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sábado, 18 de abril de 2015

Petición de firmas en Change.org: No a las leyes de censura hembrista.


Muy buenos días.

Os envío el siguiente mensaje para invitaros a firmar y divulgar cuánto más mejor la siguiente petición, siempre y cuando lo que en ella se expone os parezca apropiado:

https://www.change.org/p/el-grupo-parlamentario-popular-y-el-sr-mariano-rajoy-no-a-la-inclusi%C3%B3n-del-concepto-de-apolog%C3%ADa-de-la-violencia-de-g%C3%A9nero-en-el-art%C3%ADculo-510-del-c%C3%B3digo-penal-no-a-las-leyes-de-censura-hembrista


Aunque no soy muy ducho en las cadenas de firmas, de hecho esta es la primera que realizo, creo que he dado los pasos necesarios para que los miembros del PP reciban un mensaje en su dirección de correo cada vez que alguien firme esta petición. De cualquier modo y como mínimo cuando se note que ya no se reciben más firmas les enviaré el recuento definitivo yo mismo.

Pero si deseáis contactar con el Partido Popular y decirle lo que opináis de su apoyo a la censura hembrista aquí tenéis su dirección de contacto en Internet:

atencion2@pp.es

o

http://www.pp.es/participa/contacta

Es importante que dejemos claro al Partido Popular que no estamos de acuerdo con su adhesión incondicional al feminismo de género, hembrismo o feminazismo, para que no cedan a sus demandas ¡incluso a costa de pisotear derechos fundamentales de la persona!

Por favor, firmad y compartid. Si la reforma que permitirá penalizar la falsa apología de la violencia de género según el criterio tramposo de las ultrafeministas sale adelante, la lucha por la igualdad en nuestro país retrocederá seriamente y quedará bloqueada en un escenario de claro predominio hembrista. El objetivo prioritario podría convertirse en abolir de esta reforma para poder volver a hacer oposición y encontrarnos de nuevo en el punto actual.

Muchas gracias por vuestro tiempo e interés en hacer igualdad entre los dos sexos.

Atentamente.

Gustavo.

miércoles, 15 de abril de 2015

Cierta "profesional" del Materno Infantil de Málaga.

Desde el inicio de este blog he ido criticando y alertando sobre cómo se expande en todos los estratos de la sociedad española la nueva ideología feminista más extrema. He ofrecido en este blog innumerables ejemplos claros de cómo se está llevando a cabo esta especie de "inmersión cultural feminazi" donde toda su ideología bascula entorno a una única idea: la mujer es superior al hombre. El hombre es un ser primitivo y violento. Y sobre estas premisas ya asumidas por la mayoría de la sociedad actúan muchas mujeres y hombres en su quehacer diario.
Personalmente me he encontrado con situaciones verdaderamente desagradables, me refiero concretamente a ciertas situaciones en las que he sido atendido por ciertas mujeres que trabaja ante el público y que teóricamente están preparadas o tienen la capacidad natural de tratar a la gente de manera agradable y profesional . Pero esto no es así siempre. En realidad cada vez esto se da así menos veces. O al menos eso me ocurre a mi. Dependientas, informadoras, funcionarias... etc. a las que acudes por obligación o no, y te atienden con una expresión casi de desprecio, como si la estuvieses molestando, haciendo lo posible por terminar cuanto antes contigo. ¿Y por qué creo que va de mal trato dispensado solo a hombres? sencillamente porque las veo atender a mujeres y les aparece una amplia sonrisa y toda la simpatía ocultada hacia a mi. 
Todo esto viene a colación por el último suceso, bueno, en realidad se trata de un suceso que se prolonga a lo largo del tiempo, que se ha vuelto bastante desagradable e insufrible para mi, y supongo que también para los hombres que lo padecen. Para explicarlo más adecuadamente creo que es mejor reproducir el mensaje de queja que he enviado por correo electrónico a la Junta de Andalucía respecto a cierta persona de género femenino que forma parte del personal administrativo del Hospital Materno Infantil de Málaga. 

Este es mi queja:

Mi nombre es Diego. Soy de Málaga y acudo al Hospital Materno Infantil de Málaga a acompañar a mi madre a sus sesiones semanales de quimioterapia.
En primer lugar mi felicitación por la profesionalidad, el buen hacer, la cordialidad y simpatía de prácticamente todo el personal que trabaja en la octava planta de este hospital dedicado al tratamiento oncológico, desde los médicos, a enfermeras, ats, celadores, personal administrativo etc.

Mi queja sin embargo va dirigida a una determinada persona conocida por (....). Esta administrativa de la planta octava de oncología del Hospital Materno Infantil de Málaga no se corta ni un pelo a la hora de criticar, insultar y humillar a todos los hombres como género. Tiene la fea y maleducada costumbre de, voz en grito, mientras canta, o toca las palmas, o simplemente habla, de dirigirse siempre a los hombres en tono ofensivo con frases como: los hombre no valen para nada, cuando se reúnen los hombres es solo para tonterías, el médico no puede dar más de sí porque es un hombre, fulano se fue de vacaciones porque es un hombre (como que necesita descanso por su debilidad). Y así, todo un rosario de declaraciones extremista hacia un grupo de personas que no vamos allí para divertirnos con sus jocosas e insultantes frases, pues va de mujer graciosa y de superior a nosotros -a los hombres me refiero-.
Humilla e insulta constantemente a los hombres que acudimos allí, un lugar donde no desearíamos estar, en una situación desagradable donde todos sufrimos, y a la vez estamos llenos de esperanza. Hombres que acompañamos a nuestras madres, esposas, hijas etc. en estas delicadas circunstancias. Directamente también fui insultado y menospreciado por esta mujer. A mi madre le llegó a sugerir que fuese sola al Hospital a sus sesiones de quimioterapia porque, según aducía, yo la estaba volviendo loca porque yo era un torpe. Aun mi madre y yo nos preguntamos a qué vino ese comentario humillante emitido, como ya digo, voz en grito y públicamente ante toda una planta llena de pacientes y acompañantes.
Este no es el lugar donde una supuesta profesional desfogue todas sus frustraciones personales y animadversión hacia los hombres, por mucha gracia con que la diga, y por mucho que los demás se la rían. Si tiene algún problema personal debería dejarlo en casa, en su ámbito de vida privada, o debería ser tratada por personal especializado.

Así que pido por favor llamen la atención a esta tal (...) de administración de la octava planta de oncología del Hospital Materno Infantil de Málaga, y la hagan tomar conciencia de que no debe insultar y humillar a los hombres públicamente por estar convencida de su superioridad como mujer respecto a nosotros. Que trate a todo el que por allí pasa, ya sea mujer u hombre, paciente o acompañante como se merece, con total respecto no solo ya por guardar su dignidad de persona, sino también por el momento que nos ha tocado vivir, y por el lugar en el que estamos, que así debería exigirlo.

Gracias. 

viernes, 3 de abril de 2015

Sobre el cartel retirado por la Guardia Civil y la reacción de los lectores de un periódico.


En este caso se trata del diario "Málaga Hoy". Este es el titular: 

Críticas a la Guardia Civil por un polémico tuit sobre la violencia de género

La Benemérita ha retirado el mensaje y ha pedido disculpas por equiparar los malos tratos cometidos por hombres y mujeres con un cartel original del Ministerio de Igualdad y otra imagen manipulada.

