jueves, 17 de marzo de 2016

Texto de reclamación a Navidul

Muy buenos días.

A tenor del más que lamentable spot de Navidul en el que los padres son ofendidos y ridiculizados de una forma particularmente retorcida y ruin, sobre todo porque este anuncio tiene como argumento central precisamente la cercana festividad del día del padre, he redactado una reclamación o queja pensada para que cualquiera que así lo desee pueda enviarla a esta empresa como réplica a su fea ofensa.

Primeramente link al anuncio en cuestión, por si alguien no lo ha visto aún y no sabe cuál es el origen de esta polémica:


Esta es la dirección de contacto de Navidul para el envío de la queja, a través del :


También tenemos su dirección de Facebook:


Y a continuación os adjunto el texto de queja. Sirve como patrón y si se está de acuerdo con su exposición basta añadirle el nombre de la persona que lo envía.

“Buenos días.

Les escribo para comunicarles lo ofendido que me siento tras ver su último anuncio dedicado a desmerecer, ridiculizar y humillar a los padres en vísperas, precisamente, de la festividad que hace un homenaje a su importante labor y significado. No comparto para nada los ofensivos tópicos de los que les hacen objeto en su spot y me pregunto como puede considerarse una hábil estrategia publicitaria el atacar a los padres de esa manera.

Efectivamente, lejos de ser los mediocres monigotes que aparecen en su anuncio, son incontables los padres que asumen mil desvelos, tareas y sacrificios en el día a día para cuidar de sus hijos, ya sea como proveedores de la unidad familiar o responsables directos de su bienestar. A este respecto quiero subrayar que durante los últimos años he podido ver con mis propios ojos como los padres han dado pasos de gigante involucrándose cada día más en la atención, crianza y cuidado de sus hijos, de forma similar a como numerosas mujeres han avanzado de forma más que notoria en la incorporación al mercado laboral. Por eso me parece lamentable que para conmemorar el día del padre ustedes denigren de esta manera lo mucho de bueno que los padres representan para sus hijos. Más todavía, está demostrado que los menores que crecen sin la figura paterna, o con escaso contacto con ella, se encuentran en riesgo de sufrir muchos más perjuicios y carencias durante su proceso de maduración y desarrollo lo que puede llegar a causarles perjuicios graves durante el resto de sus vidas.

Puedo decir que tengo mucho que agradecerles a mi padre y a mi madre, ya que de ambos adquirí muchos de los conocimientos y habilidades que me han ayudado a afrontar las complejidades y retos de la vida. Por eso veo tan positivo y justo felicitar a las madres en su día como a los padres en el suyo. Y por eso rechazo rotundamente el insultarlos y humillarlos de la manera tan necia que ha hecho Navidul con este spot.

Digo que su publicidad es necia no sólo por hiriente, sino también por contraproducente. A estas alturas seguro que se han dado cuenta de que secundar los tópicos sexistas en contra de los padres no es tan fácil como lo era antes, ya que la sociedad está cada día más preparada para posicionarse contra estos abusos. Ciertamente, su publicidad equivocada ha sido la principal motivadora de la campaña “Yo no compro Navidul”. Es obvia entonces la necedad de su último spot.

Incluían en otro anuncio suyo bastante más entendible el lema “Yo no me la juego”. Bien, se diría que no se aplican sus propios consejos y se la han jugado al atacar tan duramente a los padres de este país, los cuales tienen en no pocas ocasiones suficientes quebraderos de cabeza como para de paso aguantar que les falten de esta manera. Y para hacer más intensa esta humillación, encima en vísperas de la festividad que se les dedica públicamente. Y quienes no son padres pueden empatizar fácilmente con ellos, pensando en sus propios padres y lo mucho que les deben. Parece que este nefasto anuncio va a ser útil para vender más jamón, sí, aunque no precisamente el de la marca Navidul.

Como ya habrán notado quien les envía este texto suscribe enteramente el boicot a sus productos. De hecho quizás reciban este mismo texto varias veces, porque ha sido redactado como queja estándar que favorezca una amplia protesta contra su desagradable anuncio. Además trataré de convencer a cuántas más personas mejor para que compren otras marcas en vez de Navidul, secundando la campaña: “Yo no compro Navidul”, ya que este es el resultado que merece su ataque y burla contra los padres.

Sólo cambiaré mi conducta de rechazo a los productos Navidul cuando difundan otro spot en el que en vez de retratarse a padres torpes, inmaduros, cargados de defectos y falta de amor propio, hasta el punto de que ellos mismos se desmerezcan ante las palabras de elogio y cariño de sus hijos diciendo: “No lo merezco” o más denigrante que la anterior “No me merezco ni los clásicos calzoncillos”, se muestre a padres que llevan a sus hijos a la consulta del pediatra, o pasan con ellos la noche en la consulta de urgencias de un hospital, les preparan una merienda para tomar durante las extraescolares, les ayudan a ordenar la mochila para la piscina y les secan en el vestuario después de enseñarles a nadar. O les ayudan con los deberes, o les llevan de excursión, o les corrigen cuando cometen alguna travesura o gamberrada. En esencia, cuando muestren a los padres como son, y no les amarguen la vida en vísperas de la fiesta que les honra y que tanto se merecen.

De entre los casos que aparecen en su último anuncio puede ser útil para el nuevo guión el del padre que cambia un reloj, o cualquier otro objeto caro regalado a sus hijos durante la comunión, por una caja de herramientas o, en vez de eso, dinero para comida o el pago de la hipoteca o los gastos de luz y agua de la vivienda familiar. Teniendo en cuenta que estamos en una época de fuerte crisis que se ha cebado sobre todo en los puestos de trabajo fundamentalmente masculinos sí pueden darse situaciones en las que padres modelo tengan que pasar por dilemas como este. Y a pesar del dolor que les produce, obligarse a hacer de tripas corazón y priorizar el bien de sus hijos, logrando unas herramientas para poder trabajar y llevar un sueldo a casa, o bien realizar tareas de bricolaje y reforma dentro del hogar evitando contratar a los profesionales de los gremios y así ahorrar un dinero necesario para el bienestar de su hogar y de sus hijos.

Ustedes lo plantean como un chiste, aunque ya ven que cambiar un reloj de comunión por una caja de herramientas puede tener un trasfondo bastante más serio, y para nada chistoso, sobre todo en una época caracterizada por unas elevadísimas tasas de paro de larga duración.

Y hasta que no vea un anuncio que siga esa pauta no compraré Navidul, y trataré de persuadir a más personas para que tampoco lo compren. Con su publicidad hiriente y negativa han causado un perjuicio a la significativa figura de los padres, pero gracias al poder que tienen para acceder a los medios pueden tratar de corregir este abuso invirtiendo su mezquino mensaje. Les recomiendo que lo hagan y cuanto antes. Si no su publicidad sólo servirá para disgustar a bastante más gente de la que divierte, o disminuir sus ventas para beneficio de la competencia.

Se despide:”


Hasta aquí el texto, espero que os guste y ojala que a nadie se le ocurra volver a amargar a los padres el día que tan merecidamente les conmemora.