lunes, 26 de diciembre de 2011

Dándole "la vuelta a la tortilla"



Lo que siempre ha sido una idea machista: la de que la mujer conduce peor que el hombre, la cual era reafirmada con la frase "mujer tenía que ser"; en este anuncio de Nintendo da "la vuelta a la tortilla" y la convierte en una idea hembrista. Un varón -Andreu Buenafuente- encarna el papel de "gallito engreido" ante las mujeres, el cual quiere demostrar esa supuesta superioridad masculina, y que por supuesto en este anuncio, no consigue hacerlo quedando en ridículo ante ellas. Ellas lo hacen mejor, ellas ganan, y ellas obligan a hacer que reconozca a un Buenafuente humillado que son mejores. El colofón de esta humillación se completa con la frase invertida: "¡hombre tenías que ser!. Y con humor todo se "traga" mejor.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Canal 24h: hacia la total feminización.

En estos momentos estoy viendo el canal de TVE 24h, todo noticias. Compruebo que la primera presentadora, es eso, presentadora, mujer. Que la segunda presentadora, es eso, mujer. Que los deportes es presentado por otra mujer, que la información del tiempo es presentado por otra mujer. Que las horas de información siguientes, en las que se relevan los presentadores, bueno, las presentadoras, creo poder confirmar, casi todas son mujeres nuevamente: como primera presentadora, segunda, deportes y el tiempo, a parte de las corresponsalías. Los hombres presentadores-locutores de noticias en este canal de televisión, brillan por su casi total ausencia. ¿Es esto también parte de la política de "igualdad de género"? ¿minimizando la presencia masculina en todas las áreas, y volver omnipresente la presencia femenina?.
Este es el listado de presentadoras de este canal:
Ana Molano
Concepción Fernández
Irene Alonso
Mercedes Martel
Alejandra Alloza
Mónica Cadelo
Miriam Santamaría
Olga Lambea
Beatriz Pérez-Aranda
Esther Pérez-Amat
Mónica Carrillo
Marta Carazo
Cristina Almandós
Raquel Martínez
Ana Ibáñez
Carmen Romero
Elena Carranza
Alejandra Herranz
Lara Siscar
Ana Belén Roy
Bárbara Vidal
María Latorre
He intentado buscar en google el listado de "presentadores de canal 24h", pero éste me corrige y dice: " quizás usted quiso decir ´presentadoras canal 24h`

lunes, 21 de noviembre de 2011

Titulares aceptados, aceptables y promocionados por la prensa.

Isabel Allende: Exterminadora de hombres. Claro ejemplo a seguir por el feminismo y por extensión por todas las mujeres.






"A mi mujer no le importa que tontee, pero si hiciera algo más..."

¿Como habría que terminar la frase?






"Aniquilo a los hombre, pero solo cuando se lo merecen"
La prensa no hace ascos a este tipo de declaraciones. Es más, las publica como noticia principal en sus portadas. "Aniquilo..." como si se tratara de una plaga peligrosa. Y aun hay que darles las gracias pues solo lo hace cuando se lo merecen. Nuevamente, ¿imaginan este titular dicho por un hombre?: "Aniquilo a las mujeres, pero solo cuando se lo merecen". La cuestión está en ir "educando" a la mujer en cómo deben tratar a los hombres.


La Sexta Noticias: ¿prohibidos los hombres?




Los informativos de las Sexta solo son presentados por mujeres. No existe ni un solo presentador masculino en sus informativos, como voz principal en el relato diario de noticias. ¿Han sido prohibidos los hombres como presentadores en estos informativos? ¿Se imaginan un canal de televisión donde solo haya presentadores masculinos? Pues aquí ocurre todo lo contrario.


Parece ser que para mostrar la modernidad, en este caso de un canal de televisión, para mostrar su nivel avanzado, su compromiso con la mujer... etc, simplemente desechan por completo a los hombres como presentadores. !A eso se le llama igualdad de sexos¡.