Estos son los comentarios publicados por los lectores opinando sobre esta noticia: 
  • 36Julio Diaz Martinez 03.04.2015, 00:05
    gmailt
    Estoy de acuerdo con el anuncio hecho por la GC, estas féminas se creen que sola ellas son las maltratadas, existen muchos hombres maltratados por sus esposas y se callan en silencio porque no pueden ser escuchado al igual que la mujer. El maltrato viene de cualquier género y basta ya de victivismo porque no son las únicas del maltrato. Tiene la Ley, Juzgados, Instituto de la Mujer ETC. . ¿y el hombre qué derecho tiene
  • 35Lorenzo 02.04.2015, 23:43
    Por lo que he visto en muchos comentarios, la mayoría está de acuerdo en que la violencia debe ser condenada independientemente del sexo. Esto mas parece una guerra de feministas radicales y periodistas. Qué vergüenza el no defender la igualdad!!
  • 34No hay justicia 02.04.2015, 23:24
    Que la Guardia civil tenga que retirar el tuit. . . . , es vergonzoso. El juez Francisco Serrano debería estar al frente de toda esta calamidad. http://www. elmundo. es/elmundo/2010/04/01/andalucia/1270114921. html¿ Hasta donde vamos a llegar ?, dejen de dar tantas ayudas y subvenciones a costa de los contribuyentes y en perjuicio del hombre y verán como acaban más de la mitad de las denuncias. MUCHAS FALSAS
  • 33Hartodelistas 02.04.2015, 23:17
    VIVA LA GUARDIA CIVIL. Que vuelvan a publicar el twit. Y a la feminazi que quiera pedir explicaciones ya estamos miles de hombres maltratados por esas corruptas para dárselas. No mas subvenciones para esas innombrables. Femilesbianas a currar. Basta ya de tanto contubernio. igualdad real y justicia sin distinción de genero YA. No votemos a ningún político q sustente ese régimen asimétrico e injusto.
  • 32ALONSO 02.04.2015, 21:58
    Hay mujeres que se aprovechan de los recursos del estado y se favorecen para sus fines. De acuerdo al protocolo contra la violencia de genero puedo decir que es de lo más eficaz y lo he comprobado varias veces. Ahora si tu denuncias a tu pareja por que te humilla, desatiende a tus hijos y te amenaza con la ley de violencia de genero, te dicen en comisaria que para eso tienes que contratar a un abogado. Y no solo eso, los propios amigos te dicen que estás equivocado.
  • 31atenea-g 02.04.2015, 21:15
    No veo el problema, estoy de acuerdo con el cartel de la Guardia Civil. La violencia es violencia la ejerza quien la ejerza.
  • 30inda 02.04.2015, 20:56
    ¿A que no tendría sentido poner un cartel que dijera ¨Cuando maltratas a alguien que se llame Ataúlfo, dejas de ser alguien que se llama Pancracio¨? ¿No os preguntáis por qué? Pues pensad un poquito. Lo de la mujer es lo mismo.
  • 29stopmachismo 02.04.2015, 20:54
    Cuánto machista reprimido y enrabietado porque se les ha acabado el chanchullo de amedrentar a las mujeres y darles palizas e irse de rositas. ¿Sigue siendo la violencia machista un problema social? Está claro que sí. ¿Es la violencia de las mujeres a los hombres un problema social? No hay en el mundo ceros para llegar a un número distinto después del 0´en la cuantificación de los casos.
  • 28Alejandro 02.04.2015, 20:52
    Igualdad?. . . creo q no
  • 27Ben Grimm 02.04.2015, 20:40
    Es una completa VERGÜENZA que la Guardia Civil retire este tuit. El pensar que sólo los hombres pueden maltratar a las mujeres y que la situación no se puede producir al revés significa que el feminazismo ha triunfado. Y es que ser hombre blanco en España es ahora mismo ser el culpable de todos los males según algunos y también algunas.
  • 26mujeres y hombres 02.04.2015, 20:14
    Qué pasa? Que no hay maltrato a los hombres? Entiendo que la intencion era transmitir TOLERACIA CERO, y no hacer ninguna comparación. Cada día entiendo menos!!! :( Que el mal trato que reciben los algunos hombres por algunas mujeres, no por ser minoritario hay que silenciarlo.
  • 25Custodia compartida 02.04.2015, 20:07
    Algún día alguien pondrá el dedo en la otra llaga y se hablará del maltrato psicológico que ejercen algunas mujeres sobres sus cónyuges. Pasa que existen una pandillas de acomplejados que te cagas, empezando por algunos jueces. Pero claro, de esto nadie quiere hablar, si te ponen los cuernos la culpa para el marido, si piden la custodia el marido es el malo. Y eso que las mujeres sólo reclaman igualdad, al fin y al cabo, lo mismo que yo.
  • 24Carlos 02.04.2015, 19:02
    Me permito proponer a la dirección de este periódico que, como ha hecho con otros interesantes temas, también con este haga una encuesta. Muchas gracias.
  • 23Igualdad para todo. 02.04.2015, 19:02
    Si saliesen a la luz la cantidad de hombres maltratados y chantajeados por mujeres, seguro que nos asombraríamos del número de personas que sufren en silencio. . . No se debería de haber retirado el anuncio por mucho que moleste a las feministas, que no dejan de ser un extremo de la sociedad. . .
  • 22j. m 02.04.2015, 18:51
    Esto es como cuando se le da a traducir automatico no hay compañones de entender nada ¿ No estaremos inducidos por los Marcianos ? de distintos planetas, je, je
  • 21Carlos 02.04.2015, 18:36
    Sale la Guardia Civil y dice algo tan lógico como reiteradamente solicitado por la sociedad, como que todos somos iguales. Pues bien, de inmediato surgen las voces dementes y progres exigiendo la retirada de lo dicho. En su infinito deseo de no crear polémica, la Benemerita retira lo publicado, pero TIENEN TODA LA RAZON.
  • 20que más da 02.04.2015, 18:27
    Hay que perseguir la violencia de las personas contra las personas, independientemente del sexo de cada una de ellas.
  • 19Carlos 02.04.2015, 18:23
    ¿ Es la agresión condenable ?. ¿ Es igualmente condenable si la realiza un hombre como si la realiza una mujer ?. Ya sabemos que legalmente se penaliza mas una agresión que otra, ¿ pero es eso moral ?. Aparte la deplorable demagogia que en demasiadas ocasiones se hace sobre lo que llaman machismo, estimo que lo publicado por la Guardia Civil, es totalmente correcto.
  • 18Federico 02.04.2015, 18:10
    Pero. . . en que quedamos? ¿Somos iguales o no? Estos progresistas son tontos hasta para esto.
  • 17Julio 02.04.2015, 18:01
    ¿Es falso acaso lo que muestra el cartel?¿No existe nada nada nada de violencia contra el hombre?
  • 16Igualdad 02.04.2015, 17:34
    Yo estoy totalmente de acuerdo con el anuncio. Hay veces que la mujer abusa de la discriminación positiva y se hacen la víctima sabiendo que las leyes las van a defender aunque denuncien en falso.
  • 15MAS IGUAL QUE TU 02.04.2015, 17:08
    A MI ME PARECE BIEN EL ANUNCIO DE LA GUARDIA CIVIL. PIDO QUE LOS QUE LO HAN ATACADO PIDAN PERDON Y QUE LA GUARDIA CIVIL REPONGA OTRA VEZ EL ANUNCIO
  • 14gaditano 02.04.2015, 17:04
    yo estoy de acuerdo con el cartel. no entiendo la polemica. la violencia es mala venga de donde venga.
  • 13MachoyHembra 02.04.2015, 16:38
    VIVA LA BENEMERITA, VIVA LA POLICIA Y EL EJERCITO. FUERA CORRUPTOS POLITICOS Y REALEZA
  • 12tarari 02.04.2015, 16:09
    Si hay violencia del hombre a la mujer el hombre A LA CARCEL pero si es la violencia de la mujer al hombre la mujer A LA CARCEL. Es de justicia ó hay alguien que piense lo contrario?
  • 11Jose Manuel 02.04.2015, 15:40
    Gena: no difames en vano, se prudente en tus comentarios. Cuando se acredita algo, o sobre alguien por escrito hay que confrontarlo. Míratelo y tira de hemeroteca y aprecia quien año tras año y tras la Corona es la Institución más valorada. Sobre el anunciado de la noticia, queremos ser un país en la vanguardia de la igualdad, pero lamentablemente todo esta corrompido y politizado, una pena.
  • 10Feminismo 78 02.04.2015, 15:38
    Igual da
    Pero algunos dan más igual que otras. . .
  • 9desigualdad 02.04.2015, 15:34
    Yo no entiendo como que hay todavía quién se asombre de que para las feministas el significado de la igualdad es discriminar al hombre en todas las facetas posibles frente a la mujer.
  • 8Francisco Carrasco 02.04.2015, 15:26
    No se puede uno disculpar por los pecados de los demás, es decir, por los analfabetos que hacen y exigen que muchas sinvergüenzas cometan delitos con impunidad durante meses o años. Esto se ha denunciado varias veces, pocas, en España. Por otro lado, creo que la Guardia Civil sólo tiene esa competencia en las poblaciones de menos de 30000 habitantes, ¿no?
  • 7asdffg 02.04.2015, 14:39
    encima una papanata del PSOE (aunque a lo mejor olvido que a las mujeres no se les puede criticar en su actuacion) ya habla hasta de pedir explicaciones al a GC. ¿que es eso de pedir igualdas? las mujeres son mas iguales que los hombre. . vive Dios. . . . pues por mucho que miro la imagen no veo asimietria. . lo unico que veo es igualdad en el discurso. . . pero claro el lobby feminazi-lesbianico-odiahombres-cazasubvenciones no descansa nunca. . .
  • 6Fran 02.04.2015, 13:59
    Apoyo el resto de comentarios y a la benemérita por su twit. Me parece deprimente que el instituto armado haya tenido que rectificar un twit totalmente desde lo razonable y justo ante la respuesta del populismo.
  • 5gena 02.04.2015, 13:49
    La guardia civil, como fósil paramilitar, siniestro y de competencia dudosa pero, eso sí, con un inmenso aparato propagandísitco y de informaciíon que escapa al control del estado, dista de ser un cuerpo policial europeo. Pero para una vez que hace algo bien no es cuestión de criticarla. Por lo visto maltratar al hombre es bueno y lo contrario malísimo. PUES NO.
  • 4Eladio 02.04.2015, 13:17
    No hay cosa mas refinada, depravada y negra que la violencia psicológica ejercida por una mujer. La violencia física de los hombres es una reacción brutal y primaria. La violencia psicológica de las mujeres es premeditada. ¿Porqué negarla?
  • 3JUSTICIA PARA TODOS 02.04.2015, 13:09
    ESTOY DE ACUERDO QUE HAY MUCHOS MÁS CASOS DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Y HAY QUE CASTIGARLOS. PERO TAMBIÉN HAY QUE DENUNCIAR (Y CASTIGAR) CUANDO ES LA MUJER LA QUE AGREDE (FÍSICA O PSICOLOGICAMENTE) AL VARÓN. ¿ O NO?
  • 2Pepe 02.04.2015, 13:05
    Así es. Criminalizados por ser hombres. NO al maltrato de ningún tipo.
  • 1Hombre del Saco 02.04.2015, 12:45
    Las agresiones de mujeres a hombres ni existen ni pueden existir. El que diga lo contrario es un fascista-machista-sacamantecas. He dicho. Viva la ideología de género, mientras más aberrante y demente, mejor.

