miércoles, 26 de noviembre de 2014

Único Polty: humillando a los hombres innecesariamente.

Único Polty está emitiendo un spot publicitario en TV muy parecido a este que he podido bajar de Youtube. El mensaje desde luego es idéntico. 
Esta marca publicitaria se apunta, como ya lo hicieron tantas otras, a hacer publicidad humillando a los hombres. Hace publicidad de su producto extendiendo una mentira propagandística extraída de la ideología feminazi. Ideología cuya principal pretensión es ensalzar a la mujer despreciando y minusvalorando a los hombres.
video
Está ya tan extendida esta idea: "los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez" que la hemos asumido como una auténtica verdad. Pero como siempre la verdad es relativa, o sencillamente se trata de una mentira intolerable al servicio de una ideología extremista, que se nos presenta edulcorada con un simulacro de humor intranscendente.
Si no juzgad vosotros mismos:

http://www.nacion.com/archivo/Hombres-mejores-hacer-varias-cosas_0_1301269988.html
Estocolmo. AFP.
La creencia de que las mujeres pueden hacer varias cosas a la vez mejor que los hombres podría ser un mito. Esta conclusión se desprende de un estudio sueco que se publicará en la próxima edición de la revista estadounidense Psychological Science.
(...) 

Os animo pues, a comenzar a desechar esta mentira hiriente e insultante, y a denunciar este spot humillante para que dejen de tratarnos como seres inútiles e inferiores, en esta dirección:

http://www.juntadeandalucia.es/institutodelamujer/observatorio/web/observatorio/comodenunciar?p_p_id=form_denunciar&p_p_lifecycle=1&p_p_state=normal&p_p_mode=view&p_p_col_id=general&p_p_col_pos=1&p_p_col_count=2&_form_denunciar_struts_action=%2Fext%2Fform_denunciar%2Fview

jueves, 23 de octubre de 2014

Sexismo en el séptimo arte


En el programa de ETB-2 “La noche de” presentado por Félix Linares, se ha incluido una sección sobre la presencia de lo políticamente incorrecto en el cine, exponiendo claros casos de machismo y discriminación femenina aparecidos en la gran pantalla.
Pero debe añadirse que el cine ha sido a su vez fuertemente discriminatorio con los hombres, ya que en muchas películas se han trasmitido culturalmente desde el comienzo de su andadura varias de las discriminaciones de género masculinas más atávicas y dañinas, como la competencia extrema entre varones, identificable fácilmente en las películas de acción, bélicas y los Westerns, o la vinculación de lo masculino al riesgo, con las películas de aventuras o héroes masculinos que asumen grandes peligros al servicio de una causa o la comunidad, como un rol de su sexo que demuestra su valía como hombres.
Ambos elementos culturales apoyan discriminaciones demostrables con estadísticas, como las presentadas por la “Secretaría de la Declaración de Ginebra” en su informe mundial del 2011, titulado “La Carga Global de la Violencia Armada”, que arroja un ratio de un 87% de muertes violentas sufridas por hombres, frente a un 13% sufrido por mujeres.
O las diferencias en accidentabilidad laboral presentes en nuestro país entre los años 1997 a 2012 y calculables con las tablas del INE sobre accidentes laborales leves, graves o mortales que indican como en estos quince años los hombres fueron víctimas del 79,35% de los accidentes totales sucedidos en este periodo, padecieron el 88,99% de los accidentes laborales graves, y sufrieron la elevadísima tasa del 96,65% en los accidentes mortales, al ser las profesiones de mayor peligro, clara prueba de la vinculación de lo masculino al riesgo, reservadas por la sociedad y la educación preferentemente a los hombres.

Igualmente y con el auge de la misandria cultural potenciada por el feminismo radical, abundan las películas donde sistemáticamente se desprecia o humilla al sexo masculino comparado con el femenino.
Así, el sexismo cinematográfico no sólo peca de machismo, sino también de hembrismo y misandria, sólo que no es “políticamente correcto” criticar las discriminaciones antivarón.
Gustavo Revilla Olave






jueves, 25 de septiembre de 2014

Denuncia Falsa por violación en la feria de Málaga.

Así comenzó la noticia: 

Los presuntos violadores detenidos en Málaga grabaron la agresión con el móvil

Según la versión policial, los cinco agresores habían quedado a desayunar tras la violación.

Los cinco jóvenes de entre 17 y 23 años detenidos por su supuesta implicación en la agresión sexual sufrida ayer por una chica de 20 años en el recinto ferial de Cortijo de Torres en Málaga grabaron la agresión en un teléfono móvil, según el testimonio de la víctima.

La chica fue encontrada llorando por una patrulla de la Policía Local sobre las 8.30 horas en la calle Cuevas del Becerro y explicó a los agentes que al salir de trabajar en la feria había sido abordada por cinco personas y agredida sexualmente, según ha explicado este lunes a Efe el concejal de Seguridad, Julio Andrade.
(...)

http://www.publico.es/actualidad/539333/los-presuntos-violadores-detenidos-en-malaga-grabaron-la-agresion-con-el-movil


Siguiente paso. 

La juez archiva la denuncia por la presunta violación múltiple de una joven en Málaga

La juez que investiga la presunta violación múltiple de cinco jóvenes a una mujer de 20 años el pasado domingo en la Feria de Málaga ha archivado la denuncia este miércoles, según han confirmado a RTVE.es fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.
La titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Málaga ha tomado esta decisión tras concluir que las pruebas practicadas y las declaraciones tomadas no han demostrado que exista delito, explican fuentes jurídicas.
(...)

http://www.rtve.es/noticias/20140820/juez-archiva-denuncia-presunta-violacion-multiple-joven-malaga/996544.shtml


Así se defienden los supuestos violadores después de ser archivada la denuncia: 
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Pero no importa la decisión de la juez, ni el trabajo del fiscal ni la defensa, ni mucho menos la declaración de los imputados; los "expertos" feministas lo tienen claro: si una mujer denuncia es porque es verdad. Si una mujer denuncia una violación, no miente. Por lo tanto ellos son culpables si o si. No les hace falta más juicio que el suyo propio.

Arturo Pérez-Reverte: 
"El sueño de una joven currante: salir a las ocho la mañana de trabajar y tener relaciones consentidas con cinco hijos de puta"

Muchos y muchas creen que la juez no ha actuado correctamente. Que ha sido presionada en la calle por los vecinos de los imputados. Que es una decisión machista.



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- ... estamos ante una resolución judicial que rezuma machismo por todos los sitios. 

- ... lo que no me cabe duda es que si no ha habido violación ha habido maltrato, trato degradatorio.

- ...la víctima, que no me cabe ninguna duda que ha sido víctima, tiene ahora doble victimización, triple victimización... ¡que no se frivolice! (...) yo no sé  lo que ha ocurrido, ni tengo porqué saber (...)


Desenlace: 

La denunciante de una falsa violación en Málaga acepta 10 meses de cárcel.

La chica no entrará en prisión al carecer de antecedentes penales y reconocer que mintió. 

La joven que hace unos días reconoció ante la juez que la denuncia que presentó por supuesta violación un día de la feria de Málaga no era cierta ha sido condenada a 10 meses de prisión y a una multa de 2.160 euros (12 meses con una cuota diaria de seis euros) por cinco delitos de denuncia falsa en concurso ideal. La sentencia es firme porque todas las partes personadas en este proceso han mostrado su conformidad con el fallo.
(...)
Los perjudicados por su acusación han renunciado “expresamente” a la indemnización por el daño moral que ha podido causarles este episodio, fundamentalmente por “la repercusión mediática” de los hechos y “los días de detención padecidos”. Los mayores de edad estuvieron un par de días en los calabozos de la policía y los menores fueron inicialmente internados en un centro.

                                                                     --------------

Estamos tan extremadamente mediatizados por la ideología neofeminista que ya nos resulta imposible ser ecuánime, ser pacientes en la espera de una resolución judicial definitiva, otorgar el beneficio de la duda a un posible inocente si es varón. Aceptar que sí existen denuncias falsas, aceptar que la mujer, por el simple hecho de ser mujer, no siempre dice la verdad ante casos extremos como estos. 
Y sobre todo tenemos que darnos cuenta de que estamos a estas alturas tan manipulados en este sentido que estamos perdiendo el norte, el sentido de la justicia y nuestra propia dignidad. Que han sido condenados inocentes y que continuará haciéndose. 

Para quienes no creen que las denuncias falsas existan.
Para quienes ocultan la existencia de las denuncias falsas.
Para quienes opinan que "no importa cómo ni qué, pero si son hombres son culpables".
Si se castigasen las denuncias falsas como ha ocurrido en este caso, en vez de dejar que les hundan la vida de los inocentes imputados, desaparecería la saturación en los juzgados de violencia de género y se atendería adecuadamente a quienes de verdad lo necesitan.



martes, 9 de septiembre de 2014

Europa no ve a los hombres.

Tras la reciente celebración de las elecciones europeas resulta cuando menos sorprendente el conjunto de declaraciones y opiniones defendidas por los candidatos de los diferentes partidos presentados a las mismas en las que el tema de la mujer ha sido troncal y el del hombre apenas ha sido abordado, desde el punto de vista de solucionar las desigualdades sufridas por ambos sexos.