Puede ser cierto que la mayoría de alumnos matriculados en las facultades de Ciencia de la Información sean mujeres, y que por tanto sean mayoría en los puestos profesionales en este sector, pero de ahí a que no "se acepte" a ningún hombre como presentador de noticias de este canal... hay un trecho.

martes, 25 de octubre de 2011

Perfumes Prada

Un nuevo ejemplo de marca publicitaria que apuesta por la violencia femenina hacia el varón. Edulcorada con una puesta en escena artística donde se combina la música clásica con la danza. Se trata pues de una violencia absurda, innecesaria y humillante para él que no viene a cuento de nada.
Nuevamente me gustaría llamar la atención a aquellas personas que no ven ningún tipo de exceso en este spot publicitario de la marca Agata Ruíz de la Prada, y les pediría que cambiase los papeles de los actores: imagina a él haciendo lo que hace ella, y al revés. ¿Qué opinarías?

Míralo en Youtube directamente:  http://www.youtube.com/watch?v=ytuM8-09R-I

domingo, 9 de octubre de 2011

El Ex Defensor Del Pueblo Andaluz Destaca Que Más Del 80% De Las Denuncias Por Maltrato Son Falsas

¿Qué es lo más políticamente incorrecto que se puede decir hoy en España? Que el país está en manos de feministas integristas que manipulan las cifras sobre el maltrato doméstico para obtener más poder. Que con la excusa de la «perspectiva de género» se están violando gravemente los derechos de la mitad masculina de la población. Que, lejos de aspirar a la igualdad, las militantes radicales quieren que las mujeres disfruten al mismo tiempo de las ventajas que les reportan el machismo y el feminismo, sin sufrir sus perjuicios. Todo eso, y mucho más, es lo que denuncia el libro deDiego de los Santos (El Viso del Alcor, Sevilla, 1936) 'Las mujeres que no amaban a los hombres. El régimen feminista en España'.


Y lo hace con cifras. El cirujano, que ocupó numerosos cargos de representación en el Partido Andalucista, asegura, por ejemplo, que en España se producen, desde la entrada en vigor de la Ley de Violencia Doméstica en 2005, unas 140.000 denuncias por malos tratos al año; de ellas, sólo un 16% acaban en condena. Y sin embargo, ni una sola fémina ha sido nunca encarcelada por denuncia falsa.


A esta norma aprobada en 2004 dedica el autor buena parte de sus críticas, porque establece la «discriminación legal» de los varones, impone penas distintas a hombres y mujeres por los mismos hechos y lleva implícita la «presunción de culpabilidad» del sexo masculino. «Casi todo es delito de maltrato si el sujeto activo es un varón -indica-. Un hombre acusado tendrá que demostrar, si puede, su inocencia».


El libro recuerda que el testimonio de una mujer basta para que su pareja o ex pareja sea detenida y se le apliquen«medidas cautelares desproporcionadas», como la orden de alejamiento, la salida inmediata del domicilio familiar, la suspensión del régimen de visitas a los hijos o la inclusión de su nombre en el registro central de maltratadores. «Una vez calificado un varón como 'maltratador' (...) essusceptible de ser imputado por otros delitos de consecuencias mucho más graves, como delitos contra la libertad sexual en el ámbito de la pareja o sobre los menores», recuerda.


Por otro lado, una cuarta parte de las víctimas mortales de la violencia en el seno de la pareja son hombres, a pesar de que este tipo de crímenes solo se contabilizan cuando la autora es la esposa de la víctima, pero no si están separados o si es o ha sido su novia o su pareja de hecho. Si estos delitos también se sumaran, apunta, se demostraría que la violencia doméstica es de doble dirección.


El autor también destaca que el número de varones que se suicidan cuando están inmersos en un proceso de separación o divorcio es diez veces superior al de mujeres asesinadas por sus parejas, un fenómeno que, al menos, merecería un análisis atento de las autoridades.


Cifras exageradas


Pese a que casi 10.000 varones denuncian cada año a sus parejas por malos tratos, afirma, la ley niega la existencia de los hombres maltratados y deja en un segundo plano problemas igual de graves, pero mucho más extendidos, como el maltrato a niños y a ancianos. Por ejemplo, el sevillano hospital de Valme atendió en 2008 a 171 niños maltratados, pero sólo a 14 mujeres.

Para De los Santos, que fue adjunto al Defensor del Pueblo Andaluz durante diez años, las cifras de maltrato en nuestro país están «sobredimensionadas»: la inmensa mayoría de las condenas se producen por insultos, amenazas o peleas sin consecuencias, y sólo un 4% (unos 500 casos al año) por lesiones. Y a pesar de que la criminalidad machista en España es una de las másbajas de Europa, uno de cada diez presos cumple condena por delitos relacionados con la violencia de género. En su opinión, las feministas instaladas en el poder han elevado simples riñas en el seno de la pareja a casos de «terrorismo machista», creando «psicosis» y «alarma mediática».