Hasta las 9:30 de la mañana de hoy, viernes 3 de abril de 2015, de los 36 comentarios emitidos en este periódico local, tan solo 2 están de acuerdo con la retirada del cartel por la Guardia Civil.
Los dos comentarios son los 29 y 30. En ambos casos se basan en el mismo argumento, el argumento que ha esgrimido la autoridad para su retirada: no es comparable. El problema del maltrato del hombre a la mujer es una lacra social, pero al revés no.
Pero a estas alturas de la película ya no tragamos con esa estadística manipulada y sesgada. Ciertamente los casos de violencia física hacia la mujer es bastante mayor que al revés, pero los casos contrarios aunque sean menos también existen, pero con el agravante de ser omitidos, escondidos, no cuentan, por lo tanto dejan de existir. Por el contrario los casos de violencia psicológica, los cuales podemos comprobar en el día a día individualmente en nuestro entorno -de ahí tantos comentarios a favor del cartel-, seguro están muy igualados, e incluso tenemos la sensación -o la certeza- de que sea mayor el número de maltratadoras psicológica que de maltratadores.
Todos sabemos que la manipulación de estas cifras "indiscutibles" consiste en que son ocultados sistemáticamente todos estos casos: los pocos de violencia física de las mujeres hacia los hombres, y los muchos malos tratos psicológicos que también ejercen ellas hacia ellos, con el propósito de que la mujer no pierda su protagonismo como víctima única y absoluta de todo tipo de maltrato, y el hombre por contra aparezca siempre como único y primitivo maltratador.
Al hilo del comentario 30 diría que los maltratados podrían no llamarse "Ataulfos" si no a lo mejor "Pepe", es decir, que la cifra de hombres maltratados sean mucho mayor de las que imaginamos, e infinitamente más grande que la que reconocen las autoridades y la prensa embaucadas por el feminismo extremista, que es la que la cree a pies juntillas el autor del comentario 29 "No hay en el mundo ceros para llegar a un número distinto después del 0´en la cuantificación de los casos."  Asegura totalmente convencido de las cifras oficiales, las ofrecidas por las organizaciones feministas, las que si nos atrevemos a contrariar correremos el riesgo de ser denunciados. 


domingo, 8 de marzo de 2015

Colmo de género



Justo en el momento en que se están agravando en la sociedad española las críticas contra el carácter sexista y la ineficiencia de la LICVG se ha planteado uno de los casos más paradójicos y preocupantes resultado de su aplicación, la denuncia por malos tratos interpuesta este pasado 10 de enero por su hijastro en contra de Juan Fernando López Aguilar, precisamente el exministro de Justicia que aprobó dicha norma, junto con sus posteriores declaraciones en los medios criticando lo sucedido con firmeza, defendiendo su inocencia al haber sido según su declaración víctima de una denuncia falsa por malos tratos, y la posterior retirada de la denuncia por parte del denunciante y negación de las supuestas agresiones de la mujer presuntamente maltratada.


Que impactante resulta para cualquiera que este mínimanente bien informado sobre el desarrollo del binomio LICVG y las denuncias falsas, que el mismo hombre que aprobó esta ley polémica y trasgresora de principios constitucionales básicos pero sólo aplicable a la mitad masculina de la población, haya sido denunciado en base a la misma. Que sorprendente, hipócrita e irónico, que quien no tuvo ningún rubor en afirmar que las denuncias falsas debían considerarse un costo soportable,


haya saltado inmediatamente a la palestra para intentar restablecer lo antes posible su buena imagen, defender su honor y evitar de paso las draconianas medidas punitivas que caracterizan la aplicación de la LICVG. Que extraño y estadísticamente improbable que si tal como nos recuerda una y otra vez el CGPJ las denuncias falsas por violencia de género no son más de un 0,01% o un 0,02% del total de denuncias presentadas*, en medio de este escasísimo porcentaje que las hace virtualmente inexistentes, una de estas “rarísimas” denuncias falsas haya ido a corresponderle casualmente al Sr. Juan Fernando López Aguilar, para más inri el ministro de Justicia que aprobó esta ley.

