta situación.
Resulta no obstante lamentable que nuestro país se quede rezagado en la lucha contra este tipo de maltrato familiar, sólo porque los grupos de presión hembristas obstruyan el reconocimiento de su existencia y en consecuencia imposibiliten su persecución y sanción legal por no convenir a sus intereses particulares, tan frecuentemente distanciados del bien común. Por culpa del feminismo radical, nuestro país se queda a la zaga o retrocede en políticas sociales comparado con otros países menos influenciados por el hembrismo, como por ejemplo Brasil o México, donde ya existen legislaciones que penalizan este tipo de delito, o el más cercano aún, Portugal, cuya Ministra de Justicia admitió recientemente que el SAP no es un mito y sí una forma de maltrato cada día más frecuente en el seno de la ruptura de parejas, precisamente al desmentir la idea básica de una ponencia sobre la cuestión dada en su país y en la que participaban dos feministas de género españolas.
http://plataformaporlaigualdad.es/?p=5816
La excusa más típica usada por las hembristas para negar la existencia de un secreto a voces como es el SAP se basa en la mentira de que es un recurso usado por los maltratadores para perjudicar a las madres. Debe matizarse antes que nada que las únicas que crean leyes que castigan en exclusiva a uno de los dos sexos son con frecuencia las mismas hipócritas que recurren a esta falsedad para hacerse las víctimas, ya que ellas han creado la sexista y discriminatoria Ley Integral contra la Violencia de Género, norma misándrica y cargada de racismo sexual en base a la cual sólo puede castigarse a varones. La realidad, como suele suceder tan distante de los análisis del feminismo de género, es que por SAP puede penarse tanto a hombres como a mujeres, es decir, algo totalmente igualitario, ya que se castiga en base a la acción y no por el sexo de la persona.
Otro de los argumentos más típicos y también vergonzosamente tramposos para tratar de ocultar la existencia del SAP es que Gardner, el experto que comenzó a manejar este concepto, defendió puntos de vista favorables a la pederastia y cometió suicidio a la edad de 72 años. (Conviene aclarar que su suicidio, presentado por sus detractores como una prueba de grave desequilibrio emocional por parte de Gardner, se produjo mientras padecía las últimas etapas de una grave enfermedad degenerativa, el Síndrome del Dolor Regional Complejo, hoy en día sin causa ni cura conocidas y que es causante de un intenso y a veces insoportable dolor que puede cronificarse, tal como sucedió en el caso de Gardner). Es un hecho clarísimo que al margen de si Gardner fue un pedófilo o no la más que abrumadora mayoría de expertos y expertas de nivel, entre ellos los muy numerosos integrantes de la ULAPSI que han reconocido la existencia del SAP a nivel de America Latina, no tienen nada de pedófilos, y no puede desacreditarse su trabajo y buena voluntad en base a un argumento que afecta exclusivamente a Gardner, es decir, a uno solo de quienes defienden la existencia del SAP. Proceder de esta manera es absolutamente deshonesto: se trata de ocultar la verdad atacando al portavoz, y, como no, no serán las hembristas quienes admitan o mencionen que son muchos los expertos sin tacha que llegan a la misma conclusión que Gardner. ¿Por qué las hembristas no toman como referencia a otros autores al discutir la existencia del SAP? Porque saben que es vergonzoso y negativo que haya sido considerado un pedófilo, o que se suicidase, si no se aclaran debidamente las causas que le llevaron a ello, y de esta manera, satanizando al mensajero, tratan también de marginar su mensaje. Pero si dirigiesen las críticas al trabajo de algún otro experto que no pudiese ser desmerecido de antemano el debate se centraría no en la polémica figura del experto, sino en los argumentos científicos, estadísticos, psicológicos y legales que prueban la existencia del SAP, y ante un debate objetivo como este ellas tienen todas las de perder. La realidad es que el proceso de Alienación Parental es algo tan frecuente y extendido que la mayoría de los ciudadanos saben de algún caso ocurrido en su entorno más cercano e incluso son muchos los que han pasado por esta situación personalmente, y en estas circunstancias la apelación al escándalo centrada en los defectos de Gardner se convierte en el último recurso que puede desviar la atención de unos hechos tan conocidos.
El tercer argumento es que el Síndrome de Alienación Parental no ha sido reconocido aún en ninguna de las ediciones del manual DSM usado para el diagnóstico de trastornos mentales. Esto es cierto. Pero debe decirse que estos manuales están expuestos a una revisión y mejora constantes, y que determinados tipos de maltrato y trastornos infantiles han comenzado a investigarse y definirse recientemente, como resultado de una creciente sensibilidad hacia los derechos de la infancia base de una mayor disposición de las sociedades a su cuidado. Por ejemplo, hace apenas una década no se diagnosticaban los casos de hiperactividad infantil con la misma frecuencia que se hace hoy día y era más fácil que ciertos casos de anorexia nerviosa pasasen desapercibidos o no recibiesen la atención médica adecuada hasta sus etapas más tardías y graves de desarrollo. Con el SAP nos sucede lo mismo. Se avanza progresivamente en su investigación y diagnóstico porque el interés hacia las formas más sutiles de maltrato infantil se ha potenciado notablemente en los últimos años. Añadir que éste es un síndrome cuyo reconocimiento se opone a lo políticamente correcto, lo cual sin duda dificulta aún más su aceptación. Pero pese a todos los obstáculos cada vez son más numerosos los expertos que reconocen y demuestran su existencia y esta realidad afectará a las ediciones futuras del DSM. De hecho ya se ha propuesto que el SAP se incluya en el DSM V. Sin lugar a dudas la decisión de la ULAPSI de admitir la existencia del SAP a un nivel que afecta a toda América Latina es otro argumento de peso que apoya esta demanda, y seguirá apoyándola, hasta el día en que el SAP sea definitivamente aceptado en el DSM, da igual si en la quinta, sexta o cualquier otra futura edición.
Además, al valorar la existencia del SAP podemos hacer también referencia a los argumentos causales, a los hábitos propios de la ruptura de parejas que favorecen clarísimamente el proceso de alienación parental. En este sentido es una realidad que también aceptan muchos de los negacionistas del SAP, que a menudo durante la ruptura surgen sentimientos de hostilidad y mala voluntad entre los integrantes de la pareja. Si unimos esta realidad con el hecho de que en la mayoría de las ocasiones los hijos quedan bajo el control y cuidado preferente de una de las partes distanciándose en gran medida de la otra, es algo constatable que en ocasiones los menores son utilizados como prolongación del conflicto entre adultos, manipulados mediante observaciones, comentarios e ideas volcadas repetidas veces sobre ellos para involucrarlos en el campo de batalla surgido con la separación. Y esto no siempre obedece a una cuestión emocional, también puede deberse a un interés de supervivencia egoísta. La legislación en materia de rupturas favorece a la parte que se queda con los hijos, estableciendo así una situación de ganadores y perdedores. El progenitor que se quede con los niños conservará el reducto más importante de la vida familiar, la mayor parte del patrimonio de la pareja, incluso la sensación de satisfacción personal que supone el no haber dedicado muchos años y energías de la propia vida a un proyecto fallido del que al final se surge en unas condiciones de perdida. Para cierta gente se vuelve obvia la necesidad de quedarse con los hijos casi a cualquier precio incluyendo el volverlos contrarios a su expareja. Y este modelo fuertemente conflictivo de custodia preferente y monoparental que debería ser sustituido por la custodia compartida es el que apoyan las hembristas de nuestro país. A partir de aquí resulta mucho más sencillo comprender porque bajo ningún concepto desean que se reconozca el SAP, un tipo de trastorno potenciado por una situación que ellas defienden.
En cambio los psicólogos de la ULAPSI se guían por intereses humanitarios y tratan de corregir situaciones que dañan a muchos de los pacientes que buscan ayuda en sus consultas. Esto les vuelve más honestos y objetivos en su criterio, al no hacer depender sus actuaciones de ninguna agenda política.