Por otro lado, la aplicación de la ley no ha alcanzado su supuesto objetivo -erradicar los asesinatos machistas-, al saturar a la Justicia y a los cuerpos policiales.


De los Santos subraya que hasta una tercera parte de los procesos de separación y divorcio en nuestro país se realizan en el marco de esta ley, en juzgados penales especiales. Y cita el testimonio de distintos jueces -y juezas- que han alertado del posible uso fraudulento que las mujeres en proceso de separación y sus abogados pueden hacer de esta norma para obtener ventajas económicas, vengarse o, simplemente, alejar a sus ex cónyuges de sus vidas una vez iniciada una nueva relación sentimental. Casi el 90% de las falsas denuncias de abuso sexual infantil se producen en procesos de separación.

El autor se vale de testimonios de varias mujeres para denunciar el surgimiento de este«neomachismo»: la ex ministra socialista Cristina Alberdi, la politóloga Edurne Uriarte o las magistradas María Pozas y María Sanahuja. El feminismo radical, concluye, es una ideología «conservadora y retrógrada» que «busca mantener los privilegios y eliminar los perjuicios machistas hacialamujer», y parte de la base de que el sexo femenino es débil y precisa la protección del «supermacho Estado». «El feminismo tiene un discurso antisexista y una praxis sexista. Dice aspirar a la igualdad y a la emancipación, cuando persigue la desigualdad y la tutela cualificada del Estado -argumenta-. El feminismo sólo califica de machistas a los restos del patriarcado que desfavorecen a la mujer (...). A los que la favorecen se les llama ahora 'discriminación positiva'».


Separados


Como ejemplo, la virtual expulsión de los padres separados de la corresponsabilidad familiar: un 95% de las custodias exclusivas se conceden a mujeres, lo que casi siempre lleva aparejado el uso de la vivienda común y el cobro de una pensión de alimentos para los hijos y, a veces, compensatoria para la ex cónyuge... En demasiadas ocasiones, estas medidas arruinan al hombre.


Otro ejemplo es el servicio militar obligatorio, claramente discriminatorio para los varones, que el Tribunal Constitucional legitimó al desestimar los múltiples recursos que se presentaron contra él. Pero las feministas radicales, supuestas adalides de la igualdad, jamás reclamaron que las mujeres fueran a la 'mili'.


A lo largo de los años, subraya, el «régimen feminista» ha creado sus propias instituciones, como los institutos de la mujer, el Ministerio de Igualdad o el Observatorio para la Violencia de Género, así como los múltiples organismos encargados de velar por las cuotas.


También ha intentado crear su propio lenguaje con «perspectiva de género», con ejemplos tan absurdos como la invención de las «miembras» de Bibiana Aído o la declaración del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, de que se sentía «contenta» de estar con mujeres socialistas.



http://es.globedia.com/defensor-pueblo-andaluz-destaca-denuncias-maltrato-falsas

viernes, 26 de agosto de 2011

D. Francisco Serrano: justicia para un juez.


Por Gustavo Revilla:

Estos días y con apenas repercusión mediática se está llevando a cabo el juicio contra el Juez Serrano, juzgado por un supuesto delito de prevariación al modificar el turno de custodia de un niño establecido por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número cuatro, para permitirle participar junto a su padre en la "Madrugá" sevillana, pero también conocido por haber sido uno de los jueces más críticos hacia la legislación feminista, principalmente con la Ley Integral Contra la Violencia de Género (LIVG). La demanda presentada por la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia Andaluz (TSJA) solicita diez años de inhabilitación como juez y una sanción económica de 5400 euros.

Sin embargo Doña Emilia Casas Bahamonde, ex presidenta del Tribunal Constitucional, pasó sin sanción alguna después de verse involucrada en la trama del asesinato de Salgado Pimentel, cuando en las escuchas realizadas por la Policía se demostró que aconsejó a la principal imputada por el asesinato, su ex mujer, orientándola hacia dos abogadas de la asociación de mujeres juristas Themis, una de las más influyentes organizaciones feministas de nuestro país, impulsora entre otras de la propia LIVG, y le ofreció que la llamase a ella en persona en caso de que llegase a apelar hasta el Tribunal Constitucional. Por estos hechos Mª Emilia Casas Bahamonde desobedeció el artículo 389 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que prohíbe expresamente el que un juez o magistrado dé cualquier tipo de asesoramiento jurídico, sea o no retribuido. En caso de que un juez así lo haga se considera como una falta muy grave, en base al artículo 417.6 de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Pero aquí no pidieron ninguna dimisión y pasaron por alto el asunto, lo mismo que curiosamente hizo el propio Tribunal Constitucional que mantuvo a María Emilia Casas Bahamonde en su puesto de presidenta al archivar el procedimiento en el que se investigaban estos hechos bajo el pretexto de que no hubo asesoramiento.