Sorprende y mucho, porque hay algo que merece ser debidamente investigado y aclarado. Por el momento y como bien ha subrayado la asociación Projusticia se presenta una situación de delito flagrante, o bien por un caso de violencia de género o bien por una denuncia falsa de malos tratos, razón por la que esta asociación con una larga experiencia en la lucha contra los abusos nacidos del ultrafeminismo ha presentado una denuncia en Fiscalía para terminar de esclarecer este lamentable episodio,


añadible a otros muchos nacidos de la LICVG desde su implantación en nuestro país.


Efectivamente, son varias y preocupantes las dudas que nacen de estos hechos, por ejemplo, ¿Será el Sr. López Aguilar un machista maltratador encubierto, y no olvidemos la facilidad con que el feminismo radical y misándrico considera a un hombre como tal, y merecerá ser penalizado por la ley que el mismo aprobó? Y si este fuese el caso ¿Habrá hecho uso de sus medios e influencia para lograr la posterior retirada de la denuncia? ¿O será otra víctima de una denuncia falsa por malos tratos y constituirá su caso un motivo añadido para luchar contra los abusos propiciados por esta ley y defender con más ahínco su derogación en el Parlamento o anulación inmediata por el Tribunal Constitucional?

Además aunque el Señor López Aguilar nos diga y repita que es inocente ya que la parte contraria se ha desdicho de sus declaraciones y sostenga que es tremendamente injusto y tendencioso suponer siquiera que pueda haber presionado para lograr la retirada de la denuncia, ¿Cómo podemos darle credibilidad si otros expertos y expertas de género como la Señora Inmaculada Montalbán desde sus poltronas hembristas explican de un modo simple, tajante y en grandes titulares, que los casos por violencia de género archivados no son denuncias falsas, sino perdones de las víctimas?


Peor todavía ¿Qué opinión debe merecernos el denunciado si el lobby de género nos recuerda categórico que el hecho de que se exculpe a alguien de un delito por malos tratos no demuestra su inocencia, más bien a la inversa, lo que ha sucedido es que no se ha podido demostrar su culpa, situando el recelo de por vida en contra de prácticamente cualquier otro hombre que haya sido objeto de una denuncia de estas características?
¿En que forma podemos dar cualquier valía al honor, dignidad o lo que sea del Sr. López Aguilar si mientras nos intenta convencer de que ha sufrido una denuncia falsa por violencia de género no es capaz de empatizar con los demás hombres que las han sufrido, para pasar a posicionarse firmemente en contra de todos los obstáculos que la propia ideología de género ha creado para evitar que se admitan los casos de denuncias falsas?

Puede que el Sr. López Aguilar no se dé cuenta, pero sus propias colegas hembristas le han arrinconado hasta tal punto que casi no le dejan escapatoria a la hora de defender su credibilidad. Exactamente tal y como han padecido otros muchos hombres en circunstancias similares. De todas maneras tiene su lógica que las hembristas apoyen el maniqueísmo legal e ideológico en contra de los hombres, ya que al hacer sus leyes injustas se cuidan y mucho de que no puedan volverse contra ellas al no ser aplicables sus sanciones a las mujeres. Pero los hombres hembristas están discriminados y por eso pueden verse en las dificultades en las que se encuentra este exministro actualmente, con el gran desgaste personal y para su carrera política que este grave escándalo representa.

Es muy difícil encontrar coherencia en los absurdos, abusos y contradicciones de la Ley Integral siendo una persona mínimamente dispuesta a pensar las cosas racionalmente. Pero la solución es sencilla, basta con no dejarse engañar. Todas estas dudas surgidas al aplicar la Ley Integral a uno de los hombres que la crearon, se resuelven con una sencilla respuesta: ¡no a la Ley Integral contra la Violencia de Género!

Ojala este lamentable episodio ayude a la ruptura del convenio político que blinda a la LICVG y favorezca su derogación definitiva, para poder proteger a las víctimas y penalizar a los maltratadores con igualdad al margen de su sexo . Si finalmente este lamentable episodio ayuda a que esto suceda, la labor ministerial del Sr. López Aguilar, junto con las reflexiones inevitables resultado del bochornoso y oscuro episodio que ha protagonizado, habrán servido para hacer verdadera justicia.

Notas:

* Conviene repetir cuántas más veces mejor los datos obtenidos de los documentos oficiales con los que podemos demostrar el carácter altamente inverosímil del famoso 0,01% presentado por el CGPJ, que permite al hembrismo definir las denuncias falsas como un mito.

En primer lugar, según el documento del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género El Observatorio informa: Balance de siete años de la creación de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer


Los Juzgados de Violencia sobre la Mujer (JVM) desde junio del 2005 a junio del 2012, recibieron 963.471 presuntos delitos y 71.142 presuntas faltas, en total 1.034.613 denuncias de violencia de género. Y tal como indica el documento del CGPJ: “Datos Estadísticos Judiciales en Aplicación de la L.O. 1/2004 resumen de los 7 años” en su tabla de la página once titulada: “Sentencias penales dictadas en los órganos jurisdiccionales especializados en violencia sobre la mujer”, las 1.034.613 denuncias produjeron 328.045 sentencias, 207.997 condenatorias (20,10%) y 120.048 absolutorias (11,6%), emitidas por Juzgados de Violencia sobra la Mujer, Juzgados de lo Penal y Audiencias Provinciales, quedando 706.568 casos (68,29%) que no llegaron siquiera a juzgarse. Sumando los casos en los que los imputados quedan libres llegamos al elevadísimo 79,89%, es decir, un total de 826.616 exculpaciones que representan un amplísimo margen para las denuncias falsas o injustas realizadas al amparo de la discriminatoria LICVG.

Es muy importante remarcar también que de los 656.212 casos valorados por lesiones y malos tratos en los juzgados por supuesta violencia de género entre junio del 2005 y junio del 2012, la inmensa mayoría, 520.839 casos, se correspondían con denuncias en base al artículo 153 del Código Penal, o sea, casos de menoscabo psíquico o lesiones no definidas como delitos, o bien golpear o maltratar sin causar lesión. Básicamente acciones de un valor muy leve, agresiones apenas significativas, que permiten en muchos casos criminalizar a los hombres como maltratadores por acciones que de haber sido cometidas por mujeres no pasarían de ser meras faltas, si es que se diese valor al testimonio del hombre denunciante, ya que como se indica no es necesario que las agresiones físicas lleguen siquiera a causar lesión para instruir un caso por violencia de género en base a este artículo.

En base al artículo 173 del Código Penal se instruyeron 101.900 casos. Los casos relacionados con la violencia de género más grave, artículo 148 y sucesivos, curiosamente los que recurrentemente se presentan en los medios como la imagen más habitual del maltrato, fueron sólo 33.473 casos.

En conclusión, apenas se instruyó un 3,23% de denuncias por casos de maltrato grave del cien por cien de denuncias recibidas (1.034.613). Estas situaciones de maltrato grave constituyen el mínimo de los casos denunciados. Pero lo repetimos, nadie diría esto a partir de la descripción dada a través de los medios de la violencia en la pareja ejercida por los hombres y recibida por las mujeres.