Ejemplifica esta situación el que uno de los sucesos que con más fuerza se han remarcado y lamentado tanto por las fuerzas políticas como los medios de comunicación haya sido la polémica opinión del Sr. Arias Cañete, afirmando casi con estas mismas palabras que: debatir con una mujer es complicado porque mostrar superioridad intelectual parece machista”, declaraciones que han sido consideradas como un gesto de sexismo desmerecedor de la mujer, y por las que el propio Arias Cañete llegó a pedir disculpas posteriormente.

Pero contrastando fuertemente con la situación anterior apenas se ha señalado, y muchísimo menos aún considerándolo a modo de una gravísima discriminación sexual sufrida atávicamente por el sexo masculino, el terrible accidente laboral que ha provocado la muerte de más de 300 hombres que trabajaban como mineros en Turquía y que ha sucedido en plena campaña a las elecciones europeas. Este accidente ha sido retransmitido y valorado muchísimo menos que las declaraciones machistas y erróneas del Sr. Cañete, a pesar de que estas declaraciones pueden como mucho representar una ofensa que incomode a un mayor o menor número de personas y el accidente es una tragedia que ha arrebatado la vida a más de 300 varones y se suma como otro eslabón más a la larga cadena de la discriminación laboral contra los hombres, resultante de la tendencia misándrica de vincular en las sociedades lo masculino al riesgo, incluyendo el mundo del trabajo, al reservar preferentemente para los hombres aquellas situaciones que puedan resultar altamente perjudiciales.

Efectivamente, según la OIT los accidentes laborales junto con las enfermedades profesionales, ocasionan cada año más de dos millones de muertes a nivel mundial.


De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en nuestro país entre los años 1.997 y 2.012 las muertes de hombres en el puesto de trabajo se han mantenido en una media de unas mil anuales hasta el año 2.003 aproximadamente. De este año en adelante se ha producido un lento descenso en las mismas hasta llegar al 2.008, año de comienzo de la crisis económica que ha destruido empleo en sectores fundamentalmente masculinos, sobre todo en el de la construcción que es uno de los que más accidentes laborales ocasionan, llegando a 431 fallecimientos en el 2.012.

Pero si comparamos estas cifras con la cantidad de muertes en el trabajo sufridas por mujeres para ese mismo periodo observamos la gran desigualdad contra el sexo masculino que son los accidentes laborales. Como media más del 95% de las muertes laborales han sido sufridas por hombres. Igualmente entre los accidentados graves el porcentaje masculino es muy superior al femenino, manteniéndose cercano al 90%.

Link a la base de datos del INE referida a accidentes laborales leves, graves y mortales sufridos por hombres y mujeres en su puesto de trabajo para el periodo de 1.997 a 2.012.


Tablas obtenidas a partir de los datos del INE:

Accidentes laborales en hombres, moderados, leves y graves, desde 1.997 al 2.012:

Hombres
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
Leves
563838
623467
713674
756955
759734
753283
686411
683614
701462
714808
714973
603868
448642
408811
364128
285017
Graves
9453
9748
10500
10287
10754
10548
9969
9298
8311
7695
7753
6146
4522
4266
3810
3187
Mortales
1030
1045
1078
1102
1003
1070
981
931
909
913
792
782
598
546
527
431

Accidentes laborales en mujeres, moderados, leves y graves, desde 1.997 al 2.012:

Mujeres
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
Leves
101727
117988
142612
163201
173750
171918
176177
176690
179220
187254
200601
193389
162984
155208
143509
119330
Graves
1062
1118
1271
1353
1332
1338
1147
1154
944
857
828
746
660
669
586
551
Mortales
28
30
26
34
27
31
39
37
26
34
34
28
34
23
24
21


Gráficas comparativas para los accidentes laborales sufridos por ambos sexos entre 1.997 y 2.012.

Accidentes leves:

Accidentes graves:

Accidentes mortales:


Número de accidentes laborales totales sufridos por ambos sexos en el periodo 1.997 a 2.012 divididos por grado de lesividad (leves, graves, mortales):



Cómputo total de los accidentes leves, graves y mortales comparados por sexo para el periodo de 1.997 a 2.012.


Es decir, traduciendo los gráficos de barras a datos numéricos y porcentajes concluimos que del 1.997 al 2.012 se produjeron en nuestro país un total de 12.348.243 accidentes laborales leves, con 9.782.685 casos sufridos por hombres, o un 79,22% del total, y 2.565.558 casos sufridos por mujeres, o un 20,77% del total.

Hubo 141.863 accidentes graves, de los cuales 126.247 casos fueron sufridos por hombres, un 88,99% del total, y 15.616 casos sufridos por mujeres, el 11% restante.

Los accidentes mortales ascendieron durante este periodo a 14.214 casos. De estas muertes la inmensa mayoría fueron sufridas por hombres, con 13.738 fallecidos, o un 96,65% del total. Las mujeres sufrieron en estos quince años 476 muertes laborales o un 3,34% del total.

Haciendo un cálculo global de toda la accidentabilidad laboral leve, grave y mortal sufrida en el periodo de 1.995 a 2.012 el número de accidentes laborales llegó a 12.504.320. Los hombres sufrieron 9.922.670 de estos accidentes, o un 79,35% del total, y las mujeres 2.581.650 casos, o un 20,64%*.

Refiriéndonos al ejemplo concreto de Turquía, país donde se produjó este grave accidente minero, los datos de la OIT tomados desde el 2.009 al 2.012 nos indican que los fallecimientos en el puesto de trabajo fueron de 1.147 hombres y 24 mujeres para el 2.009, 1.431 hombres y 23 mujeres para el 2.010, 1.678 hombres y 32 mujeres para el 2.011 y 736 hombres y 9 mujeres en el 2.012.

Es decir, hubo en Turquía un total de 5.080 muertes laborales para el periodo de cuatro años que va del 2.009 al 2.012, de las cuales 4.992 fueron sufridas por hombres, el 98,26% del total, y 88 por mujeres, un 1,73% del total.

Cualquiera que desee verificar estos datos sobre accidentes laborales mortales sufridos en Turquía u observar la relación de muertes y accidentes laborales sufridas por los dos sexos en diferentes países del mundo puede hacerlo en el siguiente link a las estadísticas de la OIT**.


Entrando en la categoría de lesiones profesionales y a continuación eligiendo la categoría deseada de las que se ofrecen.

El caso concreto de los accidentes laborales mortales se encuentra en la base de datos referida a los casos de lesiones profesionales fatales según sexo y actividad económica. Para obtener la información separada por sexos debe entrarse en la casilla “personalizar” a continuación elegir en la de “sexo” total, hombres y mujeres y por último elegir “aplicar los filtros”.

Pero esta información no es ningún conocimiento nuevo, desde hace muchos años se sabe ya de la grave desproporción en accidentabilidad laboral sufrida por los hombres, a la que hace referencia el siguiente artículo escrito por Ignacio Arechaga en el año 2.000:


o el hecho de que las profesiones más arriesgadas de todas sean fundamentalmente realizadas por hombres.


Pero desde nuestro gobierno, partidos políticos, sindicatos o instituciones no se ha hecho ningún reconocimiento público del claro ejemplo de discriminación sexual que estos accidentes representan, aunque sólo fuese porque esta terrible tragedia sucedida en Turquía pone directamente el dedo en la llaga sobre esta cuestión, pero eso sí, sólo desde el punto de vista de cualquier persona igualitaria dispuesta a valorar objetivamente lo que estos sucesos implican en el reconocimiento de las discriminaciones de género masculinas, no desde una posición femicéntrica, interesada exclusivamente en focalizar la atención en lo que discrimina a las mujeres e ignorar u ocultar cuanto más mejor todo lo que resulten ejemplos y pruebas inequívocas de graves discriminaciones antivarón.

Especialmente sangrantes dentro de este contexto resultaron las declaraciones del muy hembrista señor Willy Meyer, candidato por Izquierda Plural, dentro de sus discursos de campaña, remarcando con gran parcialidad la mayor presencia masculina en los puestos directivos de las empresas del Ibex-35 como prueba de discriminación contra las mujeres. Sin embargo en ningún momento señaló como discriminación contra los hombres la presencia muy superior de víctimas masculinas dentro de la lacra de la siniestralidad laboral, ni siquiera después de que se produjera el accidente minero en Turquía y este ya fuese suficientemente conocido.

Tampoco le motivó a hacer esta necesaria interpretación el hecho de representar a un partido de la izquierda, supuestamente los que tienen una mayor tendencia a denunciar y corregir cualquier ejemplo de desigualdad. Lo limitado de su enfoque en materia de discriminación sexual o su exclusivo interés por la agenda hembrista le hacían totalmente insensible ante el sufrimiento de los hombres considerados como grupo sexual, pero no así frente a las discriminaciones del grupo sexual de las mujeres, ya que en este caso sí estaba y siempre está dispuesto a reivindicar desde una perspectiva de género.

Desafortunadamente no es el único ejemplo de sensibilidad parcial y claramente preferente a favor del sexo femenino en materia de igualdad. La hembrista Sra. Valenciano lo es tanto o más que la mayoría de nuestros y nuestras dirigentes políticos, ya que ella, hablando todo el tiempo de los derechos de las mujeres y haciendo constante gala de su enorme autoestima hinchada por el hecho de haber nacido mujer en una época tan fuertemente feminista como la nuestra***, no hizo ningún inciso en su programa para referirse a la discriminación antivarón que implican la mayoría de los accidentes laborales.