Esta situación de desequilibrio es claramente parcial y en consecuencia injusta. Si unimos esta parcialidad con el hecho de que el fallo de María Emilia Casas fue favoreciendo al feminismo de género y que la postura del juez Serrano ha sido claramente contestataria con la legislación nacida de este movimiento y que otros profesionales que han mantenido esta misma actitud se han visto fuertemente presionados por las instituciones hembristas, conceptos como "chantaje de carrera", " caza de brujas" y arbitrariedad ideológica del poder judicial, se nos vienen inmediatamente a la cabeza como las explicaciones más coherentes ante estas desigualdades.

En efecto, al margen de si el Juez Serrano obró o no de acuerdo a derecho al permitir a un niño participar de la "Madrugá" sevillana, el castigo severísimo de diez años de inhabilitación y la multa de 5400 euros solicitada por la Fiscalía de Sevilla o la demanda claramente exorbitada presentada por la acusación particular que dobla a 20 años el tiempo de inhabilitación y solicita como sanciones económicas el pago de una multa de 14.400 euros por un delito de prevaricación dolosa, una indemnización de 60.000 euros para la madre en concepto de responsabilidad civil por los daños morales y físicos sufridos, otra de 100.000 para el menor implicado por los mismos daños y "el gravísimo estigma público" al que se le ha sometido, y una cuarta de 12000 euros para el otro hijo menor de la querellante, enmarcado todo dentro de la más que discutible afirmación de que Serrano actuó "por motivos ideológicos de desprecio y discriminación por razón del sexo", más que una sanción jurídica parece todo un castigo ejemplarizante, para que los muchos e influyentes enemigos que Serrano se buscó al atreverse a poner en entredicho el tabú feminista vean por fin cumplida su venganza retirándolo de su cargo, demanda que manifestaron desde el primer instante en que este juez hizo uso de su libertad de expresión y criterio profesional como juez de familia y se atreviese a criticar las injusticias derivadas de la intocable Ley Integral. Todo pese a su brillante curriculum profesional con cerca de 20.000 autos y sentencias dictadas, sus más de once años de ejercicio como magistrado durante los cuales ha recibido significativos premios, como el otorgado por Amuvi, (Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas), o el de Prodeni, (Asociación Pro Derechos del Niño y la Niña), por su defensa de mujeres maltratadas y menores.

Este ensañamiento con Serrano es otra prueba del régimen hembrista que padecemos, y no sólo busca castigarlo, sino también inhibir a cualquiera que se atreva a cuestionar el dogma. Penar a Serrano mientras se pasa por alto la seria falta de Mª Emilia Casas Bahamonde tiene todo el aspecto de un intento de amedrentarnos a todos y todas, como lo fue solicitar al CGPJ que apartase a María Sanahuja, antigua jueza decana de Barcelona, de todo procedimiento judicial concerniente al Derecho de Familia y Matrimonio tras señalar el aumento de las denuncias falsas, o lo fueron las acciones cometidas contra Tatiana Torrejón, experta en Derecho, Economía y Políticas Públicas, al pedir y conseguir que no se divulgase un informe suyo realizado para el CES en el que se señalaba el uso torticero de la Ley Integral, o contra María Jesús García Pérez juez titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Gijón que fue condenada a una multa de 3000 euros por hacer pública su opinión sobre la Ley Integral, a la que consideraba inconstitucional y favorecedora de denuncias falsas, venganzas y corrupción. O contra una de las antiguas directoras del Instituto de la Mujer, Miriam Tey, que cayó en desgracia y sufrió una fuerte campaña de rechazo por parte de las asociaciones feministas más radicales de nuestro país, justo después de plantear llevar a cabo auditorías económicas para averiguar precisamente cuál era el destino real de las subvenciones entregadas a muchas de estas organizaciones.