Estas cifras pueden consultarse en el documento del CGPJ sobre los datos estadísticos oficiales referidos a la aplicación de la LIVG. En la tabla de la página 15, titulada “Delitos instruidos (Art. 153, 173 y 148 y ss. del CP)”.


Que cada cual saque sus conclusiones sobre hasta que punto y con un 79,89% de exculpaciones nos podemos creer que las denuncias falsas son sólo un 0,01%. O hasta que punto el maltratador en España se puede considerar la quinta esencia del abusador físico y psicológico si como hemos visto más arriba la mayoría de los hombres juzgados por lesiones y malos tratos lo habían sido en base al artículo 153 del código penal, es decir el que sanciona los casos más leves de maltrato, según su letra: “El que por cualquier medio o procedimiento causare a otro menoscabo psíquico o una lesión no definidos como delito en este Código, o golpeare o maltratare de obra a otro sin causarle lesión, cuando la ofendida sea o haya sido esposa, o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia, o persona especialmente vulnerable que conviva con el autor, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o de trabajos en beneficios de la comunidad de treinta y uno a ochenta días”






viernes, 2 de enero de 2015

Películas de violencia contra los hombres.

Se ha proyectado en nuestros cines no hace mucho la tercera entrega de la ultraviolenta serie de películas titulada genéricamente como “The Expendables”, que narra las aventuras bélicas de un grupo de mercenarios interpretados por prestigiosos actores del cine de acción, entre los que destaca el actor, productor, guionista y director de cine Silvester Stallone, también destacado dentro de este género cinematográfico tras protagonizar las aventuras del exbonia verde y veterano de la guerra de Vietnam John “Rambo”.

Muy a pesar mío he visto las dos primeras partes de esta saga. La primera por tener varios amigos aficionados a este tipo de cine que deseaban ir a verla. La segunda invitado por otro más. Particularmente violenta me pareció la escena que da comienzo a la segunda película, en la que desde un vehículo todo terreno conducido a toda velocidad y armado con una ametralladora pesada los mercenarios protagonistas despedazaban con balas de gran calibre a sus enemigos, en un alarde de violencia que resultaba repulsivo, sobre todo por el elevado grado de verismo con el que los artífices del film trataban de plasmar lo más claramente posible el gran destrozo que estas balas pueden ocasionar en el cuerpo de un ser humano, o más concretamente, en el cuerpo de los hombres que eran muertos en un gran número y de un modo tan brutal por el comando de los “Expendables”.

Esta escena me impresionó bastante porque me recordó un documental dado poco tiempo antes en la televisión, titulado “comerciantes de armas” en el que se analizaba entre otros factores el impacto de la venta y tráfico de armamento en los países del tercer mundo, donde los conflictos armados son mucho más frecuentes que en nuestro desarrollado mundo occidental.

En este documental se presentaba junto a otros casos de heridos graves y mutilados por armas de guerra la situación de un hombre de tan solo veinte años que permanecía en estado vegetal en la cama de un humilde hospital de el Congo, asistido por tratamiento médico, y con la cabeza vendada tras ser alcanzado precisamente por un arma automática. Era incierto saber si se recuperaría alguna vez de su condena a pasar el resto de su vida en coma o cuál sería su estado en caso de recuperar la consciencia. El médico explicaba que se trataba de balas de gran calibre y que era muy difícil restablecer a los pacientes heridos de este modo. Son armas creadas para causar el mayor daño posible, destrozos prácticamente irrecuperables, que resultarían difíciles de sanar incluso en un hospital moderno dotado de los medios más avanzados, sino directamente mortales en el preciso momento de causarse la herida*.

Cuando en la escena de los Expendables observé como la sangre y los cuerpos acribillados a balazos prácticamente explotaban en el aire me dí cuenta de que los especialistas en efectos especiales habían tenido gran cuidado en reproducir del modo más exacto posible como estas armas pueden destrozar a una persona. Pero lo que no me entraba en la cabeza era que esto se hubiese hecho como un espectáculo divertido, algo que aplaudir en una supuesta gran película que impactaba a su público desde los primeros minutos de la proyección.

Podría decirse que no tiene sentido ir al cine con esta mentalidad ya que se trata sólo de ficciones. Esto es muy cierto ya que si al final fui lo hice por voluntad propia, aunque presionado por los gustos de mis amigos o el hecho de que otro amigo mío tuviese dos entradas e insistiese mucho en que le acompañase para no ir solo. Pero decir es “sólo ficción” no me parece exacto, yo diría más bien que se trata de ficción, pero no le quitaría valor diciendo que es “sólo” ficción. Estas actitudes repetidas en las pantallas tienen impacto en como interpretamos nuestras vivencias, por así decirlo incluyen una importante carga de valor cultural y educativo y pueden configurar nuestro ser psicosocial. En este caso fomentan y favorecen una de las peores y más antiguas discriminaciones sexuales que los hombres hemos sufrido como fruto de la división de roles diferenciados que repartió las cargas y privilegios de los dos sexos, al adaptarse hombres y mujeres recíprocamente para la supervivencia de nuestra especie.

Esta grave discriminación sexual masculina es “la competencia extrema entre varones” basada en la noción cultural de que los hombres deben estar preparados para luchar entre ellos como parte de su esencia o ser masculino más fundamental, o al menos como necesidad o alternativa muy probable nacida de su proceso de socialización y las demandas para las que éste les adiestra. Y esta tendencia ha tenido y tiene efectos terribles para los hombres, a lo largo de toda la historia, tanto en periodos de guerra como en épocas de paz.

Efectivamente, según la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito) en su primer Estudio Global sobre el Homicidio, publicado en el año 2011, estableciendo una media mundial los hombres se enfrentan a un riesgo mucho mayor de muerte violenta (11,9 por 100.000) que las mujeres (2,6 por 100.000).

http://www.unodc.org/mexicoandcentralamerica/es/webstories/2011/estudio-unodc-homicidio.html

Otro estudio de carácter internacional realizado por la Secretaría de la Declaración de Ginebra en el año 2011, el informe sobre “La Carga Global de la Violencia Armada”, da valores mundiales de violencia mucho más elevados para los hombres que para las mujeres, con un 87% de hombres víctimas de muerte violenta frente a un considerablemente inferior 13% de víctimas de sexo femenino.

http://www.aceprensa.com/articles/nueve-de-cada-diez-muertes-violentas-tienen-que-ver-con-el-crimen/

No debemos olvidar que es en este 2014 cuando lamentamos el centenario de una de las mayores atrocidades colectivas que han marcado de un modo indeleble la historia de la humanidad, La Primera Guerra Mundial, en la que murieron más de 14 millones de personas, de las cuales la mayoría fueron hombres (la guerra provocó la muerte de unos 9 millones de combatientes). Hubo también millones de heridos, mutilados y desaparecidos como resultado de la “Gran Guerra”**. En esas terribles circunstancias que fueron cien por cien reales los hombres enviados al frente como soldados pasaron por situaciones muy parecidas a las barbaridades típicas de las películas de acción. Como bien explica en su obra “Historia del Mundo” el objetivo y bastante moderado en sus descripciones José Pijoan, refiriéndose a La Primera Guerra Mundial:

“…Se desplegó entonces tal cantidad de inventiva para destruir y tal energía para resistir, que señala un cambio en la Humanidad. Daremos algunos datos: para desalojar los alemanes a los rusos de la fortaleza de Gorlice el primero de mayo del año 1915 dispararon 700.000 cañonazos; en febrero de 1916, en Verdún, en el espacio de doce horas cayeron un millón y medio de balas de cañón: alteraron la topografía del terreno, hasta arrasar colinas y rellenar valles. La cantidad de bajas fue en proporción: en los ataques y contraataques para atacar y defender a Verdún pereció medio millón de combatientes por cada lado. (…) Todo ataque iba precedido de un verdadero diluvio de granadas grandes y pequeñas concentrado en un reducido sector de las trincheras y destinado, más que a destruir, a desmoralizar al enemigo. Así, a veces se conquistaban algunos centenares de metros, pero no era más que el terreno que se necesitaría para las fosas de los que habían perecido al conquistarlo. En la batalla del Somme los ingleses avanzaron algunos kilómetros en un frente de treinta y cinco, pero tuvieron, en el primer día solamente, 55.000 bajas. Durante aquellos meses de ofensiva, desde julio hasta noviembre de 1916, los ingleses perdieron un promedio de cien mil hombres cada mes y los alemanes calcularon que la batalla del Somme les había costado medio millón de soldados. La ofensiva de Nivelle en Soissons en abril de 1917 costó a los franceses 100.000 hombres y la simultánea de los ingleses en Arras, 84.000; la tercera batalla de Ypres en julio del mismo año 1917 representó para los ingleses y franceses un total de 400.000 bajas y 250.000 para los alemanes” (Historia del Mundo, editorial Salvat, año 1963, Autor: José Pijoan, volumen quinto Págs. 250-251)

Cifras inmensas que si nos paramos a pensar más en serio lo que representan sobresaltan, cuando consideramos el hecho de que detrás de cada uno de los números añadidos al total de caídos existió una vida entera, que fue perdida muchas veces en medio del gran dolor y angustia que provoca la muerte en un campo de batalla.

Y esta carnicería que los hombres de aquella época sufrieron, que cualquier hombre se lo plantee para sí mismo, hombres que podrían ser según el caso un padre, un hermano, un hijo, también amigos, amantes o compañeros sentimentales, o vecinos y conocidos contra los que nunca existió nada personal en contra, o incluso cada uno de nosotros, muertos prematuramente de un modo tan cruel, es consecuencia en un importante grado de la competencia extrema entre varones, la cual se fortalece y mantiene gracias a formatos culturales similares a los de las películas violentas como las de la saga “The Expendables”.

Desde los cómics, a los videojuegos o los poemas épicos de la antigüedad y otros múltiples formatos culturales trasmitidos con mayor o menor grado de sofisticación en las diferentes épocas, la sociedad ha visto necesario inculcar a los hombres los principios de la competencia extrema para poder movilizarlos a la matanza y barbarie de unos contra otros cuando las necesidades de cada sociedad o las diferentes manipulaciones ideológicas y políticas así lo requiriesen, para defender sus intereses o alcanzar sus fines, como una herramienta de carne y hueso sacrificable sin mayores miramientos, carentes de muchos de sus derechos básicos una vez ataviados con el uniforme de soldados, a cambio en algunas ocasiones de la mera recompensa de una ceremonia y de vez en cuando una medalla***.

También podemos observar los efectos de la competencia extrema entre varones en los ambientes en los que determinados jóvenes muy influenciados por este modelo participan en intimidaciones, peleas o agresiones graves contra otros hombres en numerosas ocasiones mucho más pacíficos que la minoría que ataca decididamente y por la más ligera excusa, que no razón justificada, a los demás. Las peleas, las palizas y agresiones de fin de semana, los navajazos mortales dados por la causa más nimia en el entorno de los bares de copas, que matan a un joven y destruyen la felicidad de una familia entera a veces de un modo irreversible, son también en un importante grado fruto de esta discriminación antivarón.

Otra variante se encontraría en los ambientes de fuerte competencia deportiva donde lo que debería servir para disfrutar de un espectáculo de destreza en el terreno de juego se convierte en un detonante para el enfrentamiento entre los animadores más extremistas de los equipos rivales, que pueden terminar en agresiones e incluso muertes, como ha sucedido con el reciente caso de la muerte del hincha del Deportivo de la Coruña e integrante del grupo ultra Riazor Blues, Francisco Javier Romero Taboada, de un modo tan absurdo como gratuito, ya que no existía ninguna razón coherente salvo su odio recíproco para que los seguidores más radicales de varios clubs se enfrentasen violentamente y de forma consistente. Hasta que finalmente la alarma ha saltado a los medios después de que suceda la dolorosa tragedia de una muerte, que además deja a dos hijos huérfanos de padre.

También y a un nivel más personal la competencia extrema entre varones podría afectar al carácter de algunos hombres, volviéndoles más cerrados y desconfiados hacia los de su sexo, inhibiéndoles de compartir su mundo afectivo con otros hombres, ya que la sociedad les ha inculcado un sentimiento de competencia, recelo o enfrentamiento, antes que de empatía y solidaridad abiertas al apoyo mutuo. Y este factor favorecería la perpetuación de una sociedad sin hombres unidos y en lucha por el desarrollo de su propio movimiento de liberación y potenciación masculina, al haber sido los varones educados para vivir enfrentados o en desconfianza, en vez de a unirse y apoyarse como se les enseña más frecuentemente a las mujeres, lo que ha favorecido que desarrollen con muchos años de ventaja su propio movimiento de liberación.

Recordemos como los datos de la UNODC y la Conferencia de Ginebra nos indican que los hombres están mucho más afectados por esta discriminación. Sobre todo en las zonas en las que los medios educativos, las condiciones socioeconómicas y de bienestar y estabilidad familiar están fuertemente deteriorados se multiplica este fenómeno con sus pésimas consecuencias. Los homicidios violentos y atrocidades continúas perpetrados en las rutas del narcotráfico en países como México ejemplifican esta situación. Los delincuentes organizados se trasforman en grupos armados similares a ejércitos, los cuales pelean entre sí despiadadamente para eliminar cualquier competencia por los escasos recursos de los que disponen para su supervivencia económica, en muchos casos el control del tráfico de drogas. Esto genera una creciente escalada de la violencia y muchos jóvenes que nacen en estos entornos tan negativos asumen sin más reflexión un rol muy similar al de soldados al servicio de su pandilla o grupo, lo cual les conduce indistintamente a matar o morir. Este fenómeno es asimilable a lo sucedido con las luchas entre pandillas en los barrios más marginales de algunas ciudades americanas o europeas, donde en ciertas ocasiones incluso la policía debe tomar fuertes medidas de protección antes de hacer acto de presencia, dada la gran peligrosidad de estas áreas.

Es una insensatez si se considera desde fuera, pero vivido desde dentro asemeja una alternativa fatal e ineludible para muchos de los protagonistas, en la que la miseria, la violencia y la competencia extrema entre varones se mezclan entre sí. Y este modelo tan peligroso puede establecerse rápidamente en cualquier latitud siempre que la situación social se deteriore incluyendo pobreza, violencia y odio cultural de hombre contra hombre, como el que potencian las frívolas pero muy dañinas películas como los Expendables.