El reconocimiento por parte de esta asociación latinoamericana de la gravedad y existencia del cruel y frecuente maltrato doméstico e infantil que es el SAP debería ser una alarma que sensibilizase y alertase a nuestros dirigentes sobre la necesidad de la lucha en su contra. Efectivamente, es totalmente absurdo el afirmar que los expertos y expertas de una asociación tan amplia y extendida como es la ULAPSI son en realidad un grupo mixto de neomachistas deseosos y deseosas de defender sus supuestos privilegios patriarcales (y en el caso de las mujeres que integran la ULAPSI ¿qué estarían defendiendo?), o maltratadores que pretenden castigar a las madres de sus hijos tras la ruptura de la pareja, mediante la instrumentalización judicial de los hijos comunes. Estos argumentos disparatados y otras réplicas del estilo caracterizan el torpe e ignorante discurso hembrista cuando se trata de negar los razonamientos inteligentes y sólidos dados por personas bastante más capacitadas que ellas en la materia tratada, pero por alguna misteriosa razón, son las explicaciones que eligen nuestros dirigentes para perjuicio del conjunto de la sociedad, realidad que sorprende, más aún si consideramos las tendenciosidades ideológicas y el interés económico por las subvenciones gubernamentales que las organizaciones feministas más influyentes demuestran de un modo constante e inescrupuloso.
Pero, afortunadamente, el control del hembrismo no es total, y existen países donde muy a su pesar las cosas se van moviendo en el sentido adecuado. Esperemos que la influencia cercana al poder e interesada de las ultrafeministas no bloquee por mucho más tiempo la lucha contra el SAP y nosotros tengamos también nuestra aceptación de su existencia, animada por ejemplos como el latinoaméricano, lo más pronto posible.
Gustavo Revilla.
lunes, 23 de enero de 2012
TVE: manipulando la información.
Ayer mismo, en el Telediario de TVE en su segunda edición, ofrecieron una noticia en la que se exponía el problema del suicidio en España, cuáles eran sus causas, el por qué no se hablaba de ello como asunto tabú, la necesidad de luchar contra esta lacra etc., con la intervención de expertos y tal... Y he aquí la media verdad. Ofrecieron un solo dato estadístico, que yo recuerde, ilustrando la gravedad de este asunto en nuestro país. Dijo la presentadora: "el suicidio es la principal causa de muerte violenta en España en mujeres de entre 30 y 45 años." Y ahí terminó la cifra preocupante para este medio de comunicación. Lo más preocupante para ellos (o quizás debiera ya decir para ellas, pues en su mayoría los servicios informativos de TVE ya son controlados por mujeres) es que las mujeres de entre 30 y 45 años en nuestro país son las más afectadas por este tipo de muerte violenta. Siempre relacionando el concepto de "muerte violenta" con "mujer". Y no digo que esto no sea preocupante, ¡pues claro que lo es! pero no es al menos "un poco" más preocupante que de cada mujer que se suicida haya tres hombres que también concluyen con sus vidas de esta manera. Vamos, que la tasa de suicidios en España entre los varones triplica al de las mujeres. Y de esto no se dijo absolutamente nada.
Parece ser que se confirma lo que ya nos tememos, que los varones en España no tienen el mismo valor que las mujeres para los políticos ni para los medios de comunicación. Que si mueren tres hombres por cada mujer en este tipo de muerte violenta, pues no importa, que lo preocupante es que mueran mujeres.
Las Estadísticas... algo más completa.
"Según la OMS, en Europa cada año mueren 58.000 ciudadanos por suicidio, 7.000 más que por accidentes de automóvil. El suicidio, especialmente entre la población joven, ocupa una de las primeras causas de defunción: la segunda posición en varones entre 15 y 24, y entre 25 y 34 años, con tasas respectivas de 6,7 y 11,5 por 100.000 habitantes). Aunque está presente en todos los grupos de edad: llega a alcanzar tasas de 35 y 70 por 100.000 en varones entre 80 y 84 años, y mayores de 84 años, respectivamente mientras que en mujeres mayores de 84 años, la tasa es de 9,62 por 100.000."
El incremento es más pronunciado en los varones que entre las mujeres. Según estudios recientes, las tasas de suicidio en España son de 12,6 para los varones y 3,9 para las mujeres, obteniéndose una razón de tasas de 3,3 a 1. Los factores sociales especialmente ligados a los papeles de sexo y los cambios en estos papeles, son las explicaciones más probables de esta mayor vulnerabilidad de los varones, según señalan los autores del Informe SESPAS 2006, presentado hoy en Madrid. El riesgo de suicidio aumenta en parados, jubilados o trabajadores con situación inestable. La pérdida de empleo o el desempleo por grandes períodos se atribuyen más a fracasos individuales que a problemas sociales y derivan en problemas de identidad, pérdida de control, desamparo y depresión. El varón puede reaccionar con inexpresividad emocional, agresividad, consumo de sustancias y suicidio.
FUENTE: http://www.acceso.com/es_ES/notas-de-prensa/la-tasa-de-suicidio-en-espana-es-tres-veces-mayor-entre-los-varones-que-entre-las-mujeres/28438/
Según informe de SESPAS de 2006, la explicación más probable de esta mayor vulnerabilidad de los varones ante el suicidio se debe, "a factores sociales especiales ligados a los papeles de sexo y los cambios en estos roles."
¿Qué significa esto exactamente? ¿Qué tipo de cambio social en cuanto a intercambio de roles puede llevar a un hombre al suicidio? bueno, a miles de hombres al suicidio. ¿Es que los hombres que no conciben que una mujer tenga los mismos derechos, deberes, oportunidades y estilo de vida que él, terminan suicidándose? ¿o es la forma en que se está llevando a cabo este tipo de cambio social revolucionario, que es absolutamente errónea y perjudicial para los varones en tal extremo que les tornan sus vidas imposibles y las concluyen con el suicidio?
Se debería reflexionar sobre esta cuestión. Muy profundamente.
Pero atenor del tipo de información que recibimos por los medios de comunicación, no solo no se reflexionará sobre ello, sino que se ocultará este fenómeno abverso, pues es el hombre el que lo sufre, no la mujer.
lunes, 26 de diciembre de 2011
Dándole "la vuelta a la tortilla"
Lo que siempre ha sido una idea machista: la de que la mujer conduce peor que el hombre, la cual era reafirmada con la frase "mujer tenía que ser"; en este anuncio de Nintendo da "la vuelta a la tortilla" y la convierte en una idea hembrista. Un varón -Andreu Buenafuente- encarna el papel de "gallito engreido" ante las mujeres, el cual quiere demostrar esa supuesta superioridad masculina, y que por supuesto en este anuncio, no consigue hacerlo quedando en ridículo ante ellas. Ellas lo hacen mejor, ellas ganan, y ellas obligan a hacer que reconozca a un Buenafuente humillado que son mejores. El colofón de esta humillación se completa con la frase invertida: "¡hombre tenías que ser!. Y con humor todo se "traga" mejor.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Canal 24h: hacia la total feminización.
Este es el listado de presentadoras de este canal:
Ana Molano
Concepción Fernández
Irene Alonso
Mercedes Martel
Alejandra Alloza
Mónica Cadelo
Miriam Santamaría
Olga Lambea
Beatriz Pérez-Aranda
Esther Pérez-Amat
Mónica Carrillo
Marta Carazo
Cristina Almandós
Raquel Martínez
Ana Ibáñez
Carmen Romero
Elena Carranza
Alejandra Herranz
Lara Siscar
Ana Belén Roy
Bárbara Vidal
María Latorre
He intentado buscar en google el listado de "presentadores de canal 24h", pero éste me corrige y dice: " quizás usted quiso decir ´presentadoras canal 24h`
lunes, 21 de noviembre de 2011
Titulares aceptados, aceptables y promocionados por la prensa.
La prensa no hace ascos a este tipo de declaraciones. Es más, las publica como noticia principal en sus portadas. "Aniquilo..." como si se tratara de una plaga peligrosa. Y aun hay que darles las gracias pues solo lo hace cuando se lo merecen. Nuevamente, ¿imaginan este titular dicho por un hombre?: "Aniquilo a las mujeres, pero solo cuando se lo merecen". La cuestión está en ir "educando" a la mujer en cómo deben tratar a los hombres.
La Sexta Noticias: ¿prohibidos los hombres?