No lo supo ver o no le intereso verlo, pese a que desde hace ya muchos años, incluido todo el tiempo que la Sra. Valenciano lleva metida en política, ésta haya sido una discriminación mayoritariamente masculina. Pero ella sólo denuncia y trata de resolver las discriminaciones femeninas. Como por ejemplo las lingüísticas, ya que en el año 2010 la Fundación Mujeres presidida en aquella época por ella realizó la “Guía para una comunicación incluyente” destinada a evitar el lenguaje discriminatorio con las mujeres. Sin embargo jamás ha hecho una guía, ni ella ni ningún cargo político de nuestro país, o ninguna fundación que estos presidan, sobre el tema de los accidentes laborales sufridos por hombres. Esto demuestra que para la mayoría de nuestros dirigentes y considerado desde el punto de vista de la igualdad de sexos, los aspectos del lenguaje que ofenden, molestan o discriminan a las mujeres tienen más importancia que la vida y la salud de los hombres muertos o heridos por accidentes graves en el trabajo.

No me creo en lo más mínimo que si la situación fuese la contraria y las mujeres fuesen las principales víctimas de la accidentabilidad laboral, las asociaciones feministas que actualmente marcan el concepto de igualdad en este país, junto con las fuerzas políticas que las respaldan y apoyan, tuviesen la misma actitud ante un problema grave sufrido por el sexo femenino.

No lo harían porque son fundamentalmente femicéntricas. Tienen una sensibilidad marcadamente superior ante la discriminación de las mujeres que la de los hombres, lo cual conduce a una situación de privilegio femenino. Así, si la situación se diese la vuelta, la noticia se consideraría como una enésima prueba del desprecio que la sociedad tiene hacia las mujeres al reservarlas para los trabajos de mayor riesgo y esfuerzo físico, casi como si fuesen animales de carga o seres humanos de una menor categoría como personas, y los ayuntamientos guardarían minutos de silencio por las mujeres víctimas de muerte o accidente laboral grave.

Habría manifestaciones y campañas de sensibilización ciudadana y existiría un lazo para condenar pública y simbólicamente la muerte de mujeres en el puesto de trabajo. Todo ello se retransmitiría más que ampliamente a través de los medios de comunicación y veríamos la imagen dramatizada de mujeres famosas ficticiamente muertas en accidente laboral, con los monos azules, las graves heridas y hematomas sufridos, la apariencia pálida de los cadáveres caídos en diferentes escenarios de trabajo potencialmente peligrosos. Todo ello para concienciar a la sociedad y combatir una grave lacra que afectaría a las mujeres.

Incluso podrían crearse leyes específicas para proteger a las mujeres en este contexto, con la justificación de que ellas son víctimas de una grave discriminación, y los sindicatos serían los primeros en respaldar con firmeza esta medida. Es decir, leyes que diesen una protección especial para el sexo femenino en el ámbito laboral si ellas sufriesen una mayor discriminación por accidentes laborales que los hombres. ¿Porqué afirmo esto con tanta seguridad? Porque la disposición adicional novena de la Ley de Igualdad, referida a las modificaciones de la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud y creada por un Gobierno y unas asociaciones feministas radicales, defiende en su punto dos: “La promoción y protección de la salud laboral, con especial consideración a los riesgos y necesidades específicos de las trabajadoras.»” priorizando la atención a la salud laboral de las mujeres.

Incluso si desde el punto de vista de la salud laboral los hombres son los más discriminados, la sociedad hembrista en la que vivimos crea leyes para defender más aún, en este caso privilegiar más aún, a las mujeres, y salvaguardar su integridad, no a los hombres como debería ser en este tema si pretendemos ser justos con la situación objetiva que les toca a ambos sexos. Evidentemente para el actual caballo ganador que es el hembrismo politizado, también llamado de un modo más habitual y académico feminismo de género, los hombres somos bastante menos significativos que las mujeres****.

Hasta los mismos Willy Meyer, Elena Valenciano y Arias Cañete, habrían reivindicado con indignación que ya basta de que las mujeres mueran en el puesto de trabajo, que esta tragedia debe terminarse, que hay que poner fin a esta horrible discriminación. Pero no han hecho lo mismo cuando el accidente laboral ha sido sufrido por los hombres, como ha sucedido y acostumbra a suceder en la realidad. Han dado una importancia menor al tema y se han olvidado de hacer igualdad. Como hacen siempre que toca comprender, señalar y resolver discriminaciones masculinas.

Y esta tendencia a la parcialidad es en parte fruto de la preigualitaria ideología feminista, interesada en su mayor parte en proteger y potenciar a un sexo, y muy escasamente interesada en ayudar al otro. Efectivamente, si se reconociesen las discriminaciones masculinas los dogmas hembristas que nos definen a los hombres como privilegiados y opresores se demostrarían falsos e incompletos en buena medida, y de esta manera una importante parte de la línea de acción feminista, de hecho la más influyente en la actualidad, quedaría fuertemente deslegitimada. Y esto es algo que el hembrismo no desea. Pero en contraste muchas feministas igualitarias, y también muchas mujeres y muchos hombres razonables que si pueden entender la igualdad desde el sentido común y la justicia, junto con los hombres incipientemente mentalizados de la necesidad de desarrollar un movimiento social propio para defender sus derechos, en esencia un “masculinismo”, comprenden cada día con más fuerza lo necesario que es este cambio de mentalidad.

Pero a la vez, la indiferencia social ante las discriminaciones masculinas es resultado de que los hombres nunca hayamos tenido la ocasión de comprender la necesidad de unión y apoyo dentro de nuestro colectivo. Por educación y rol los hombres en general han aprendido a socializarse desde el punto de vista de tareas, ideologías o políticas parciales que les obligaban frecuentemente a enfrentarse entre sí, a veces hasta extremos de una gran violencia y odio. Y este modo de instrumentalizar a los hombres de un modo preferente en los conflictos entre diferentes intereses políticos o comunitarios les ha absorbido, alienado, fuera de sus propios intereses como hombres o su visión unitaria como grupo sexual independiente, de manera que nunca hemos llegado a plantearnos ni entender siquiera la necesidad de organizarnos para enfrentar nuestras discriminaciones comunes y a favor de la potenciación holística de la masculinidad.

No es que los hombres no estemos discriminados, es sencillamente que aspectos específicos de la discriminación masculina han dificultado enormemente la posibilidad de la unión masculina. A partir de ahí ni siquiera hemos podido desarrollar una conciencia común. Ni los hombres más inteligentes, ni los más poderosos, ni los más capaces, ni los más sencillos, se han planteado trabajar en esta línea, ni podido aprender a formar una alianza o hermandad masculina que luchase solidariamente contra nuestras discriminaciones. Por contraste muchos hombres sí han podido entender las discriminaciones femeninas y aceptado lo necesario de su erradicación participando activamente en este proceso.

Esta situación general no ha sido vivida por las mujeres, es una discriminación que ellas no han sufrido. Ni de lejos han sido educadas por la sociedad para competir entre ellas hasta los extremos que se ha enseñado a los hombres, y como resultado han podido unificarse antes en su propio movimiento social, el feminismo, lo cual ha potenciado su lucha a favor de sus derechos antes de que los hombres empecemos la nuestra.

La siguiente reflexión tiene de hecho un fuerte sentido masculinista, es más que oportuna en la situación mencionada, pero no la escucharemos de boca de ninguno de nuestros dirigentes.

Hace cien años en esta misma Europa cuyas elecciones parlamentarias acabamos de celebrar, los hombres cosificados, explotados y manipulados por diferentes corrientes políticas y sociales nos matábamos salvajemente en las trincheras cumpliendo el papel que nuestro discriminatorio rol de la época nos imponía.

Hoy en día, en una Europa afortunadamente más unida y pacífica que la de aquellos días, donde las guerras no son ni tan frecuentes ni tan extendidas, somos los grandes segundones comparados con las mujeres, ya que las cuestiones que a ellas las afectan son analizadas, comprendidas y tenidas en cuenta para buscarlas una solución por parte de quienes nos gobiernan, y usan los recursos de todas y todos para erradicar dichas discriminaciones femeninas. Por contraste las discriminaciones sexuales que nos tocan vivir a los hombres, incluidas las más graves como el terrible accidente minero de Turquía, son pasadas por alto, y ni aún siendo claramente justo se nos da el grado de apoyo que merecemos para resolverlas en igual proporción que las mujeres.

Al menos desde el punto de vista de la accidentabilidad laboral y las políticas igualitarias los hombres somos los grandes discriminados en la actual Europa. Pero también podría suceder que si considerásemos la medida real de la discriminación que se nos causa estemos tanto o más discriminados que las mujeres europeas. Este es un debate que aún no se ha resuelto objetivamente, como resultado de la tendenciosidad y visión focalizada de una de las partes, la que defiende los intereses del sexo femenino, y la falta de organización, respaldo y concienciación de la otra, la que debe y deberá defender cada vez con más fuerza y dedicación los derechos de los hombres.

De hecho si juntamos los datos de la OIT sobre accidentabilidad laboral con los de la UNODC o los de la Conferencia de Ginebra*****, referidos a la carga de la violencia armada y la criminalidad, los hombres tenemos muchas más posibilidades que las mujeres de sufrir violencia o muerte violenta incluso fuera de períodos de guerra, sin que esto le importe a nadie, ya que con no remarcar desde una perspectiva de género, o añadiéndoles el matiz del grupo sexual al que afectan, nuestros problemas desaparecen como si no existieran de cara a las políticas de igualdad. Una vez ocultos a la opinión pública nadie se ocupa de resolverlos con el interés específico y la gran cantidad de recursos****** con los que sí se abordan las discriminaciones sufridas por las mujeres.