Así que las producciones culturales o mediáticas de este estilo pueden estar contribuyendo a matar o dañar a miles de hombres, al vulgarizar esta clase de modelo de conducta no solamente en la pantalla de los cines y televisores, sino en las vidas cotidianas de los hombres del mundo entero. No hay nada que celebrar en una atrocidad gratuita que reproduce acciones de guerra o muerte violenta que ocasionan un gran dolor. Es un espectáculo degradado y negativo, una variante atenuada de los antiguos combates de gladiadores, en los que los participantes que se destrozaban mutuamente para deleite de un público mixto eran varones también, pero donde el trasfondo viene a ser bastante parecido: principalmente el entretenimiento basado en la violencia de los hombres contra los hombres o su adiestramiento y enculturización para que estén dispuestos a odiarse y destruirse mutuamente si sus sociedades así se lo requieren, tal como sucedió durante la mencionada Primera Guerra Mundial. En efecto, estos ejemplos de cine basura sólo tienen el efecto positivo de enriquecer a unos cuantos guionistas, directores, actores o productores que en sus vidas reales tendrán buen cuidado de no exponerse a situaciones parecidas a las que representan en sus películas, mientras disfrutan en un ambiente de lujo y comodidades de las grandes cantidades de dinero que ganan manipulando y fomentando el drama que representa en la realidad el que los hombres se odien, ataquen y maten entre sí****.

Abordar en profundidad el tema de la competencia extrema entre varones sería intentar analizar, explicar en sus consecuencias y buscar soluciones prácticas a una de las peores-sino la peor de todas- discriminaciones de género masculinas. Es difícil comparar sus efectos negativos con los de la vinculación de lo masculino al riesgo,


y definir cuál es la más grave de las dos.

Debería escribirse un libro dedicado al tema, o al menos un capítulo entero dentro de un libro sobre los derechos de los hombres. Pero de entrada, de la misma forma que las autoridades de los medios audiovisuales se plantean la necesidad de luchar contra la violencia mediática hacia las mujeres, como ha sucedido en Argentina durante el 2014,


medidas similares deberían potenciarse para evitar específicamente las emisiones mediáticas que potencien la violencia contra los hombres, que es por regla general mucho más grave en contenidos y efectos que la sufrida por las mujeres*****, como nos demuestran las mencionadas estadísticas referidas al número de muertes violentas sufridas por los dos sexos, ya que no existe ni un solo motivo para pensar que si la difusión de las conductas violentas contra las mujeres en la ficción puede aumentar la violencia que éstas sufren en su vida real, no suceda lo mismo con la difusión de la violencia contra los hombres.

Pero los diferentes gobiernos occidentales no harán esto, ya que al plantear la lucha por la igualdad según un esquema femicéntrico están bastante insensibilizados con las discriminaciones masculinas. Otra prueba más de que los análisis, las leyes o las instituciones nacidas del movimiento feminista de género son incapaces de construir una igualdad auténtica y honesta entre los dos sexos, y motivo por el cual el hembrismo politizado debe ser superado por un nuevo modelo más honesto y objetivo capaz de construir la verdadera igualdad.

Queda entonces la responsabilidad de cada hombre individual a la hora de apoyar esta clase de formatos que pueden favorecer una grave discriminación de la que nosotros antes que nadie deberíamos abolir en primer lugar, evitando participar en cualquiera de los dos extremos, verdugos o víctimas, que esta forma de discriminación conlleva. Baste con reflexionar sobre la cantidad de violencia insensata y muertes de hombres por hombres que pueden emitirse diariamente a través de un medio tan cercano y asequible para toda la población como es la simple televisión. Además en la medida en que la competencia extrema entre varones ha sido una discriminación reservada mayoritariamente por la sociedad para los hombres, no existe ni de lejos una educación para la competencia extrema entre las mujeres, razón por la que los mensajes en los que las mujeres ejercen violencia entre sí son mucho menos habituales.

Los hombres debemos hacer, al menos los hombres sensibilizados con las discriminaciones que nos afectan y los inteligentes dispuestos a actuar buscando el bien común, todo lo que esté en nuestras manos para reducirla o eliminarla del todo, actuando en cualquiera de los dos extremos, el de los hombres que la ejercen como victimarios, principales responsables de la situación, y el de los hombres que son sus víctimas. También debemos pensar en todos los demás hombres que pueden terminar sufriendo nuevos ataques, concretamente en aquellos más cercanos por los que sentimos un mayor grado de interés y empatía, y cuya perdida o daño podría ocasionarnos un mayor impacto emocional.

¿Cuáles podrían ser las mejores soluciones a este problema? Planteando medidas generales y que cualquier hombre que así lo desee pueda implementar inmediatamente en su vida yo sugiero evitar iniciar el proceso siendo un hombre verdugo o agresor de otros hombres, apostando y apoyando siempre que sea posible “la solidaridad masculina” como contraria de “la competencia extrema entre varones”. También arrinconando, marginando y si hace falta castigando a los hombres que decididamente sigan atacando a otros hombres, ya que no puede consentirse que el matón insensible a cualquier consideración fuera de su propio interés egoísta, campe a sus anchas impunemente, como si los hombres que avanzamos en nuestra liberación nos hubiésemos quedado ciegos frente a su mala voluntad y tendencia repugnante al abuso. Y evitando de paso que las películas como “The Expendables” se conviertan en éxitos de taquilla.

Espero que los hombres que hayan leído este artículo hasta el final se hayan sensibilizado con este problema y comiencen a reflexionar sobre cuánto más podría añadirse para solucionarlo. Está en nuestras manos hacerlo como grupo sexual unido, ya que lo que nos discrimina como hombres no es sólo todo lo negativo surgido de las formas más radicales del movimiento feminista. Hemos sido discriminados por rol desde muchísimo antes de que el feminismo naciese y es injusto achacar los perjuicios que nuestro sexo sufre únicamente al auge de las ideologías más radicales, ginocéntricas y misándricas derivadas del movimiento de liberación de las mujeres. No aceptar esto es mantenerse en una idea muy poco desarrollada de lo que significa la discriminación contra los hombres. Y si queremos combatir la competencia extrema entre varones y acabar con los graves perjuicios que genera, conviene que cada vez que una empresa cinematográfica reciba un guión de una película como “The Expendables” lo arrojen directamente al cubo de la basura, sin entrar siquiera en cuestiones morales, porque saben que realizando algo así sólo perderán dinero, ya que la mayoría de los hombres boicotearán ese ejemplo de cine basura y no comprarán entradas para ser cómplices de su propia discriminación o la que podrían acabar sufriendo sus hijos******.

Notas:

* La situación de este hombre y otros gravemente heridos por armamento de guerra puede verse entre el minuto 31 a 36 del documental:


** Existen dificultades para encontrar una cifra definitiva referida al número de muertes que la Primera Guerra Mundial provocó. El balance de víctimas mortales ha sido muy variado, siendo la hipótesis más aceptada que murieron catorce millones de personas, aunque en otros recuentos se ha llegado a mencionar que fallecieron más de treinta millones, o incluso 65, ya que algunos expertos han considerado que la terrible epidemia de gripe española que asoló al mundo en el año 1918 estuvo en buena medida provocada por la Primera Guerra Mundial. Buscando datos en Wikipedia se ofrece un recuento de bajas en el campo de batalla que incluiría casi diez millones de muertos, cerca de ocho millones de desaparecidos en combate, y más de 21 millones de heridos.


*** Cuando se criticó a Napoleón diciendo que la Legión de Honor, condecoración creada por él para premiar grandes méritos en la vida civil y sobre todo militar bajo su mandato, era un juguete para adultos, éste, sin dudarlo, contestó que era con juguetes con lo que se dirigía a los hombres, en su caso llegando incluso a hacerles perder sus vidas en la guerra. También declaró en otra ocasión que los títulos y las condecoraciones eran los juguetes con los que dirigía a sus mariscales y generales para que hiciesen su voluntad. En realidad su respuesta aunque cínica y conocedora era parcial, ya que previamente aquellos hombres habían sido inculcados durante años y años para estar dispuestos a dar la vida por su patria o servir valientemente en los ejércitos bajo el mando de sus generales o el lógico temor a la brutal y férrea disciplina militar.