martes, 25 de octubre de 2011
Perfumes Prada
Nuevamente me gustaría llamar la atención a aquellas personas que no ven ningún tipo de exceso en este spot publicitario de la marca Agata Ruíz de la Prada, y les pediría que cambiase los papeles de los actores: imagina a él haciendo lo que hace ella, y al revés. ¿Qué opinarías?
Míralo en Youtube directamente: http://www.youtube.com/watch?v=ytuM8-09R-I
domingo, 9 de octubre de 2011
El Ex Defensor Del Pueblo Andaluz Destaca Que Más Del 80% De Las Denuncias Por Maltrato Son Falsas
Y lo hace con cifras. El cirujano, que ocupó numerosos cargos de representación en el Partido Andalucista, asegura, por ejemplo, que en España se producen, desde la entrada en vigor de la Ley de Violencia Doméstica en 2005, unas 140.000 denuncias por malos tratos al año; de ellas, sólo un 16% acaban en condena. Y sin embargo, ni una sola fémina ha sido nunca encarcelada por denuncia falsa.
A esta norma aprobada en 2004 dedica el autor buena parte de sus críticas, porque establece la «discriminación legal» de los varones, impone penas distintas a hombres y mujeres por los mismos hechos y lleva implícita la «presunción de culpabilidad» del sexo masculino. «Casi todo es delito de maltrato si el sujeto activo es un varón -indica-. Un hombre acusado tendrá que demostrar, si puede, su inocencia».
El libro recuerda que el testimonio de una mujer basta para que su pareja o ex pareja sea detenida y se le apliquen«medidas cautelares desproporcionadas», como la orden de alejamiento, la salida inmediata del domicilio familiar, la suspensión del régimen de visitas a los hijos o la inclusión de su nombre en el registro central de maltratadores. «Una vez calificado un varón como 'maltratador' (...) essusceptible de ser imputado por otros delitos de consecuencias mucho más graves, como delitos contra la libertad sexual en el ámbito de la pareja o sobre los menores», recuerda.
Por otro lado, una cuarta parte de las víctimas mortales de la violencia en el seno de la pareja son hombres, a pesar de que este tipo de crímenes solo se contabilizan cuando la autora es la esposa de la víctima, pero no si están separados o si es o ha sido su novia o su pareja de hecho. Si estos delitos también se sumaran, apunta, se demostraría que la violencia doméstica es de doble dirección.
El autor también destaca que el número de varones que se suicidan cuando están inmersos en un proceso de separación o divorcio es diez veces superior al de mujeres asesinadas por sus parejas, un fenómeno que, al menos, merecería un análisis atento de las autoridades.
Cifras exageradas
Pese a que casi 10.000 varones denuncian cada año a sus parejas por malos tratos, afirma, la ley niega la existencia de los hombres maltratados y deja en un segundo plano problemas igual de graves, pero mucho más extendidos, como el maltrato a niños y a ancianos. Por ejemplo, el sevillano hospital de Valme atendió en 2008 a 171 niños maltratados, pero sólo a 14 mujeres.
Para De los Santos, que fue adjunto al Defensor del Pueblo Andaluz durante diez años, las cifras de maltrato en nuestro país están «sobredimensionadas»: la inmensa mayoría de las condenas se producen por insultos, amenazas o peleas sin consecuencias, y sólo un 4% (unos 500 casos al año) por lesiones. Y a pesar de que la criminalidad machista en España es una de las másbajas de Europa, uno de cada diez presos cumple condena por delitos relacionados con la violencia de género. En su opinión, las feministas instaladas en el poder han elevado simples riñas en el seno de la pareja a casos de «terrorismo machista», creando «psicosis» y «alarma mediática».
Por otro lado, la aplicación de la ley no ha alcanzado su supuesto objetivo -erradicar los asesinatos machistas-, al saturar a la Justicia y a los cuerpos policiales.
De los Santos subraya que hasta una tercera parte de los procesos de separación y divorcio en nuestro país se realizan en el marco de esta ley, en juzgados penales especiales. Y cita el testimonio de distintos jueces -y juezas- que han alertado del posible uso fraudulento que las mujeres en proceso de separación y sus abogados pueden hacer de esta norma para obtener ventajas económicas, vengarse o, simplemente, alejar a sus ex cónyuges de sus vidas una vez iniciada una nueva relación sentimental. Casi el 90% de las falsas denuncias de abuso sexual infantil se producen en procesos de separación.
El autor se vale de testimonios de varias mujeres para denunciar el surgimiento de este«neomachismo»: la ex ministra socialista Cristina Alberdi, la politóloga Edurne Uriarte o las magistradas María Pozas y María Sanahuja. El feminismo radical, concluye, es una ideología «conservadora y retrógrada» que «busca mantener los privilegios y eliminar los perjuicios machistas hacialamujer», y parte de la base de que el sexo femenino es débil y precisa la protección del «supermacho Estado». «El feminismo tiene un discurso antisexista y una praxis sexista. Dice aspirar a la igualdad y a la emancipación, cuando persigue la desigualdad y la tutela cualificada del Estado -argumenta-. El feminismo sólo califica de machistas a los restos del patriarcado que desfavorecen a la mujer (...). A los que la favorecen se les llama ahora 'discriminación positiva'».
Separados
Como ejemplo, la virtual expulsión de los padres separados de la corresponsabilidad familiar: un 95% de las custodias exclusivas se conceden a mujeres, lo que casi siempre lleva aparejado el uso de la vivienda común y el cobro de una pensión de alimentos para los hijos y, a veces, compensatoria para la ex cónyuge... En demasiadas ocasiones, estas medidas arruinan al hombre.
Otro ejemplo es el servicio militar obligatorio, claramente discriminatorio para los varones, que el Tribunal Constitucional legitimó al desestimar los múltiples recursos que se presentaron contra él. Pero las feministas radicales, supuestas adalides de la igualdad, jamás reclamaron que las mujeres fueran a la 'mili'.
A lo largo de los años, subraya, el «régimen feminista» ha creado sus propias instituciones, como los institutos de la mujer, el Ministerio de Igualdad o el Observatorio para la Violencia de Género, así como los múltiples organismos encargados de velar por las cuotas.
También ha intentado crear su propio lenguaje con «perspectiva de género», con ejemplos tan absurdos como la invención de las «miembras» de Bibiana Aído o la declaración del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, de que se sentía «contenta» de estar con mujeres socialistas.
http://es.globedia.com/defensor-pueblo-andaluz-destaca-denuncias-maltrato-falsas
viernes, 26 de agosto de 2011
D. Francisco Serrano: justicia para un juez.
Por Gustavo Revilla:
Estos días y con apenas repercusión mediática se está llevando a cabo el juicio contra el Juez Serrano, juzgado por un supuesto delito de prevariación al modificar el turno de custodia de un niño establecido por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número cuatro, para permitirle participar junto a su padre en la "Madrugá" sevillana, pero también conocido por haber sido uno de los jueces más críticos hacia la legislación feminista, principalmente con la Ley Integral Contra la Violencia de Género (LIVG). La demanda presentada por la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia Andaluz (TSJA) solicita diez años de inhabilitación como juez y una sanción económica de 5400 euros.
Sin embargo Doña Emilia Casas Bahamonde, ex presidenta del Tribunal Constitucional, pasó sin sanción alguna después de verse involucrada en la trama del asesinato de Salgado Pimentel, cuando en las escuchas realizadas por la Policía se demostró que aconsejó a la principal imputada por el asesinato, su ex mujer, orientándola hacia dos abogadas de la asociación de mujeres juristas Themis, una de las más influyentes organizaciones feministas de nuestro país, impulsora entre otras de la propia LIVG, y le ofreció que la llamase a ella en persona en caso de que llegase a apelar hasta el Tribunal Constitucional. Por estos hechos Mª Emilia Casas Bahamonde desobedeció el artículo 389 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que prohíbe expresamente el que un juez o magistrado dé cualquier tipo de asesoramiento jurídico, sea o no retribuido. En caso de que un juez así lo haga se considera como una falta muy grave, en base al artículo 417.6 de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Pero aquí no pidieron ninguna dimisión y pasaron por alto el asunto, lo mismo que curiosamente hizo el propio Tribunal Constitucional que mantuvo a María Emilia Casas Bahamonde en su puesto de presidenta al archivar el procedimiento en el que se investigaban estos hechos bajo el pretexto de que no hubo asesoramiento.