Ni tan siquiera la mayor parte de los hombres entienden su fuerte necesidad de liberación y participación directa en la lucha por la igualdad, en la que somos los grandes excluidos, los injustamente culpabilizados y los explotados inescrupulosamente al apoyar con nuestro esfuerzo e impuestos a un modelo hembrista negativo en su valoración del sexo masculino y prácticamente cien por cien insolidario e insensible con los daños que la sociedad nos causa.

Vivimos serias discriminaciones que apenas nos han sido explicadas y recibiremos nuevos perjuicios hasta que creemos nuestro propio movimiento social, el cual nos impulse adelante y dote del poder que necesitamos para luchar más unidos que nunca por nuestros derechos, dispuestos a no dejarnos utilizar, discriminar ni mentir, hasta liberarnos y potenciarnos como sexo, de forma similar a lo que se favorece que suceda con las mujeres desde hace décadas*******.

Y una discriminación que se suma en contra nuestra es toda la resistencia y obstaculización que se está ejerciendo para que esto suceda, a pesar de ser algo más que legítimo. Esa será otra deuda histórica que siempre tendremos derecho a reivindicar.


Notas:

* Un argumento hembrista utilizado como crítica injusta contra los hombres trabajadores es el que dice que estos usan más bajas laborales que las mujeres, sin aclarar adecuadamente los motivos. La célebre presentadora Julia Otero incide en esta cuestión en su breve artículo titulado: “La mujer el emigrante del mundo”


Afirmando que:

A muchos empresarios que contratan mujeres a condición de que renuncien a la maternidad hay que darles por escrito algunas cifras elocuentes: el absentismo laboral de los hombres es de 1,4 horas al mes; el de las mujeres, el 1,1. Las bajas maternales cuestan a la Seguridad Social 88.000 millones anuales; las bajas por enfermedad, casi 500.000.”

Y:

Si es escandaloso que las mujeres cobren de promedio el 27% menos a igual trabajo, lo es más que las titulaciones universitarias reciban la mitad de los honorarios que sus iguales masculinos.”

Si queremos dar cifras elocuentes recordemos la enorme desproporción que existe entre los accidentes laborales femeninos y masculinos, lo cual justifica de sobra el mayor absentismo laboral masculino respecto al femenino y el mayor coste de las bajas normales respecto a la baja por maternidad. Para empezar si los hombres no sufriesen la mayoría de los daños derivados del trabajo no tendrían que generar más gastos en bajas.

En efecto, teniendo en cuenta que este artículo se escribió en 1.997 ó 1.998, esa es la referencia más exacta a su fecha de publicación dada en la página de la autora, los datos del INE referidos a accidentes laborales para estos años indican que:

Hombres

1.997
1.998
Accidentes leves
563.838
623.467
Accidentes graves
9.453
9.748
Accidentes mortales
1.030
1.045

Mujeres
1.997
1.998
Accidentes leves
101.727
117.988
Accidentes graves
1.062
1.118
Accidentes mortales
28
30

Comparando las cifras es más que evidente quién llevó la peor parte. Más aún considerando la enorme desproporción existente en contra del sexo masculino sorprende que los hombres sólo tuviesen una media de 1,4 horas mensuales de absentismo laboral mientras que las mujeres generaron 1,1 horas mensuales, cuando según las cifras de accidentabilidad laboral total para estos dos años los hombres sufrieron 1.208.581 accidentes y las mujeres 221.953.

Es decir, de los 1.430.534 accidentes laborales sufridos en 1.997 y 1.998 los hombres alcanzaron el 84,48% del total y las mujeres el 15,51% restante. Queda así demostrado una vez más como al aclarar adecuadamente verdades a medias o mentiras usadas para desmerecernos a los hombres, obtenemos con facilidad nuevos argumentos masculinistas que prueban discriminaciones antivarón o méritos no reconocidos al sexo masculino.

Efectivamente, si a pesar de sufrir una muy superior accidentabilidad laboral, en este caso hasta cinco veces superior, los hombres apenas tuvieron media hora más al mes de absentismo laboral que las mujeres esto dice mucho a favor de los hombres como trabajadores, contrariamente a lo que la hembrista señora Julia Otero quiso darnos a entender originalmente.

Respecto a las pretendidas diferencias salariales basadas en el sexo de la persona a las que también se alude en este artículo expliquemos una vez más que no existe sesgo en el sueldo asociado al sexo de la persona. El Ministerio de Empleo y Seguridad Social, la legislación laboral, controlan que éstas discriminaciones anticonstitucionales, fragantemente contrarias al artículo catorce, no existan. Los criterios que dan éstas diferencias salariales entre los dos sexos tienen que ver con la peligrosidad laboral, el número de horas extras trabajadas, la categoría profesional, los convenios de cada sector, la nocturnidad, y otros factores laborales que se asocian más a menudo con trabajadores masculinos, pero no es el sexo de varón el que cotiza al alza y cualquier mujer que reúna éstas características cobrará más que un hombre que no lo haga.

Conviene aclararlo una vez más para evitar tergiversaciones que impidan el dar una información veraz y dificulten la lucha por la igualdad.

También en este artículo se hace referencia a cifras de muertes de mujeres a manos de sus parejas, razón por la que debemos recordar también las siguientes cifras referidas al binomio violencia de género-ley integral que contradicen palmariamente muchos de los datos y posicionamientos oficiales con los que se manipula a la opinión pública cotidianamente, en lo referido al tema de la violencia sufrida en el seno de la pareja por los dos sexos.

Según el documento del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género El Observatorio informa: Balance de siete años de la creación de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer los Juzgados de Violencia sobre la Mujer (JVM) desde junio del 2005 a junio del 2012, recibieron 963.471 denuncias por presuntos delitos de violencia de género y 71.142 denuncias por presuntas faltas, en total 1.034.613 denuncias de violencia de género. Y tal como indica el documento del CGPJ: “Datos Estadísticos Judiciales en Aplicación de la L.O. 1/2004 resumen de los 7 años” en su tabla número once: “Sentencias penales dictadas en los órganos jurisdiccionales especializados en violencia sobre la mujer” las 1.034.613 denuncias produjeron 328.045 sentencias, 207.997 condenatorias (20,10%) y 120.048 absolutorias (11,6%), emitidas por Juzgados de Violencia sobre la Mujer, Juzgados de lo Penal y Audiencias Provinciales, quedando 706.568 casos (68,29%) que no llegaron siquiera a juzgarse. Sumando los casos en los que los imputados quedaron libres llegamos al elevadísimo 79,89%, es decir, un total de 826.616 exculpaciones que representan un amplísimo margen para las denuncias falsas o injustas realizadas al amparo de la discriminatoria LICVG. Resultado que torna virtualmente inverosímil el mito del 0,01% de denuncias falsas defendido por el CGPJ.

Es muy importante remarcar también que de los 656.212 casos valorados por lesiones y malos tratos en los juzgados por supuesta violencia de género entre junio del 2005 y junio del 2012, la inmensa mayoría, 520.839 casos, se correspondían con denuncias en base al artículo 153 del Código Penal, es decir, casos de menoscabo psíquico o lesiones no definidas como delitos, salvo en el ámbito de la violencia de género, o bien golpear o maltratar sin causar lesión. Básicamente acciones de un valor muy leve, agresiones apenas significativas, que como mucho llegarían a tipificarse como faltas de ser cometidas por mujeres, si es que se diese valor al testimonio del hombre denunciante, ya que como se indica no es necesario que las agresiones físicas lleguen siquiera a causar lesión para instruir un caso por violencia de género en base a este artículo.

No olvidemos tampoco como la señora Julia Otero –la misma que mencionaba en su artículo lo necesario de dar cifras elocuentes- criticó injustamente a la en su día jueza decana de Barcelona, María Sanahuja, de levantar sospechas y no estar de parte de las mujeres en una entrevista de radio, por haber advertido esta jueza públicamente sobre el aumento de las denuncias falsas y otros abusos surgidos al amparo de la Ley Integral. Pero las cifras anteriores tomadas de los datos oficiales demuestran que la señora Sanahuja no sólo no sembraba sospechas, sino que estaba mucho mejor orientada e informada sobre esta cuestión que la propia Julia Otero.

En resumen, esta nota se ha convertido en un análisis crítico que ha demostrado discutibles o erróneos muchos de los argumentos difundidos en el artículo “La mujer el emigrante del mundo”. Convendría que cualquier mensaje hembrista fuese analizado en profundidad para señalar sus defectos o distorsiones. Lamentablemente aún no es suficiente el número de personas que se implican en combatir al ultrafeminismo y resulta imposible contestar con detalle a todo el conjunto de verdades a medias, mentiras, o dogmas no corroborados con los que nos bombardean cotidianamente los medios haciendo propaganda de esta ideología. Y sería muy positivo que un número creciente de hombres participase en el proceso de desbaratar intelectualmente la gran cantidad de absurdeces o ideas equivocadas que configuran la mayor parte del pensamiento hembrista, ya que ellos son las principales víctimas de los abusos nacidos de dichas interpretaciones.

** Debe señalarse que la recopilación de datos de la OIT referida a España no coincide con los datos del INE en algunos casos.

*** Para las personas no igualitarias que en buena medida copan el pensamiento políticamente correcto dentro del bloque occidental en el que se incluye Europa, pertenecer al sexo femenino se considera mejor que pertenecer al masculino.