Esto demuestra que los líderes del pasado pueden haber sido sexistas con las mujeres, pero tampoco han sentido demasiada empatía por la mayoría de los hombres, a los que han condicionado en base a su naturaleza masculina, es decir por ser hombres, a muchas labores duras, ingratas e inhumanas a pesar de ser, según las teorías feministas más típicas, grandes machistas y apoyar supuestamente un régimen social y político pensado para el beneficio y felicidad del sexo masculino y la explotación y opresión del femenino. Pero una mirada algo más certera a los hechos y las verdades históricas nos demuestran que este esquema demasiado maniqueo y simplista no se corresponde con la realidad vivida por hombres y mujeres a lo largo de la historia, disminuyendo seriamente el valor intelectual de buena parte de la interpretación feminista más reaccionaria.

¿Era por lo tanto Napoleón misándrico y muchos hombres murieron víctimas de su misandria? Muchas de sus acciones nos demuestran que sí lo era, aunque tan embebido en esta misandria como se encontraba, entendiendo que el mundo era así y aquel era el rol inevitable que les correspondía hacer a sus soldados por ser hombres, ni el mismo se parase a reflexionar sobre su sexismo y negatividad contra el sexo masculino.

**** En el documental titulado: “Bailando con el diablo” se analiza el estilo de vida dentro de un barrio de favelas brasileño en la ciudad de Río de Janeiro, en el que clanes de jóvenes organizados en torno al tráfico de drogas ejercen el control armado de determinadas zonas, hasta el punto de que en una incursión de la policía un agente recibe un balazo en la cabeza quedando gravemente herido para fallecer varios días después en el hospital. El inspector Jacir Ferreira, inspector de la Brigada Antidroga de Río de Janeiro y amigo del fallecido, considera la situación planteando sus dudas sobre el sentido de la operación policial, ya que a pesar de esta arriesgada intervención en poco tiempo el sistema delictivo de la favela volverá a su rutina habitual. Pocos días después un importante narcotraficante del área muere abatido por la policía. Minutos 48 a 58 del documental.


El balance de este ejemplo de competencia extrema entre varones resulta tremendamente crudo. Demasiado brutal lo que significa ser disparado en contraste con la publicidad estruendosa que ensalza a las películas de acción como obras entretenidas.

Para ser un héroe de acción no es necesario ensanchar los grandes músculos con entrenadores personales y dietas perfectas, ni estudiar guiones de Hollywood cargados de tiros y explosiones junto a la soleada piscina de una mansión. Ni ganar sueldos millonarios o aparecer elegantemente trajeado y con una manicura perfecta sobre la alfombra roja el día del estreno, mientras se reciben felicitaciones y aplausos por estar en lo más alto del universo cinematográfico y lucrar con mucho dinero a los accionistas y productores. No. Es más que suficiente con vivir en un área altamente conflictiva, trabajar por un sueldo medio como policía para poder sacar adelante a la familia y arriesgar tu vida frecuentemente en el ejercicio del deber profesional, sin estar provisto de los medios de seguridad que garanticen que no resultarás muerto o lesionado de por vida tras cumplir con tu tarea, y mucho menos aún existan especialistas que te sustituyan en los momentos peligrosos. O ser en la parte contraria un joven sin expectativas de futuro, limitado por un entorno de miseria y marginalidad, donde las actividades delictivas constituyan una de las pocas vías disponibles para huir de la pobreza o poder satisfacer las múltiples demandas de la sociedad de consumo.

***** El término violencia mediática contra la mujer está sobre todo centrado en criticar el uso de la mujer como objeto sexual y los mensajes que puedan disminuir su significación o valía comparada con la del hombre. Pero estas formas de violencia no son exclusivamente sufridas por las mujeres. De hecho cada vez encontramos más anuncios en los que la belleza del cuerpo masculino es utilizada como reclamo sexual o identificada como un aspecto fundamental de la valía de un hombre, y al mismo tiempo abundan los anuncios en los que los hombres son despreciados abiertamente y presentados como seres inferiores comparados con las mujeres. Así, las mujeres no son las únicas víctimas de este tipo de discriminaciones, y en buena lógica también deberían denunciarse estas tendencias comunicativas cuando las sufren los hombres. Además el término violencia referido a estos casos resulta bastante eufemístico, casi exagerado, comparado con la violencia mediática de muerte, asesinato y agresión física directa que se vuelca simbólicamente día a día en los medios de comunicación en contra de los varones.

Encontramos en estas campañas contra la violencia mediática sufrida por las mujeres una de las trampas básicas del hembrismo: al utilizar los términos violencia y discriminación siempre exclusivamente unidos a la palabra mujer, y bombardear constantemente a la opinión pública con estas ideas, logran popularizar la mentira de que sólo la mujer está discriminada o es tratada con violencia. De esta manera se distorsiona y aumenta el grado de victimismo asociado con el sexo femenino para demandar más apoyos y ayudas en su favor, mientras se margina a los hombres excluyéndolos desde el comienzo de las ventajas sociales y políticas que derivan de ser un grupo oficialmente reconocido como discriminado, a pesar de que en realidad estén en muchos aspectos muchos más discriminados que las mujeres.

De hecho los hombres sufren una cantidad de violencia mediática muy superior a la de las mujeres. Baste calcular durante un solo día delante del medio de comunicación más cercano e influyente, la televisión, cuántos agresiones o muertes violentas contra hombres podemos presenciar y los comparemos con los casos similares sufridos por mujeres. Y estos datos se vinculan con informes internacionales que demuestran que los hombres son mucho más a menudo víctimas de violencia grave que las mujeres. Nuevamente el hembrismo demuestra su vergonzosa incapacidad para hacer igualdad, incluso en una cuestión tan sencilla como es analizar la discriminación mediática sufrida por los dos sexos.

****** En declaraciones hechas en el 2008 el famoso miembro del grupo Oasis Noel Gallagher culpaba a las drogas y los videojuegos de la grave oleada de ataques con arma blanca ocurridos en Londres y otras ciudades inglesas durante ese año, y confesaba la gran preocupación que les causaba a su pareja y a él que alguno de sus hijos pudiese ser agredido violentamente, ya que en el primer semestre de ese año se habían producido sólo en la capital inglesa 18 apuñalamientos mortales en reyertas entre jóvenes. El músico emplazaba al entonces primer ministro Gordon Brown a tomar alguna medida para resolver este problema.



El primer ministro Gordon Brown anunció fuertes medidas para frenar el problema en ese mismo 2008:



Y tras estas contundentes acciones ha sido posible reducir el problema en los últimos años.


Datos como este pueden hacer reconsiderar a muchos padres quien corre más riesgo al salir de noche a las zonas de copas y discotecas, si los chicos o las chicas como acostumbra a pensarse tradicionalmente, y hasta que punto los modelos de conducta para el enfrentamiento violento entre hombres inculcados a través de los medios como modelos de la competencia extrema entre varones, no favorecen y explican en buena medida estos asesinatos absurdos entre adolescentes, que no han aprendido a apoyarse entre sí, sino a pelear, competir entre ellos y en algunos casos destruir a otros jóvenes por el más ligero motivo y sin compasión.