Esta situación de desequilibrio es claramente parcial y en consecuencia injusta. Si unimos esta parcialidad con el hecho de que el fallo de María Emilia Casas fue favoreciendo al feminismo de género y que la postura del juez Serrano ha sido claramente contestataria con la legislación nacida de este movimiento y que otros profesionales que han mantenido esta misma actitud se han visto fuertemente presionados por las instituciones hembristas, conceptos como "chantaje de carrera", " caza de brujas" y arbitrariedad ideológica del poder judicial, se nos vienen inmediatamente a la cabeza como las explicaciones más coherentes ante estas desigualdades.
En efecto, al margen de si el Juez Serrano obró o no de acuerdo a derecho al permitir a un niño participar de la "Madrugá" sevillana, el castigo severísimo de diez años de inhabilitación y la multa de 5400 euros solicitada por la Fiscalía de Sevilla o la demanda claramente exorbitada presentada por la acusación particular que dobla a 20 años el tiempo de inhabilitación y solicita como sanciones económicas el pago de una multa de 14.400 euros por un delito de prevaricación dolosa, una indemnización de 60.000 euros para la madre en concepto de responsabilidad civil por los daños morales y físicos sufridos, otra de 100.000 para el menor implicado por los mismos daños y "el gravísimo estigma público" al que se le ha sometido, y una cuarta de 12000 euros para el otro hijo menor de la querellante, enmarcado todo dentro de la más que discutible afirmación de que Serrano actuó "por motivos ideológicos de desprecio y discriminación por razón del sexo", más que una sanción jurídica parece todo un castigo ejemplarizante, para que los muchos e influyentes enemigos que Serrano se buscó al atreverse a poner en entredicho el tabú feminista vean por fin cumplida su venganza retirándolo de su cargo, demanda que manifestaron desde el primer instante en que este juez hizo uso de su libertad de expresión y criterio profesional como juez de familia y se atreviese a criticar las injusticias derivadas de la intocable Ley Integral. Todo pese a su brillante curriculum profesional con cerca de 20.000 autos y sentencias dictadas, sus más de once años de ejercicio como magistrado durante los cuales ha recibido significativos premios, como el otorgado por Amuvi, (Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas), o el de Prodeni, (Asociación Pro Derechos del Niño y la Niña), por su defensa de mujeres maltratadas y menores.
Este ensañamiento con Serrano es otra prueba del régimen hembrista que padecemos, y no sólo busca castigarlo, sino también inhibir a cualquiera que se atreva a cuestionar el dogma. Penar a Serrano mientras se pasa por alto la seria falta de Mª Emilia Casas Bahamonde tiene todo el aspecto de un intento de amedrentarnos a todos y todas, como lo fue solicitar al CGPJ que apartase a María Sanahuja, antigua jueza decana de Barcelona, de todo procedimiento judicial concerniente al Derecho de Familia y Matrimonio tras señalar el aumento de las denuncias falsas, o lo fueron las acciones cometidas contra Tatiana Torrejón, experta en Derecho, Economía y Políticas Públicas, al pedir y conseguir que no se divulgase un informe suyo realizado para el CES en el que se señalaba el uso torticero de la Ley Integral, o contra María Jesús García Pérez juez titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Gijón que fue condenada a una multa de 3000 euros por hacer pública su opinión sobre la Ley Integral, a la que consideraba inconstitucional y favorecedora de denuncias falsas, venganzas y corrupción. O contra una de las antiguas directoras del Instituto de la Mujer, Miriam Tey, que cayó en desgracia y sufrió una fuerte campaña de rechazo por parte de las asociaciones feministas más radicales de nuestro país, justo después de plantear llevar a cabo auditorías económicas para averiguar precisamente cuál era el destino real de las subvenciones entregadas a muchas de estas organizaciones.
En efecto, la actitud de Doña Mª Emilia Casas Bahamonde es mucho más tendenciosa ideológicamente que la de Serrano, al orientar hacía asociaciones de un cariz fuertemente feminista, y afecta a un caso más grave por tener relación con un asesinato, además la falta de la letrada resulta más clara y directamente reconocible. Sin embargo ningún TSJ ha dado mayor importancia al asunto y lo han dejado pasar sin mayores consecuencias. La severidad con uno y la indiferencia con la otra nos hablan de un poder judicial alineado con los intereses del feminismo de género. Y es que la represión del que no comulga con la verdad oficial y se atreve a decirlo, junto con las informaciones manipuladas o las mentiras, constituye una de las herramientas necesarias para la supervivencia de cualquier totalitarismo.
martes, 16 de agosto de 2011
KH7: el esclavo doméstico-sexual.
Muchas interpretaciones se le puede dar a este spot publicitario. De entrada ya he leído en algunos periódicos ciertas críticas por su fuerte contenido sexual, y que tal anuncio no debería emitirse en horario infantil.
Pero claro, este anuncio encierra mucho más que solo la exhibición de ese criticado contenido sexual. Me hace recordar la frase pronunciada por un personaje femenino a otro personaje femenino en una serie española que duró poco, emitida hace menos de dos años, no recuerdo el título pero sí lo que le decía una a la otra: "mantén a un hombre excitado y conseguirás de él lo que quieras". Esa idea del hombre básico, simple y manipulable por medio del sexo, se ensalza aquí de una forma clara: "pueden más dos tetas que dos carretas". Esa intención feminista -justa- de que el hombre debe compartir las tareas del hogar está expresada aquí de una manera extrema. El hombre aparece claramente como objeto sexual. Este spot se enmarca dentro de esa tradición publicitaria que a la mujer repugna tanto cuando es ella la que se convierte en objeto, y que sin embargo no concede importancia alguna cuando es el hombre el utilizado para tal fin.
Recuerda también esa práctica, no sé si de última tendencia o no, denominada por sus siglas en inglés CFNM, es decir, clother female, nude male (mujer vestida, hombre desnudo) y que consiste en eso precisamente, en la recreación de escena pornográficas donde las mujeres siempre aparecen vestida frente a uno o varios hombres desnudos, pero con la intención de humillarlos, someterlos y finalmente obtener, por parte de ellas, un beneficio sexual. Se trata de la utilización del hombre como simple objeto sexual de usar y tirar. En este spot sin embargo el hombre es usado, pero no desechado sino utilizado para el servicio doméstico. Ella aparece vestida con traje de ejecutiva elevando su categoría laboral y social por encima de él, que es quién limpia la casa denodadamente, pero además desnudo. Ella lo desnuda totalmente y lo sigue "invitando" a que continúe con la limpieza. Tras el trabajo obtendrá su recompensa: el acto sexual; lo máximo a que un hombre puede aspirar.
¿Donde están esos organismos encargados de velar por una publicidad igualitaría y justa? ¿no les parece a ellos esto suficientemente degradante? ¿qué hubiese sucedido si en vez de un hombre desnudo limpiando apareciese una mujer denuda limpiando, y por detrás apareciera un hombre vestido con traje de chaqueta en la misma situación? ¿por qué en la mujer no es tolerable esa situación humillante, si lo es en el hombre?
domingo, 10 de julio de 2011
Campaña MAPFRE: Humillemos a los hombres.
Aún sigo buscando por la red otro de los anuncios Mapfre donde "el esposo" de la protagonista es igualmente humillado en la mesa de la operadora del seguro...
miércoles, 29 de junio de 2011
No existe un sexo barato. Hombres y mujeres valemos lo mismo.
(Para entender esta entrada, debe leerse primero la columna de opinión adjuntada a través del siguiente link.)
http://findesemana.libertaddigital.com/el-sexo-valioso-1276238991.html
El artículo titulado “el sexo valioso” es para mi otro ejemplo de discriminación y odio en contra de los hombres. Quien lo escribe, Remedios Morales, al parecer un seudónimo, desarrolla básicamente la idea de que la mujer vale más que el hombre, que ella es el sexo valioso y nosotros los hombres el sexo barato, término despectivo repetido en multitud de sus artículos, lo cual, conlleva, que la sociedad reserve para la mujer un mejor trato que el dado al hombre, asumiendo que las tareas más peligrosas sean realizadas mayoritariamente por nosotros, como realmente ocurre y ha venido ocurriendo durante toda la historia de la civilización, con las trágicas consecuencias que esto ha ocasionado para los varones.