En efecto, hay numerosas pruebas de que en nuestra sociedad occidental como resultado de la línea feminista radical antivarón y el proceso de empoderamiento femenino, diseñado para aumentar en exclusiva la autoestima y ambición social de las mujeres mientras se intenta dañar el amor propio de los hombres para convencernos de que valemos menos y en consecuencia defendamos peor nuestros derechos y consigamos menos en la competencia por las mejores posiciones sociales, existe una clara misandria cultural, o educación para fomentar el odio y desprecio hacia lo masculino.

Podemos añadir varios ejemplos de esta tendencia protagonizados por hembristas de ambos sexos. Algunos de ellos tendrían que haber dado lugar a una campaña de repulsa aún mayor de la que provocó el comentario del Sr. Arias Cañete, si considerásemos imparcialmente el fuerte e inaceptable sexismo que demuestran.

El blog “Tendencias Feminazis” es un espacio de lucha por la igualdad y crítica del desprecio social contra los hombres más que recomendable para documentarse en profundidad sobre estas cuestiones. De este blog recogemos un episodio protagonizado por la muy hembrista señora Cristina Almeida la cual, en el colmo del privilegio y la hipocresía, es considerada por nuestra injusta clase política como un ejemplo de luchadora por la igualdad. En el artículo de este blog titulado “Perlas feminazis” escrito por el bloguero, divulgador y defensor de los derechos de los hombres Alephgaia, se explican los hechos:

En la Cadena Ser. En una conversación telefónica emitida en el programa "La Ventana" de la Cadena Ser presentado por Genma Nierga. Intervenían una invitada embarazada y Cristina Almeida al teléfono.
GM. Y qué vas a tener ¿niño o niña?
Invit. Va a ser niño.
C.A. ¡¡oh....!!
Cristina Almeida es ignorada, mientras Genma y la invitada continúan conversando. Bajo esta conversación Almeida continuaba diciendo: "¡oh, qué pena, va a ser un niño!" Y así durante varias veces hasta que la presentadora le pregunta. "¿Por qué dices qué pena, Cristina?.
Ella le responde contundente:
C.A. " porque el futuro es de las niñas, y por eso digo que es una pena que sea un niño."


El artículo feminista radical titulado “El sexo valioso”, escrito por Remedios Morales, probablemente un pseudónimo antes que el nombre auténtico del autor o autora, en el que se expresa claramente que las labores de peligro, riesgo y perjuicio grave deben ser preferentemente realizadas y sufridas por hombres, ya que las mujeres tienen más valía como seres humanos.

Como afirma Remedios Morales en el comienzo de este artículo:

Nobles copulantes: Una cosa es que las mujeres hagan trabajos duros o peligrosos y otra cosa es que sea conveniente que los hagan. Lo digo porque, de existir un principio biológico respecto a la división del trabajo, debería obedecer a la consideración de que las mujeres constituyen el sexo valioso, que no el sexo débil, y la supervivencia de un grupo humano depende de que no corran más riesgos que los justitos.”

Es decir para la o el hembrista repugnante que firma como Remedios Morales las discriminaciones sexuales del estilo al mayor ratio de accidentes laborales sufridos por hombres se justificarían y deberían aceptarse como parte del correcto statu quo social ya que los hombres valemos menos, en una parte posterior de su artículo llegará a calificarnos como el sexo barato, que las mujeres. En consecuencia el modelo social debería imponernos de un modo más o menos directo estos riesgos y nosotros mismos aceptarlos y padecerlos en nuestra piel evitando que los sufran las mujeres.

En esencia, para la persona llena de racismo sexual autora de este artículo la tragedia de los más de trescientos hombres muertos asfixiados dentro la mina mientras corrían hacia la salida desesperados por salvar sus vidas, es más aceptable precisamente por su condición masculina y eso atenúa la gravedad de esta desgracia a sus ojos. No solamente esto, trata además de convencernos para que los demás pensemos de este mismo modo.

Pero por desgracia las cosas ya son así y esto es lo que se ha hecho con los hombres desde que el mundo es mundo. Remedios Morales y quienes defienden su forma de pensar saben de sobra que la sociedad ya da preferentemente estas cargas a los hombres, y no menciona para nada que se trate de una discriminación sexual. Con el trasfondo de privilegios matriarcales, discriminaciones de rol antivarón y manipulaciones y mentiras hembristas más recientes, se siguen reservando para los hombres las cargas peligrosas que les ocasionan tanto daño, mientras se les evitan a las mujeres, que en general no necesitan jugarse la vida o la salud en el trabajo tan a menudo.

Link al mencionado artículo:


Como en general no me agrada difundir misandria sin darle una respuesta adecuada adjunto el link a un texto de réplica que escribí, presente en el ya mencionado blog “Tendencias Feminazis” e invito a los hombres a que cada vez seamos más solidarios y nos apoyemos más los unos a los otros. Así podremos defendernos de cualquier forma de misandria y hacer justicia con el grave daño que han tenido que sufrir en sus vidas muchos desafortunados hombres concretos.


Robin Morgan, influyente pensadora y escritora feminista radical estadounidense y editora de la revista Ms. Magazine:

Yo siento que el odio hacia el hombre es un acto honorable y políticamente viable, que el oprimido tiene derecho al odio de clase contra la clase que lo oprime"

Y también suya:

Matad a vuestros padres, no a vuestras madres”

Quienes lean esta nota con una sensibilidad igualitaria recordarán múltiples ejemplos de lo dicho.

**** Queda hacer aquí alusión a todos los hombres muertos prematuramente por enfermedades graves provocadas por sus empleos, mucho más difíciles de rastrear y detectar, ya que en general estos casos no llaman tanto la atención de las instituciones y se desarrollan en el anonimato del medio familiar u hospitalario. Pero la mayor parte de personas muertas o seriamente dañadas por enfermedades surgidas de una inadecuada o nula protección de la salud en el puesto de trabajo, o la directa aplicación de procedimientos laborales nocivos, han sido hombres también, sobre todo en épocas pasadas en las que el interés por la seguridad laboral era muy escaso.

Así el dogma hembrista radical que afirma que en cualquier sociedad el hombre más discriminado ha podido tener a una mujer aún más discriminada bajo su mando, podría darse la vuelta diciendo que en cualquier sociedad la mujer más discriminada también ha podido disponer de un hombre todavía más discriminado, el cual ha trabajado en unas condiciones penosísimas arriesgando su vida, exponiendo su salud, y a veces encontrando la muerte por accidente o una lenta enfermedad, fruto de la labor que realizaba para llevar un sueldo a su hogar, esposa e hijos.

Los muertos invisibles podrían ser los hombres que han perdido la vida por enfermedades como la silicosis, los trabajadores del amianto, los de las fábricas de pinturas con plomo o metales pesados, los chóferes de vehículos obligados a realizar muchas horas seguidas de trayecto, además de un mayor número de casos que los expertos en enfermedades laborales y sindicatos deberían ser los primeros en denunciar como discriminaciones laborales masculinas, sino fuese porque carecen de la visión igualitaria más elemental. Tampoco entre las clases altas y los trabajadores de corbata y traje caro han faltado los hombres sometidos a un considerable grado de estrés y sobreexplotación, que han muerto de un modo anticipado debido al deterioro continuo que está situación les ha causado año tras año, mientras proveían a su unidad familiar de una elevada calidad de vida que ellos mismos apenas disfrutaban por estar demasiado absorbidos por sus empleos y responsabilidades. Y en no pocas ocasiones éste ha sido el modelo de “buena boda” o “buen partido” que guía a determinadas mujeres a la hora de elegir un compañero.

Callando lo mucho que han sufrido los hombres, en esta área específica muchísimo más que las mujeres, se hace una magnífica propaganda hembrista. De esta manera la mayoría de los varones podemos continuar siendo discriminados y tachados de privilegiados sin serlo, las mujeres reciben cada vez más ayuda y ventajas, mientras el conjunto de la sociedad permanece ignorante de en qué consiste el verdadero sexismo.
***** Según la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito) en su primer Estudio Global sobre el Homicidio, publicado en el año 2011, estableciendo una media mundial los hombres se enfrentan a un riesgo mucho mayor de muerte violenta (11,9 por 100.000) que las mujeres (2,6 por 100.000).
Otro estudio de carácter internacional realizado por la Secretaría de la Declaración de Ginebra en el año 2011, el informe sobre “La Carga Global de la Violencia Armada”, da valores mundiales de violencia mucho más elevados para los hombres que para las mujeres, con un 87% de hombres víctimas de muerte violenta  frente a un considerablemente inferior 13% de víctimas de sexo femenino.
****** Como indica la Asociación Projusticia en su nota del 16 de agosto de 2014 titulada Las feministas instituirán el delito de opinión y el de pensamiento “machista”:
Hay que empezar por fiscalizar el destino de las ingentes sumas de dinero público empleado durante estos años. Sólo el Plan Estratégico de Igualdad de oportunidades 2008-2011 estaba dotado con 3.690.249.738 euros. Esto es, sólo esta partida presupuestaria es el equivalente a 5,8 veces el presupuesto del Ministerio de Trabajo.
El Tribunal de Cuentas y la Fiscalía anticorrupción deben hacer su trabajo.”
Esta ingente cantidad de dinero público ha sido dada, no lo olvidemos, en una época de fortísima crisis económica y en la que se han producido importantes recortes en áreas claves del Estado de Bienestar.
¿Cuánto de ese dinero estuvo destinado a resolver las discriminaciones masculinas, si las feministas de género sencillamente ni las ven ni las reconocen?
******* Como prueba de la insensibilidad nacional e internacional ante las discriminaciones sexuales masculinas debemos remarcar que aunque hasta la fecha la ONU ha celebrado cuatro conferencias internacionales centradas en la situación de las mujeres; la de México (1.975), la de Copenhague (1.980), la de Nairobi (1.985), y la de Pekín (1.995); todavía no ha celebrado ni una sola dedicada a la situación de los hombres.

Gustavo Revilla 


lunes, 25 de agosto de 2014

Violencia intergénero.

¿Cómo anunciamos un cuaderno de notas...? Pues claro, con violencia. Cualquier excusa es buena para utilizar una buena escena de violencia. En este caso violencia intergénero. Pero que nadie se escandalice; como no, él pierde una vez más frente a ella.
Esta violencia sí que es tolerable. Al contrario resulta impensable. Inadmisible. Denunciable.
Todo comienza con el atrevimiento de una sonrisa... todo acaba, sospechamos, que con la cabeza abierta de él. Y con una expresión triunfal por parte de ella: "el poder está en mis manos". Una vez más nos imponemos...

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sábado, 12 de julio de 2014

¿Cómo actuar en caso de ser víctima de una falsa denuncia por violencia de género?

Índice:

-Introducción: Un serio problema no reconocido por nuestras instituciones.

-Recursos y asociaciones que pueden ayudar a las víctimas de las leyes sexistas.

-Concienciando a nuestros dirigentes para resolver el problema de raíz.

-Asociacionismo fácil y rápido: sumando fuerzas, coordinando ideas y trabajando en equipo sin perder de vista el objetivo final.

-Notas.

Introducción: Un serio problema no reconocido por nuestras instituciones.

Desde el nacimiento en el año 2004 de la denominada de un modo inexacto “Ley Integral contra la Violencia de Género” han sido numerosas las quejas y protestas realizadas contra esta normativa de espíritu claramente hembrista y discriminatorio con los hombres. El hecho de que permitiese penalizar de una forma diferenciada a los dos sexos y favoreciese una interpretación amplia y muy minuciosa del concepto de maltrato físico y psicológico sólo cuando los denunciados fuesen varones, de manera que estos pudiesen ser finalmente considerados como maltratadores exclusivos en base a acciones que de haber sido realizadas por mujeres serían directamente desdeñadas o bien se enjuiciarían como simples faltas, ha provocado una más que considerable repulsa social contra la citada norma, repulsa que contrasta poderosamente con la aprobación masiva recibida de parte de los partidos políticos que terminaron incluyéndola en nuestra legislación ni más ni menos que con la casi inamovible categoría de Ley Orgánica.

De nada sirvieron las advertencias señalando las injusticias y abusos que este planteamiento podía conllevar dentro de los cada día más habituales y a veces muy conflictivos procesos de ruptura de pareja, o las necesarias reclamaciones presentadas por numerosos jueces y juezas valientes ante el cada día más politizado Tribunal Constitucional, sólidamente fundamentadas en la clarísima contradicción que la LICVG ejerce contra artículos fundamentales de la Constitución Española, como el 14, defensor y salvaguarda de la igualdad legal de todos los españoles ante la ley con independencia de su sexo. El mencionado Tribunal Constitucional* secundó los intereses ideológicos de los y las artífices de esta ley y la injusticia que esta norma representa terminó de abrirse camino hasta hacerse vigente y protagonista en nuestras vidas.

Desde entonces las campañas de propaganda y desinformación orquestadas por las instituciones y asociaciones hembristas han sido repetidas hasta la saciedad por los medios de comunicación mayoritarios, siendo quizás su culmen más inverosímil, exagerado y conocido la declaración del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) afirmando que las denuncias falsas son sólo un 0,01% del total de denuncias presentadas, lo cual equivale a decir que prácticamente no existen**. Pero a pesar de la mezcla de manipulaciones, distorsiones, mentiras y verdades a medias con las que tratan de ocultarse las injusticias nacidas de la LICVG, las cifras son clarísimas y las numerosísimas denuncias falsas o injustas que esta ley potencia no pueden ocultarse tan fácilmente.

En efecto, según el documento del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género El Observatorio informa: Balance de siete años de la creación de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer los Juzgados de Violencia sobre la Mujer (JVM) desde junio del 2005 a junio del 2012, recibieron 963.471 denuncias por presuntos delitos de violencia de género y 71.142 denuncias por presuntas faltas, en total 1.034.613 denuncias de violencia de género. Y tal como indica el documento del CGPJ: “Datos Estadísticos Judiciales en Aplicación de la L.O. 1/2004 resumen de los 7 años” en su tabla número once: “Sentencias penales dictadas en los órganos jurisdiccionales especializados en violencia sobre la mujer” las 1.034.613 denuncias produjeron 328.045 sentencias, 207.997 condenatorias (20,10%) y 120.048 absolutorias (11,6%), emitidas por Juzgados de Violencia sobre la Mujer, Juzgados de lo Penal y Audiencias Provinciales, quedando 706.568 casos (68,29%) que no llegaron siquiera a juzgarse. Sumando los casos en los que los imputados quedaron libres llegamos al elevadísimo 79,89%, es decir, un total de 826.616 exculpaciones que representan un amplísimo margen para las denuncias falsas o injustas realizadas al amparo de la discriminatoria LICVG. Resultado que torna virtualmente inverosímil el mito del 0,01% de denuncias falsas defendido por el CGPJ.

Más grave aún, refiriéndonos al 2011, año en el que el CGPJ llegó a la conclusión de que sólo existían un 0,01% de denuncias falsas con 19 casos identificables de las mismas, se produjeron como mínimo*** 134.002 denuncias por violencia de género, de las cuales 102.627 terminaron en exculpación, un 76,58% del total de denuncias presentadas, con 20.893 absoluciones y 81.734 casos que no llegaron siquiera a juzgarse. Hubo durante este año 31.375 sentencias condenatorias, sólo un 23,4% del total de denuncias presentadas. El cómputo de casos en los que los hombres quedaron exculpados fue por lo tanto de 81.734 (casos que no llegan ni tan siquiera a juzgarse) + 20.893 (número total de absoluciones), es decir: 102.627. Ni más ni menos que un 76,58% del total, un cómputo muy similar al global de exculpaciones presentes entre mediados del 2005 hasta mediados del 2012, que como ya vimos más arriba alcanzaba un 79,89% del total de denuncias que llegaron hasta los juzgados en ese periodo de siete años.

El que con estos resultados objetivos e imparciales el CGPJ nos diga que solo existen un 0,01% de denuncias falsas es lo mismo que admitir su total incapacidad para averiguar la verdad sobre este tema, ni de lejos siquiera. Más bien al contrario, sus conclusiones contradicen las evidencias y atentan directamente contra el más mínimo sentido común. Eso sí, las opiniones del CGPJ se asemejan sospechosamente a las de los grupos feministas radicales responsables y principales defensores de esta ley. ¿Podríamos hablar de un enfoque distorsionado y manipulado en este tema según la conveniencia hembrista de los supuestos y supuestas expertos del CGPJ, para confundir descaradamente a la ciudadanía y evitar que sepamos el muy elevado número de hombres inocentes a los que la LICVG está dañando desde el comienzo de su aplicación? Es una buena pregunta sobre la que debemos reflexionar tras conocer detalladamente las cifras reales. Pero desde mi punto de vista y el de un creciente sector social la respuesta es un sí rotundo.

Salvo para todos aquellos que estén dispuestos a realizar un acto de fe es evidente que el CGPJ se ha cerrado en banda para apoyar al feminismo de género y sus políticas injustas. A partir de ahí es imposible que descubran y mucho menos admitan la verdad sobre el número auténtico de denuncias falsas. Realmente no les interesa en lo más mínimo hacerlo.

Es muy importante remarcar también que de los 656.212 casos valorados por lesiones y malos tratos en los juzgados por supuesta violencia de género entre junio del 2005 y junio del 2012, la inmensa mayoría, 520.839 casos, se correspondían con denuncias en base al artículo 153 del Código Penal, es decir, casos de menoscabo psíquico o lesiones no definidas como delitos, o bien golpear o maltratar sin causar lesión. Básicamente acciones de un valor muy leve, agresiones apenas significativas, que como mucho llegarían a tipificarse como faltas de ser cometidas por mujeres, si es que se diese valor al testimonio del hombre denunciante, ya que como se indica no es necesario que las agresiones físicas lleguen siquiera a causar lesión para instruir un caso por violencia de género en base a este artículo.

Es decir los datos, las cifras analizadas de un modo directo y sin hacer uso de agencias de comunicación especializadas en manipular tendenciosamente lo que se trasmite a la opinión pública, nos advierten de que la realidad es justo la contraria de lo que nos cuenta el statu quo hembrista directo responsable de esta ley y todas sus iniquidades. Pero aunque las mentiras pueden ser poderosas aliadas no sirven para engañar mucho tiempo a todo el mundo. Tarde o temprano se detectan provocando un fuerte e indignado rechazo entre la gente corriente, ajena a los intereses egoístas de quienes no dudan en actuar tramposamente para fomentar sus abusos. Espontáneamente han surgido grupos y asociaciones integrados por hombres y mujeres que en la medida de sus posibilidades se enfrentan con el triunfal y muy subvencionado feminismo de género****. Aquí presentaremos varias de estas asociaciones y de las vías que han desarrollado para defender a las víctimas de una denuncia falsa o desproporcionada en base a una valoración objetiva de los hechos, al amparo de las lamentables herramientas penales hembristas.

Recursos y asociaciones que pueden ayudar a las víctimas de las leyes sexistas.