Con un lenguaje que es una mezcla de cinismo, mala voluntad y prepotencia sexista se nos intenta convencer a los hombres para que aceptemos una posición de perjuicio y discriminación respecto de las mujeres, como si eso fuese sencillamente natural, ya que por nuestro sexo, somos menos significativos para la especie. Sin embargo, esta afirmación es más que discutible, y en segundo lugar, incluso si tuviese cierta parte de verdad los hombres, organizados y unidos, podríamos trabajar para resolverlo. Si lo deseásemos y nos agrupásemos para ello en un plazo de pocos años podríamos corregir cualquiera de estas desventajas, no resignándonos a una peor posición ni para nosotros ni para nuestros hijos, tal y como la racista sexual autora de este artículo nos propone.
Esta privilegiada, consciente de su situación, nos pide que asumamos este Statu quo y no apoyemos acciones hacía un cambio de rol más igualitario, claro está, cuando el resultado de este cambio pudiese arrebatar ventajas al que ella considera su grupo y corregir perjuicios sufridos por el nuestro. Existe en buena parte de los artículos de esta escritora una constante tendencia al ataque contra los hombres, de un modo sesgado y repetitivo, propio de una misándrica que comprende como en una sociedad tan hostil con el sexo masculino, y en la que se dan tantos precedentes de agresiones en nuestra contra, ella tiene una buena ocasión para atacarnos también, sin que nadie nos defienda. Hasta la fecha. Afortunadamente los hombres estamos cada día más hartos y dispuestos a contestar ante estas acciones de descrédito y ofensa. Según ella los hombres deberíamos aceptar ser sexo barato y resignarnos. Pero esto es así porque Remedios Morales está acostumbrada a tratar con hombres que no se defienden frente a esta clase de ideas, que no están aún correctamente sensibilizados o preparados para criticar las violencias hembristas y sencillamente guardan silencio.
No es conveniente que las mujeres hagan trabajos peligrosos. Tampoco lo es que los hagan los hombres. Y si los hombres los realizan mayoritariamente porque este rol les ha sido reservado durante siglos, estamos ante una discriminación de género masculina, la cual, en una sociedad justa, debería tratar de resolverse como cualquier otra discriminación de género sufrida por mujeres. Esta sería la forma igualitaria y honesta de plantear las cosas. Por el contrario, el egoísmo y las mentiras distorsionadas de esta autora tratan de colonizarnos con la insensible e inhumana idea de que esto es lo normal y aceptable mientras los muertos, accidentados graves, y perjudicados por esta situación seamos los hombres. Esta actitud está a un paso de la defendida por feministas radicales del estilo a la gran fracasada y autodestructiva hasta la muerte prematura Valerie Solanas, la cual no sólo nos comparaba a los hombres con la mierda, y nos definía mediante insultos, cualidades negativas y desprecios en su manifiesto SCUM, sino que además abogaba por nuestro exterminio y nos exigía participar en él matando a otros hombres.
La postura de Remedios Morales no es tan grave como la defendida por Valerie Solanas, pero tiene puntos comunes, ya que si bien no nos pide que matemos a los demás hombres, nos dice que miremos para otro lado mientras determinadas discriminaciones de género así lo hacen. Esto es lo mismo que dejar a los hombres solos y desasistidos mientras se potencia la unión y solidaridad femenina. El contraste entre estas dos posturas es muy significativo a nivel social y político, con un sexo organizado para apoyarse y defenderse y otro que no se fortalece y organiza para defender sus causas. Así la postura de la autora es discriminación pura y dura, dejando para los demás lo que no quiere para ella, ni para quienes considera sus iguales, exclusivamente las mujeres, en una actitud por un lado separatista (decir que las mujeres son el sexo valioso y que los hombres somos el sexo barato es lo mismo que establecer una frontera entre ambos sexos, dejando para los varones la posición de inferiores) y por otra reaccionaria, al estar claramente orientada a la conservación de sus privilegios.
No falta un intento de culpabilizar a los hombres ante esta situación. Nos dice refiriéndose a las tribus antiguas: “da la sensación de que los hombres de las sociedades primitivas estaban programados para exponer el pellejo de forma gratuita e insensata. La llamada de la testosterona los empujaba a vivir al límite haciendo burradas. Ya en la adolescencia, debían superar rigurosas pruebas de iniciación, pero era sólo el principio. Los cazadores no podían resistir la tentación de jugarse la vida por un animal peligroso que, aunque no sirviera para comer, tenía colmillos, garras o melenas con las que adornarse y hacerse el farruco”. O “Pero el mayor entretenimiento consistía siempre en liarse a guantazos con el enemigo y traer alguna cabellera sanguinolenta o una cabeza completa para sus colecciones. Ahora los chicos tienen que conformarse con el deporte, con darle gas a la moto y con pelearse después del fútbol o el botellón.”
Pero a partir de este punto es necesario preguntarse porque los hombres están dispuestos a asumir los peligros con mayor temeridad que las mujeres o enfrentarse entre si con un grado tan elevado de violencia. Los hombres por rol, por discriminación sexual, han tenido que aprender la competencia extrema entre varones y la vinculación de lo masculino al riesgo. Esto les ha llevado a valorar el alarde, el peligro y el enfrentamiento con los de su mismo sexo hasta niveles claramente nocivos. El que existan hombres que en un constante reto y competencia con los demás hayan estado dispuestos a perseguir a la presa más peligrosa o que actualmente conduzcan sus vehículos de un modo a todas luces temerario está relacionado con estos hechos. En estas situaciones se espera que los hombres resuelvan la situación atendiendo a algo más que la solución simplemente práctica. Deben demostrar una habilidad extra para impresionar a los demás hombres (posibles competidores) y a las mujeres (que les valorarán y apoyarán más si pasan por pertenecer al grupo de los mejores), dando una imagen social destacada ajustada con la imagen de hombre seguro, capacitado y emprendedor que tan vinculada se encuentra con la imagen del varón ideal y que en ciertos casos y llegando al extremo conduce a las frecuentemente peligrosas conductas de la hiperhombría. No debería ser así, pero han sido discriminaciones nacidas de la vinculación hombre-mujer y el diferente rol asignado por la sociedad desde la prehistoria a cada sexo, con el simple propósito de perpetuar a la humanidad. A hombres y mujeres se les han asignado roles y actitudes diferentes, el feminismo se encarga de criticar y corregir en buena medida las que han afectado en negativo a las mujeres y ocultar las que afectan a los hombres, a los que define como privilegiados, mediante un proceso de análisis incompleto y selectivo que está incapacitado desde su base para hacer igualdad.
También debe entenderse que para aprender a afrontar el peligro es necesario hasta cierto punto volverse inconsciente de la gravedad que este supone, de lo contrario los hombres podrían haberse negado a combatir en las guerras o participar de las actividades de riesgo para los que la sociedad les reservaba como principal material humano, mientras las mujeres se ocupaban del entorno doméstico, la gestación y la crianza de los niños, en una posición mucho más protegida. Así la sociedad ha optado por entrenar y mentalizar a muchos hombres para arriesgarse más de la cuenta, al insensibilizarlos ante la gravedad de lo que están haciendo, precisamente, para que no se nieguen a hacerlo y lo asuman voluntariamente. Y a los que se han resistido demasiado a este proceso de insensibilización se les ha coaccionado para que finalmente asuman su rol, al reservar preferentemente para los varones las tareas más peligrosas (condicionándoles así por cuestión de la pura supervivencia económica a participar de estas situaciones por muy en contra que estuviesen de ellas), enrolándolos en el ejercito a la fuerza y aplicándoles severas disciplinas y castigos si en un momento dado desobedecían o desertaban, o utilizando argumentos y constructos culturales que se asociaban con la masculinidad y trataban de dificultarles el aceptarse a si mismos si no asumían la vinculación de lo masculino al riesgo o las diferentes formas de la competencia extrema entre varones. Las frases del estilo a “atrévete, no seas gallina” “los hombres no lloran” la tendencia a no compartir el propio mundo emocional con los demás hombres, o el rechazo de la homosexualidad masculina son algunas expresiones de esto.