Empezaremos citando el texto realizado por personas sensibles a esta problemática titulado “Manual del hombre denunciado e indefenso ante la ley de violencia de género”. Sus consejos están explicados de una forma clara y sencilla adaptada a las diferentes etapas en las que puede encontrarse un acusado injustamente por violencia de género. En el siguiente link de la página Web titulada de un modo suficientemente explícito “siete denuncias falsas” escrita por un hombre víctima de esta situación encontramos este manual:


Pasando a las asociaciones, un conglomerado notable lo constituye Federgen, integrada por numerosas asociaciones distribuidas por la geografía española, cuyo propósito claro se expresa en el nombre extenso de este grupo, “Federación de Afectados por las Leyes de Género”. Es uno de los grupos existentes que más abiertamente se presentan como grupo unido y organizado para poder defenderse desde el trabajo en equipo, aplicando el viejo lema “la unión hace la fuerza”, para abordar esta grave problemática.

Desde la página Web de esta asociación es posible establecer contacto con otras asociaciones distribuídas por diferentes provincias, pudiendo así elegir el apoyo más cercano posible a cada caso concreto. Estas asociaciones serían Avilegen presente en Sevilla, Córdoba, Cataluña, Canarias, Granada y Málaga, Advigen para Euskadi, Adelvigen en Castellón y Alvige en Valencia.

Página Web de la Asociación Federgen.


Los criterios de estas asociaciones están muy elaborados, en el sentido de que plantean una crítica muy lógica y bien fundamentada a los defectos básicos de la LICVG, pero además establecen unos baremos para determinar que denuncias no pueden aceptarse como válidas, estableciendo así parámetros que les permitan detectar con gran precisión cuando nos encontramos ante un nuevo abuso de las leyes misándricas.

De hecho y parafraseando los tres primeros objetivos reconocidos como tales en la página Web de la propia asociación Federgen se afirma que:

De forma inicial y con consenso absoluto, nuestros objetivos se centran en los siguientes aspectos:

1º La
igualdad debe estar establecida en el artículo 14 de nuestra Carta Magna, donde se indica que los españoles son iguales ante la ley independientemente de cualesquiera que sean sus condiciones.

2º Los derechos y deberes de los españoles deben fundamentarse en la Constitución española, siendo por tanto leyes como la
Ley Integral de Violencia de Género, La Ley de Igualdad, ... Absolutamente inconstitucionales y antidemocráticas, tal y como se deben interpretar las cosas, no solo desde el ámbito jurídico, sino incluso desde el propio sentido común.

3º Necesitamos un
Estado al margen de los lobbyes de poder que se centre realmente en el bienestar de los ciudadanos, que respete la legislación y se someta al poder judicial, para tal fin propugnamos, una vez más, LA OBLIGATORIA NECESIDAD DE LA SEPARACION DE PODERES, nuevamente tal y como marca la Constitución.”

Magnífica declaración de propósitos que atañe a puntos clave y necesarios de un Estado de Derecho moderno y contrario a cualquier abuso de poder totalitario, incluyendo los realizados por la parte “políticamente correcta”, que actualmente disfruta de patente de corso.

Como otro interesante botón de muestra tenemos el ejemplo de la asociación Avilegen que ofrece apoyo psicológico y jurídico para las personas envueltas en estos procesos y en sus documentos nos plantea los siguientes principios a la hora de definir sus intereses y campo de actuación, estableciendo un filtro que no acepte defender a cualquiera a pesar de ser juzgado en base a una ley anticonstitucional, que por lo tanto debería ser derogada y sustituida por otra de violencia intrafamiliar contraria desde su enunciado a cualquier tipo de sexismo:

Asociación de Víctimas de la Ley de Violencia de Género y como objetivo principal pretende el apoyo psicológico y jurídico a los presos víctimas de la ley de violencia de género que no hayan sido imputados por maltrato habitual y delito de sangre, así como a su familia”

Ser capaz de analizar los casos con cordura y sentido común sin lugar a dudas ayuda a estas asociaciones a defender la justicia, mediante la aplicación de unas bases mucho más inteligentes y en consecuencia mucho mejor encaminadas que las defendidas por las hembristas y sus aliados.

No debemos olvidar que cuando una mujer perpetra los malos tratos domésticos, sean físicos o psicológicos, y al margen de la gravedad de los mismos para la pareja masculina o femenina de la maltratadora o los hijos de la pareja de haberlos, la LICVG demuestra la farsa que es desde su mismo enunciado al no ser integral en absoluto, ya que esta ley no puede condenar a mujeres maltratadoras, ni siquiera puede llegar a considerarlas como tales.*****

Más aún, frente a esta ley creada por la legisladora hembrista sí existe excusa para la violencia doméstica, la mejor de todas que la maltratadora sea de sexo femenino, ya que ni sus víctimas se verán beneficiadas por las medidas de apoyo y protección que esta ley incluye, ni la maltratadora podrá ser condenada bajo su regimén de sanciones particularmente severas.

Otra asociación con una labor encomiable a sus espaldas es Projusticia, la cual puede considerarse como una de las asociaciones decanas de nuestro país en la crítica y lucha en contra del feminismo radical. Esta asociación no sólo realiza y divulga excelentes investigaciones y artículos que analizan con un elevado nivel intelectual y gran cantidad de datos resultantes de una cuidadosa labor de documentación los defectos, abusos y miserias ocultas dentro del entramado feminista de género, o sus poderosas acciones reivindicativas a pie de calle, como su ya clásica manifestación de noviembre en Madrid, sino que también se ha planteado una amplia línea estratégica en diferentes ámbitos para luchar de un modo eficiente e implacable contra todos los aspectos del hembrismo, desde el nivel macro, en el que podríamos incluir el análisis teórico, de las instituciones, de los grupos de presión o de la labor de los partidos políticos y los medios de comunicación, al micro o particular, en el que incluiríamos los casos con nombre propio llevados ante los tribunales y en los que terminarían de materializarse en la práctica todos los defectos encontrados en los niveles superiores, casos a los que Projusticia ofrece una ayuda práctica por una módica cuota de asociado, 80 euros anuales, a cambio de los cuales se ofrece la asesoría de personas con un gran bagaje y conocimiento de cómo se desarrollan estos procedimientos y que pasos legales conviene dar y cuáles no. Como se especifica en la página de Projusticia, en el apartado de “hazte socio o colaborador”:

La cuota anual es de 80 € (ochenta euros). Esta cuota da derecho a los servicios de la Asociación a unos precios por debajo del mercado, prestados por profesionales capaces y experimentados cuyo principal objetivo es acabar con esta situación de injusticia y maltrato institucional.”

Link a la página Web de Projusticia:


Recientemente se ha formado la asociación Genmad, o Asociación de Víctimas de la Ley de Violencia de Género en Madrid. Este es su enlace en Facebook donde resalta por su concisión y claridad la siguiente presentación:

Luchamos contra la desigualdad ante la ley entre hombre y mujer.La LIVG discrimina por razón de sexo, es asimétrica y unidireccional.”


Concienciando a nuestros dirigentes para resolver el problema de raíz.

Existen algunos partidos políticos o tentativas bastante bien definidas de nuevos partidos que comienzan a avanzar en igualdad para los dos sexos enfrentándose con el feminismo sexista. En muchos casos su acción se limita al debate teórico y parlamentario y en la medida en que la mayoría de las fuerzas políticas de nuestro país son hembristas la capacidad de maniobra de estos partidos más avanzados en materia de igualdad es aún pequeña. No obstante el que conozcan cada vez más casos de hombres o familiares de hombres víctimas injustas de la LICVG es algo que puede favorecer su mayor nivel de implicación y desempeño en la necesaria tarea de arrinconar al ultrafeminismo, incluso en las más altas poltronas, precisamente el lugar en el que obtiene todo el poder del que abusa.

Obviamente, hasta que el panorama político cambie y se vean condenados al ostracismo que merecen por todas sus discriminaciones y crímenes de estado contra inocentes. Y para acelerar este proceso la demanda creciente por parte de la ciudadanía ante todos los partidos políticos, pero sobre todo aquellos que estén dispuestos a escuchar, juega un papel fundamental. Es cierto que no sirve de forma inmediata para resolver la situación límite que le toca vivir a un particular injustamente acusado por esta ley, como a tenor de las cifras lo son la mayoría de estos acusados (recordemos las 826.616 exculpaciones obtenidas de un total de 1.034.613 denuncias por violencia de género presentadas desde mediados del 2005 hasta mediados del 2012), pero constituye una parte fundamental en el camino a seguir para acabar destruyendo de forma definitiva al hembrismo.

UpyD se ha destacado notablemente en esta labor. Esta es la página de contacto con este partido político, a la que se pueden hacer llegar los casos concretos para concienciarles aún más de la gran necesidad de acabar con esta lacra:


En realidad todos los abusos específicos que terminan de dilucidarse en los juzgados deben corregirse de raíz en nuestro parlamento o ante el Tribunal Constitucional. Estos dos organismos son la sede de la fuerza política y legislativa que tras corromperse ha permitido que cada denuncia desproporcionada se produzca. Y hasta que no se influya lo suficiente a este nivel todos los demás logros serán a lo sumo victorias parciales de un valor muy anecdótico, sobre todo si se comparan con el conjunto de hombres cuyos derechos básicos se están viendo diariamente vulnerados en este país al amparo de leyes misándricas.