Realmente y siendo tan crudo y sexista como lo es Remedios Morales podríamos decir que desde tiempos inmemorables las mujeres han cuidado su apariencia física más que los hombres y los rituales de la antigüedad de modificar ciertas partes del cuerpo o utilizar abalorios tienen su reflejo actual en los salones de belleza, las clínicas de cirugía estética, o en la tendencia de ciertas jóvenes a caer en la anorexia sólo porque el actual referente de belleza femenino está representado frecuentemente por modelos de alta costura, extremadamente altas y delgadas. Continuando en su misma línea un machista consideraría que esto es así porque la mujer por su naturaleza debe satisfacer al varón sexualmente y por eso vive tan obsesionada y afronta tantos sacrificios, algunos incluso peligrosos para su salud, con el propósito de cuidar su imagen y parecer atractiva a los hombres. Pero no es así. La realidad es que la excesiva preocupación por la belleza física es una tendencia que la sociedad ha impuesto a las mujeres en mayor medida que a los hombres, y las chicas que caen en la anorexia son víctimas de una peligrosa discriminación que debe corregirse. Como puede comprobarse el análisis de un machista radical es básicamente el mismo que realiza la autora, cambiando la posición de las víctimas y los privilegiados, pero esto no es extraño, porque sexistas los hay en todas partes y su equivocada percepción no depende de que sean hombres o mujeres.
Un error similar de apreciación aparece en la mentira de que la sociedad se ha recuperado fácilmente de la muerte masiva de hombres. Uno de los dramas y agravantes más conocidos y extendidos para los niños de todas las épocas y latitudes es precisamente el tener que crecer sin padre. Es verdad que la sociedad recupera su equilibrio tarde o temprano pero la situación dista mucho de ser la misma. En realidad desde un punto de vista puramente sociológico la persona en pequeñas o grandes cantidades es fácilmente sustituible, pero esto afecta igual a hombres que a mujeres. Enfocar las cosas a la manera de la negativa y embrutecida Remedios Morales es muy inhumano, y aunque ella no lo entienda, puede llevarnos fácilmente a conclusiones que perjudiquen a ambos sexos. Por ejemplo, también en sociedades como la India se está provocando el asesinato o el aborto selectivo de niñas, en cantidades enormes y bárbaras, y esta sociedad sale adelante, más aún, India es uno de los países que con mayor éxito ha pasado la crisis económica, manteniendo unas elevadas tasas de crecimiento económico desde el comienzo de la misma. Se la considera como uno de los países emergentes más exitosos, uno de los futuros gigantes económicos del siglo XXI. ¿Podemos decir que las mujeres son el sexo barato porque en la India las están matando de niñas o las están abortando masivamente antes siquiera de nacer, mientras el país sale adelante y próspera? Esta conclusión despiadada hasta el extremo es la misma que ella ha dado a entender sobre los hombres para los períodos de guerras, cuando muchos jóvenes o casi adolescentes en la plenitud de la vida han sido masacrados de un modo atroz en el campo de batalla. También debe aplicársela al enorme número de hombres muertos por accidentes laborales, con más de 1000 muertos anuales sólo en España, tres al día. En nuestro país un 97% del total de muertes laborales son sufridas por varones, el “sexo barato” que, según Remedios Morales, se merece por su menor importancia ser reservado para estas situaciones. India puede prosperar a pesar del elevado infanticidio de niñas porque es un país superpoblado, con una gran cantidad de personas jóvenes en los niveles inferiores de la pirámide de población y unas elevadas tasas reproductivas y de nacimiento de niños, donde las mujeres apenas reciben educación y desde la fría planificación económica esto las vuelve más prescindibles, ya que para el circuito de desarrollo político y social hacen falta personas cualificadas que impulsen el progreso, en la India un perfil que coincide más con los hombres. Pero esto no significa que los hombres sean el sexo valioso y las mujeres sean el sexo barato. No existe tal cosa. La dignidad está en la persona. Nacer hombre o mujer viene después y por ello ningún sexo vale más que otro. O al menos así debería ser cuando buscamos la igualdad.
Cuando se siguen y discuten los argumentos de las ultrafeministas uno nota como su falta de escrúpulos e incluso su odio en contra de los hombres las degrada hasta permitirlas hablar sobre las muertes de hombres como si fuesen simples números, o como si tuviesen algo que celebrar cuando las estadísticas nos hablan del sufrimiento masculino. A pesar de esto el actual pensamiento políticamente correcto las ampara sin merecérselo. Pero su postura es un ataque en toda regla contra un grupo humano, solo comprensible porque es el grupo menos organizado para defenderse que existe. Estos análisis u otros similares presentes entre las muchas miserias de la ideología feminista nunca se aceptarían, serían inmediatamente marginados de realizarse en contra de mujeres, y esto es justo, porque este odio debe ser apartado de una sociedad respetuosa con ambos sexos para evitar que prolifere y traiga peores consecuencias. Lo que es injusto es que no se haga lo mismo cuando el mensaje ataca a los hombres.
La autora tiene una marcada tendencia a utilizar los criterios animalistas para definir la situación de los dos sexos. Este hecho es patente en otros textos suyos. Pero los criterios animalistas son muy difíciles de aplicar al ser humano, ya que en este las tendencias instintivas se ven superadas o modificadas en buena medida por la actividad del córtex cerebral, el nivel de cerebro más externo y evolucionado que en el resto de las especies animales o no existe o apenas se desarrolla, y donde residen las facultades que nos definen como humanos y dotan de nuestra inteligencia superior, tales como el uso del lenguaje, el pensamiento abstracto etc. Así que comparar a los hombres y mujeres con los machos y hembras de otras especies resulta ignorante y limitador. Efectivamente, si tomásemos como referencia el mundo animal como base de la conducta de los dos sexos sería muy poco lógico suponer que los hombres pudiesen hacerse cargo de los hijos y las mujeres desempeñar tareas de mando en las sociedades, ya que en casi todas las especies estas labores no se corresponden con estos sexos. Sin embargo a medida que los roles se han igualado tanto los hombres como las mujeres han avanzado con fuerza en estos terrenos, lo cual demuestra que la zoología general no sirve para entender al ser humano, mucho más complejo en capacidades de lo que son los demás animales.
Más aún, los argumentos basados en posturas meramente animalistas no suelen ser definitivos ya que resultan muy acomodaticios para hablar a favor o en perjuicio de cualquiera de los dos sexos según el interés de quien opine. Son un “arma de doble filo” que podría utilizarse para limitar a hombres y mujeres por igual y lo que es más grave, son un mal elemento de diagnóstico, bastante menos representativo que otras evidencias mucho más directas del potencial de ambos sexos. Ahora, son útiles para hacer análisis tendenciosos y arbitrarios, ya que estableciendo la comparativa o el ejemplo que a cada cual más le conviene se puede poner en lo más alto a un sexo o en lo más bajo al otro. Son por lo tanto ideales para defender la desigualdad, que es lo que le interesa a esta feminazi en su artículo.
Igual de criticable por arbitrario resulta citar un estudio antropólogico que parece defender que la desaparición de los Neandertales se debió a que “Los pueblos que no saben salvaguardar a sus mujeres –y a sus niños– no tienen futuro. Nuestra especie llegó de África cuando Europa estaba poblada por los neandertales y, según parece, si nosotros sobrevivimos y ellos se extinguieron fue porque nuestros antepasados siguieron una máxima de economía biológica consistente en dejar para el sexo barato –los hombres– las actividades peligrosas. Los antropólogos Mary C. Stiner y Steven L. Kuhn, profesores de la Universidad de Arizona, sostienen la hipótesis de que la extinción de los neandertales se debió a que las mujeres y los niños cazaban, igual que los hombres, animales grandes y peligrosos.”
La realidad es que la comunidad científica aún no se ha definido por ninguna teoría que explique esta extinción, y la teoría mencionada es una de las muchas que aspiran a ello. Resulta improcedente darle una supremacía que no tiene respecto de las demás, al menos hasta que no se le reconozca como favorita. Puede ser incluso una teoría de tercera sólo mencionada oportunistamente por tener un trasfondo que beneficia la postura de la autora. De hecho y para añadir información sobre el tema la teoría que mayor credibilidad merece a la comunidad científica justifica la extinción de los Neandertales sin hacer referencia para nada a que los niños y las mujeres participasen en la caza, si es que realmente lo hacían. Se cree que la causa fundamental de esta extinción fue una mezcla entre el cambio climático y la competencia con los Homo Sapiens, más evolucionados cerebralmente y mejor adaptados desde el punto de vista tecnológico y social. El cambio climático favoreció un nuevo entorno de fauna y flora, basado en el terreno de estepa y los animales de gran tamaño para los que el instrumental de caza de los Neandertales, adaptado a animales de bosque, no resultaba eficaz. La llegada del Homo Sapiens con su mayor capacidad cognitiva y su tendencia a formar grupos más numerosos supuso una dificultad añadida a los problemas de los Neandertales ya que la nueva especie acaparaba más recursos fundamentales para la supervivencia, al cazar mejor y adueñarse de las mejores cuevas y refugios naturales.
Es evidente que la autora prefiere apoyar su postura de desprecio de lo masculino en vez de indagar por la verdad, ¿como sino ha escogido una teoría apenas conocida para explicar este caso sin mencionar la más valorada por la comunidad científica? Por la sencilla razón de que tiene bien interiorizado su propósito de atacar y mentir a los hombres sobre su valor real desde un primer momento y esto condiciona la totalidad -y credibilidad- de su punto de vista.
Este argumento también es otro ejemplo de misandria preestablecida: “La cultura occidental, aunque sometida al principio de la superioridad masculina, sabía reconocer, implícitamente, el valor biológico del sexo femenino. No es casualidad que en los naufragios se diera prioridad a las mujeres y a los niños” Quizás estas situaciones demuestren más bien como la sociedad ha repartido las ventajas y perjuicios entre los dos sexos de un modo más equilibrado de lo que al feminismo le gustaría admitir, y que contradice su maniqueísta y sencillísimo esquema de los hombres siempre privilegiados y las mujeres siempre discriminadas.
Si el criterio biológico hubiese sido la clave para salvar las vidas en los naufragios ni las mujeres ancianas, las que ya no estaban en condiciones de tener hijos, ni los niños demasiado jóvenes, los que aún no pueden valerse por si mismos y por lo tanto aún no resultan útiles para la sociedad, hubiesen tenido una posición en los botes salvavidas. En realidad, el criterio que más movilizó este tipo de acciones fue el de la compasión, un poderoso motivador de la conducta humana que se dispara en situaciones de sufrimiento y peligro. Pero no se potencia el mismo grado de compasión hacía los hombres que hacía las mujeres o los niños. De hecho incluso a los hombres se les ha educado para mostrar un mayor grado de empatía hacía estos dos grupos, sobre todo si se compara con la muy escasa empatía que debían experimentar hacía los otros varones. Se tenía y se tiene más piedad hacía el sexo femenino y los menores que hacía los hombres, y no se les salvaba la vida por un criterio práctico o biológico, sino sólo porque su sufrimiento era más difícil de aceptar, producía más dolor emocional si llegaba a ocurrir. Y los hombres respetaban esta norma que les discriminaba clarísimamente, llevándoles en muchos casos incluso a perder la vida porque no querían ver sufrir a mujeres y niños, mucho menos tratándose de sus esposas o hijos propios, y se sacrificaban ocupando su lugar. En este caso la vinculación de lo masculino al riesgo explica el suceso mejor que el argumento del mayor interés biológico. Un hombre joven y sano vale más biológicamente para la especie o la sociedad que una anciana o un niño que no puede valerse por si mismo o tardará aun muchos años en entrar en un periodo de actividad productiva o reproductiva. Es más, según la formación que hubiese adquirido, sobre todo en siglos pasados, podía ser más útil para la sociedad que muchas mujeres presentes en el mismo barco que naufragaba, y que desde el frío punto de vista del desarrollo y la economía eran idénticas a los millones de mujeres que quedaban en su país de origen. Pero aun así los hombres se llevaban la peor parte, porque entendían que el dolor masculino es menos importante que el femenino o el infantil, y sentían más piedad hacía estos dos grupos humanos de la que sentían hacía ellos mismos o los demás hombres. Yo creo que la vinculación de lo masculino al riesgo y la competencia extrema entre varones explican estos sucesos mejor que la supuesta superioridad biológica de la mujer, argumento por otro lado tan sexista como la autora de este artículo.
De hecho la siguiente cita demuestra una vez más el favoritismo subjetivo de la autora. “Pues a mí me parece lamentable la imagen de esas jóvenes madres soldados despidiéndose de sus bebés para irse a combatir.” ¿No es igual de lamentable que sea un hombre quien se despida de sus hijos antes de combatir? No. En el caso de una feminazi porque unas valen y merecen más que otros. Para la mayoría de la sociedad porque se nos ha inculcado que cualquier desgracia y sufrimiento es más difícil de aceptar si quien lo padece es una mujer. A esto también contribuye el que ante situaciones de dolor o peligro las mujeres sean educadas para ser más expresivas. Otro ejemplo de cómo la sociedad ha sido y es también hembrista, es decir que también se ha construido en buena medida alrededor del privilegio femenino y la discriminación masculina, situación agravada en la presente época como consecuencia del auge internacional del movimiento feminista y su trabajo mayoritariamente parcial en favor de la mujer.
“Los pueblos que no saben salvaguardar a sus mujeres –y a sus niños– no tienen futuro.” Nos dice la autora, dando a entender tácitamente que los hombres si podemos desaparecer, sin que ello condicione el futuro. Me pregunto cual es la postura de la autora en relación con el aborto, y si con esta línea de pensamiento tan tradicionalista no se planteará sino es necesario cambiar el modelo reproductivo por otro distinto, teniendo en cuenta la escasa tasa de natalidad de la mujer media occidental y el gran número de abortos voluntarios ocurridos cada año. Efectivamente, en su nuevo rol social muchas mujeres apenas desarrollan su capacidad gestante, y cuando lo hacen no siempre lo es en las condiciones óptimas de edad para el desarrollo de las nuevas generaciones, con lo cual, al margen del destacado papel reproductivo que en la teoría la autora les asigna, en realidad su aporte en este aspecto es muy bajo. De hecho hace tiempo que la pirámide poblacional europea está invirtiéndose y encontrándose con mayores dificultades para garantizar un correcto relevo generacional. La mujer media occidental no desea tener tantos hijos ni tan joven como las mujeres de otras épocas y culturas, y como consecuencia no los tiene en la práctica. Si seguimos con el análisis fascista darwinista de la autora ¿significa esto que las mujeres occidentales, al tener muchos menos hijos, deben ser consideradas menos valiosas biológicamente que las mujeres de otras culturas que paren más a menudo, y por lo tanto consideradas también sexo barato? ¿Igual criterio deberíamos aplicar a las mujeres estériles, postmenopáusicas o que se nieguen a pasar por un embarazo y parir? La realidad es que si seguimos la cruda argumentación de la autora deberíamos llegar a esta conclusión, claro está, si no se trata de beneficiar a las mujeres sólo por ser mujeres, que es de lo que en el fondo se trata. Pero la excusa de la autora para su postura sexista es el criterio de que ellas valen más porque dan a luz, así que al fin y al cabo está defendiendo posturas que pueden convertir también en sexo barato y por lo tanto dañar a un considerable número de mujeres. Siguiendo en su línea- y pensando apenas un poco más de lo que ella supone que los hombres somos capaces de hacerlo, más en realidad de lo que ha pensado ella, y todavía bastante por detrás de nuestro límite- debería entenderse que si los hombres valen poco la mujer que no puede tener hijos, no quiere, o pasa ya de la edad adecuada para gestarlos en las mejores condiciones también pierde mérito, y estaría en situación de poder convertirse eventualmente en sexo barato, pudiendo a partir de ahí considerarse justo el que compartiese con todo lo que esto conlleva las cargas peligrosas reservadas preferentemente para los hombres, o se corrigiese teniendo como mínimo un hijo si esta acción estuviese a su alcance. Incluso podría pensarse que las mujeres que sólo han parido un niño apenas aportan y establecer una jerarquía del valor de una mujer a partir del número de hijos que haya tenido
Pero puede ser que todo mi análisis esté mal hecho, y que la hembrista Remedios Morales tenga razón en lo que expone, y que los hombres seamos realmente el sexo barato y las mujeres el sexo valioso, como otras feministas radicales tan repugnantes como ella han defendido en numerosas ocasiones. Bien, si finalmente las cosas resultasen ser de esta manera, la solución nunca sería resignarnos, sino mejorar para dejar de ser el sexo barato hasta alcanzar una situación similar a la del sexo valioso.