En este sentido nos conviene tener en cuenta a un joven partido político que por propia estructura está muy abierto a las opiniones de la ciudadanía y sus bases, el exitoso “Podemos”. Si bien dentro de sus filas cuenta con cargos marcadamente hembristas y en su actual programa demuestra una elevada insensibilidad al concepto de las discriminaciones masculinas, no moviéndose por el momento más allá de una visión femicéntrica que le conduce a plantearse una igualdad falsa y puramente eufemística, bien podría como resultado de un debate constante y esclarecedor impulsado desde las bases terminar abriéndose en sus análisis y acciones a una igualdad no pensada por el escaso porcentaje fanatizado, estafado o intimidado por el ultrafeminismo, y dar un paso más allá al aceptar el criterio más evolucionado de todos aquellos hombres y mujeres capaces de dar lecciones de igualdad a cualquier dogmática y sexista feminista de género.

Demostremos al partido “Podemos” y sus votantes con buenas explicaciones, informes, textos y recopilaciones de datos por qué nuestras ideas son mejores en materia de igualdad. Gracias al ejercicio de la libre opinión ciudadana arrebatémosle sus inmerecidos privilegios al grupo de presión hembrista en este partido más abierto a la opinión pública que los demás.

Link para comunicarse con el partido político Podemos en Internet:


Link al partido político Podemos en Facebook:


Hagámonos escuchar con argumentos de calidad y presionemos con inteligencia y firmeza hasta hacer aceptar la realidad sobre las desigualdades entre hombres y mujeres a nuestros dirigentes. Y si su cúpula es hembrista, entonces hablemos y convenzamos incansablemente desde sus bases, hasta retirar a su cúpula sexista o bien dar alas a sus disidentes más valientes para que pongan en marcha una marcada oposición interna, favoreciendo que este nuevo y prometedor partido abrace lo antes posible un verdadero modelo de igualdad muy alejado de las manidas distorsiones, verdades a medias o mentiras a las que las feministas de género nos tienen acostumbrados.

Hagámoslo cuanto antes. Merece la pena y es además lo que la parte contraria menos quiere que hagamos. Hagámoslo entonces. Debemos recordar siempre que la primera liberación es la de la palabra, y que la verdad es el mejor arma para combatir las mentiras.

Asociacionismo fácil y rápido: sumando fuerzas, coordinando ideas y trabajando en equipo sin perder de vista el objetivo final.

Otro recurso útil está presente en las redes sociales. En este espacio fácilmente abierto al asociacionismo se han creado ya múltiples páginas y grupos que tratan de responder a la pregunta que da título a este artículo diariamente y con gran cantidad de participaciones. Algunos grupos cuyas páginas pueden visitarse para obtener información, o exponer puntos de vista, situaciones propias o familiares relacionadas con estos temas y conseguir sugerencias o apoyo psicológico podrían ser: Las asociaciones Feministas por la Igualdad, Otro feminismo es posible, 500.000 firmas contra las denuncias falsas o la propia Federgen.

Feministas por la Igualdad.


Otro feminismo es posible.


500.000 firmas contra las denuncias falsas.


Federgen.


Una ventaja muy importante al pedir ayuda en estas páginas es que se puede recibir una respuesta solidaria que abarque múltiples ámbitos, dependiendo de hasta que punto sea clara y rotunda la presencia de una denuncia falsa. Y esta ayuda es en la mayoría de los casos rápida, gratuita y desinteresada. En algunos casos se tratará de un fuerte apoyo psicológico, algo fundamental en el caso de personas que se sienten solas y desamparadas ante una situación que les desborda. Y es que los asideros emocionales en una situación límite son cruciales para poder dar un giro que ayude a manejar y resolver el problema en vez de verse superado por él.

No debemos olvidar nunca que tras el concepto leyes de género y su aplicación existe mucho más que un conflicto entre particulares. Se da una situación totalmente desproporcionada entre, de un lado, la maquinaria gubernamental guiada por los intereses ideológicos del feminismo de género, que son hembristas (partidarios de las mujeres) y misándricos ( discriminadores con los hombres), y por el otro una persona víctima de todo el complot del estado (asociaciones, subvenciones, uso de la propaganda e informaciones manipuladas emitidas por los medios, es decir campañas de desinformación y lavado de cerebro a la opinión pública, expertos adoctrinados según las directrices hembristas que analizarán los sucesos con parcialidad hembrista etc) que debe enfrentarse ante un grupo enorme, organizado y coordinado en su contra.

Esta clase de situaciones de injusticia social pueden causar un grave daño y destrucción en la vida concreta de una persona, pero, si lo planteamos a la inversa, es imposible que una persona sola pueda solucionarlas. Frente a las injusticias sociales y todo el dolor que ocasionan la solución siempre pasa por la unión y la lucha en grupo. Sólo así pueden equilibrarse las fuerzas para resolver la totalidad del problema. De lo contrario las victorias de la parte desorganizada son cada vez más escasas y se convierten en pequeñas excepciones protagonizads por personas que respiran aliviadas, ya que al final no llegó a sucederles todo lo malo que podría haberles pasado, se obligan a olvidar cuanto antes el perjuicio sufrido y evitan reflexionar sobre todos aquéllos que no tuvieron la misma suerte al no conseguir librarse de ese mismo abuso. Incluso terminan sintiéndose realmente afortunados por comparación.

Esta actitud conformista sólo favorece a la parte tirana, que aprovecha la desunión, es decir aislamiento y debilidad, de sus víctimas para radicalizarse y acaparar más poder con el que perpetrar más desmanes y lograr nuevas ventajas.

En resumidas cuentas, lejos de pensar sólo en términos de cada caso concreto, debemos organizarnos y aumentar nuestra fuerza personal, política, social y académica para vencer al hembrismo, causa principal de cada abuso nacido de sus leyes. Tenemos el derecho a hacerlo y es el camino que más temen las hembristas, porque esta línea de acción puede hacerlas caer de lo más alto al mayor de los desprecios ante la opinión pública e incluso muchos de sus actuales aliados políticos.

Con mucha valentía, dedicación y un inexistente respaldo de nuestras instituciones estos grupos e iniciativas son un ejemplo de lucha a favor de los derechos humanos y el progreso en materia de igualdad de sexos. A pesar de nadar contracorriente representan el comienzo decidido de una sociedad que desde la indignación, la repulsa a todo tipo de sexismo, y el deseo de una mayor armonía entre mujeres y hombres terminarán condenando a la marginalidad política y social al feminismo de género y sus seguidores.

Notas

*Liderado y fuertemente influenciado en aquella época por Maria Emilia Casas Bahamonde, magistrada que se vió implicada de un modo más que vergonzoso en las escuchas policiales que siguieron al asesinato de Salgado Pimentel, en las que se la escuchaba aconsejando a su exesposa-finalmente condenada como responsable de su asesinato- para que recurriese a los servicios de la asociación de mujeres juristas Themis, asociación feminista radical fuertemente vinculada con la LICVG al haber participado en la elaboración de su anteproyecto.

**Para más información sobre los muchos defectos de la LICVG y lo absurdo que resulta defender que sólo existen un 0,01% de denuncias falsas por violencia de género, se ofrece una información mucho más detallada en este artículo: “Apoyando a Toni Cantó y la Asociación Federgen” presente en el siguiente link:



*** Decimos mínimo porque éstas fueron las que llegaron a los juzgados. Ignoramos cuantas actuaciones policiales por presuntos delitos de violencia de género no han sido trasladadas a los juzgados dado su claro carácter de denuncia falsa o improcedente, ya que la policía no guarda recuentos de estas actuaciones. Por este motivo hoy por hoy es prácticamente imposible estimar el número total de denuncias que la policía ha recibido por esta causa, e ignoramos el volumen de las mismas que no han dado lugar siquiera al comienzo de la acción judicial al ser consideradas denuncias falsas, desproporcionadas o improcedentes por la misma policía una vez personada ésta en el lugar de los hechos.

Y este dato debería conservarse si deséamos hacer un cómputo lo más veraz posible sobre el número de denuncias falsas que la Ley Integral Contra la Violencia de Género está provocando, por la sencilla razón de que es en estas situaciones en las que más probabilidades existen de que nos encontremos ante denuncias falsas perpetradas contra hombres inocentes, las cuales al ser tratadas con tal indiferencia pasan desapercibidas ante la ciudadanía. Ni siquiera quiénes tenemos interés en dilucidar el grado de abuso antivarón que esta ley hembrista provoca podemos reconstruir estas cifras adecuadamente, al carecer de los datos estadísticos referidos a todas las actuaciones policiales por presunta violencia de género que en la práctica no conducen a ninguna acción legal contra el hombre inmerecidamente acusado. Como podemos constatar frecuentemente quienes analizamos datos oficiales referidos a esta materia, todas las omisiones o distorsiones de la verdad referidas a este tema benefician a quienes apoyan la LICVG.

Nuestro sistema hembrista ha creado una ley que puede violar, y de hecho viola muy frecuentemente, los derechos básicos de los hombres, que puede condenarlos de un modo desproporcionado y abusivo y permite un uso malversado de nuestro sistema penal, pero precisamente por eso no quieren que sepamos-desinformación- la medida exacta de todo el daño injusto que están causando.

**** O hembrismo politizado, es decir, deseoso de adquirir poder con todas las corrupciones que esta avidez provoca.

***** Desde su artículo 1.1 la Ley Integral Contra la Violencia de Género especifica que:

La presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”

En consecuencia deja de ser integral, ya que no tiene el más mínimo interés en juzgar a las mujeres maltratadoras.