En el desarrollo de nuestro masculinismo los hombres no tendremos que perder de vista posturas liberadoras que nos saquen de la posición de perjuicio que la sociedad nos ha impuesto, colocándonos en situaciones de clara discriminación respecto de las mujeres. Los hombres tendremos que ser muy decididos al romper muchos de los hábitos y estilos de vida que puedan favorecer la permanencia de este injusto orden de cosas. De esta manera saldremos de cualquier situación de desventaja y podremos potenciarnos como individuos y grupo, buscando situaciones más favorables en el presente y para los hombres de las próximas generaciones. El resultado de esta potenciación de la masculinidad será una suma de capacidades que beneficien al hombre concreto y al conjunto de los hombres, mejorando nuestra situación y dotándonos de medios y capacidades que nos fortalezcan y liberen, aunque en la actualidad algunas no estén ni siquiera disponibles. Así la comprensión de las deficiencias de la relación heterosexual y la potenciación de la bisexualidad o la homosexualidad, junto con el logro de la independencia reproductiva mediante la creación de óvulos y úteros artificiales, serán algunas de las reivindicaciones y búsquedas que tarde o temprano nos corresponderá realizar. Después de la crítica organizada al movimiento feminista y la aparición del masculinismo moderado llegará también el turno de un masculinismo radical, no basado en la violencia, ni la insolidaridad, ni la guerra de sexos u otras insensateces a las que ciertos sectores feministas se han mostrado tan proclives, pero si en un deseo y una acción constante y obstinada para eliminar cualquier obstáculo a la plena liberación masculina.
Y en ese momento, y haciendo arqueología, los hombres del mañana podrán leer entre los extractos de la literatura misándrica, la literatura del odio a lo masculino, este mismo texto u otro similar, sintiéndose muy por encima de todos sus errores y mentiras, y reforzados en su deseo de desarrollar su valioso potencial, muy superior al de las hembristas muertas que tuvieron una época pasada para intentar dañarles y limitarles, y que lo único que consiguieron, a pesar de todo su ignorante odio, fue añadir involuntariamente su propio granito de arena a su proceso de liberación.
Gustavo Revilla.
sábado, 25 de junio de 2011
Recogida de Firmas: Juez Francisco Serrano
Los firmantes quieren expresar su apoyo incondicional al juez D. Francisco Serrano Castro, que lo es del Juzgado de Familia nº 7 de Sevilla, ante su procesamiento por presunta prevaricación dictado por Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). La Fiscalía de ese tribunal ha solicitado una condena contra Serrano que conllevaría el apartamiento del juez de su cargo entre 10 y 20 años, manteniendo esa Fiscalía su acusación pese a conocer que la Audiencia Provincial de Sevilla ha respaldado la actuación del juez Serrano en el caso puesto en entredicho.
Para mas información:
http://www.firmasonline.com/peticion/apoyo-incondicional-al-juez-d-francisco-serrano-castro/437
Se trata del spot publicitario de una bebida muy conocida, con una actriz muy conocida.
Ella encarna, como protagonista del anuncio, esa filosofía que el feminazismo quiere inculcar a cada mujer, a cada hombre. Y ya sabemos que si una idea -aun siendo falsa- se repiten constantemente en distintos medios a la vez, termina siendo absorvidas por nuestros cerebros y pasando a formar parte de la Verdad, su verdad.
Constantemente hemos visto en otros spots, en revistas, en el cine, películas etc. una idea que va dirigida muy especialmente a la mujer: "tú eres una princesa" o esta otra, "eres una diosa", y lanzar esta idea estaría muy bien si con ello se quiere aumentar una autoestima decaida, si se quiere incrementar la valoración de las mujeres infravaloradas por la sociedad -eso es lo que nos quiere dar a entender-; pero parece ser que, al menos, este no es el caso.
Esta idea sería positiva si cuando se lanza no existe otra referencia a la cual comparar. Sería positivo para todos si cuando se afirma este supuesto grado de preponderancia de la mujer, no se comparara con el del hombre, porque en todos los casos, en estos tipos de comparativas, vaya por Dios¡¡ el hombre termina perdiendo, termina siendo ridiculizado y menospreciado con referencia a la mujer.
Se trata de un spot muy sencillo, atractivo, pero también contundente en el mensaje. Un mensaje subliminal. Seguro que ya lo habrán visto por la televisión, y por aquí, por internet.
Evidentemente ella es una "diosa", de la belleza, de la serenidad, del control, que denota inteligencia, poder, mando... En su posición de altivez y de preponderancia absoluta recibe la visita de un entrevistador -por supuesto varón- que se siente absolutamente intimidado por la "divinidad" de su presencia, que se siente inseguro, incómodo, asustado, que su presencia se intuye inferior, y que ante las palabras de pronunciación perfecta de la protagonista, de marcada sensualidad y de evidente superioridad ante su interlocutor, éste se atraganta hasta parecer nublarse su entendimiento, y ¡como siempre¡ los hombres terminan siempre pensando en la misma cosa: !el sexo¡. Este intrepreta la propuesta de ella de beber con la de hacer sexo. Confunde las palabras. !Qué poco entendimiento el de este señor cuando una diosa tan bella, altiva y superior se dirige a él¡ !y es que todos se vuelven básicos y simples ante un ser tan perfecto, ante una propuesta tan simple...
viernes, 10 de junio de 2011
El Tribunal de Estrasburgo verá la ley de violencia de género
Éste puso como ejemplo la resolución de divorcios, ya que con 'una simple denuncia' por esta ley pasa a vía la penal, con las consecuencias que tiene para determinar la custodia compartida. Criticó que 'los poderes públicos niegan la realidad de las denuncias falsas', y resaltó que la demanda ante Estrasburgo se formalizó el viernes sobre la base de un caso rechazado por el Constitucional.
http://www.atlantico.net/noticia/141612/tribunal/estrasburgo/violencia/genero/
Un divorciado recurre al Defensor porque no se le facilitan las notas de su hija
La Federación Andaluza para la Defensa de la Igualdad Efectiva (Fadie) ha remitido una queja formal al Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, de un padre divorciado de Sevilla que ha tenido que recurrir al director del instituto para conocer las notas de su hija.
El padre ha denunciado que “ha tenido que esperar durante tres semanas a que la tutora de su hija se le pusiera al teléfono o le devolviera una llamada de teléfono (a teléfono fijo o móvil), pese al aviso de que ni siquiera pretendía reunirse con ella, sino sólo conocer telefónicamente las notas de su hija de 16 años y alumna de Primero de Bachillerato del Instituto de Educación Secundaria Luca de Tena de Sevilla,”, dice Fadie en un comunicado.
“En el primer trimestre, la tutora sí recibió al padre, pero le advirtió de que su hija argüía que sólo tenía que darle las notas a su madre, por tener ésta su guardia y custodia. La tutora también le advirtió al padre de que al día siguiente de recibirle a él recibiría a la madre de la alumna”.
Por este motivo, llegados los exámenes del segundo trimestre, la tutora ya no se ha puesto al teléfono ni ha contestado las llamadas del padre.
Fadie ha advertido al Defensor de que “el hecho de no informar al padre no custodio de las notas escolares contraviene el convenio regulador de separación de los progenitores, además del Reglamento Orgánico de Funcionamiento de los Centros, del sentido común y de las buenas prácticas escolares relacionadas con menores de edad”.
El año pasado el padre hubo de recurrir a la tutora de la alumna –otra profesora distinta– para conocer sus notas durante todo el curso, ya que la menor se negaba, “presumiblemente en connivencia con su madre”.
http://www.andaluciainformacion.es/portada/?a=181652&i=1&f=0