En efecto, la actitud de Doña Mª Emilia Casas Bahamonde es mucho más tendenciosa ideológicamente que la de Serrano, al orientar hacía asociaciones de un cariz fuertemente feminista, y afecta a un caso más grave por tener relación con un asesinato, además la falta de la letrada resulta más clara y directamente reconocible. Sin embargo ningún TSJ ha dado mayor importancia al asunto y lo han dejado pasar sin mayores consecuencias. La severidad con uno y la indiferencia con la otra nos hablan de un poder judicial alineado con los intereses del feminismo de género. Y es que la represión del que no comulga con la verdad oficial y se atreve a decirlo, junto con las informaciones manipuladas o las mentiras, constituye una de las herramientas necesarias para la supervivencia de cualquier totalitarismo.





martes, 16 de agosto de 2011

KH7: el esclavo doméstico-sexual.







Muchas interpretaciones se le puede dar a este spot publicitario. De entrada ya he leído en algunos periódicos ciertas críticas por su fuerte contenido sexual, y que tal anuncio no debería emitirse en horario infantil.



Pero claro, este anuncio encierra mucho más que solo la exhibición de ese criticado contenido sexual. Me hace recordar la frase pronunciada por un personaje femenino a otro personaje femenino en una serie española que duró poco, emitida hace menos de dos años, no recuerdo el título pero sí lo que le decía una a la otra: "mantén a un hombre excitado y conseguirás de él lo que quieras". Esa idea del hombre básico, simple y manipulable por medio del sexo, se ensalza aquí de una forma clara: "pueden más dos tetas que dos carretas". Esa intención feminista -justa- de que el hombre debe compartir las tareas del hogar está expresada aquí de una manera extrema. El hombre aparece claramente como objeto sexual. Este spot se enmarca dentro de esa tradición publicitaria que a la mujer repugna tanto cuando es ella la que se convierte en objeto, y que sin embargo no concede importancia alguna cuando es el hombre el utilizado para tal fin.



Recuerda también esa práctica, no sé si de última tendencia o no, denominada por sus siglas en inglés CFNM, es decir, clother female, nude male (mujer vestida, hombre desnudo) y que consiste en eso precisamente, en la recreación de escena pornográficas donde las mujeres siempre aparecen vestida frente a uno o varios hombres desnudos, pero con la intención de humillarlos, someterlos y finalmente obtener, por parte de ellas, un beneficio sexual. Se trata de la utilización del hombre como simple objeto sexual de usar y tirar. En este spot sin embargo el hombre es usado, pero no desechado sino utilizado para el servicio doméstico. Ella aparece vestida con traje de ejecutiva elevando su categoría laboral y social por encima de él, que es quién limpia la casa denodadamente, pero además desnudo. Ella lo desnuda totalmente y lo sigue "invitando" a que continúe con la limpieza. Tras el trabajo obtendrá su recompensa: el acto sexual; lo máximo a que un hombre puede aspirar.



¿Donde están esos organismos encargados de velar por una publicidad igualitaría y justa? ¿no les parece a ellos esto suficientemente degradante? ¿qué hubiese sucedido si en vez de un hombre desnudo limpiando apareciese una mujer denuda limpiando, y por detrás apareciera un hombre vestido con traje de chaqueta en la misma situación? ¿por qué en la mujer no es tolerable esa situación humillante, si lo es en el hombre?






domingo, 10 de julio de 2011

Campaña MAPFRE: Humillemos a los hombres.

Seguros Mapfre parece haberse sumado al tipo de campaña "humillemos a los hombres". Este es uno de los anuncios que Mapfre emite por televisión donde no deja bien parado al varón protagonista, según de boca de "su madre": - "... el torpe de mi hijo" (...) "... no me dijeron que se llevan a mi hijo y me lo devuelven nuevo..." (...); y la sonriente telefonista: - "... y ya es la tercera vez..." Cómo en tan corto espacio de tiempo puede descalificarse al protagonista del anuncio tachándolo de torpe, inútil y reincidente. Por supuesto éste es un varón; por supuesto, quienes lo dejan en evidencia son dos mujeres.




Aún sigo buscando por la red otro de los anuncios Mapfre donde "el esposo" de la protagonista es igualmente humillado en la mesa de la operadora del seguro...

miércoles, 29 de junio de 2011

No existe un sexo barato. Hombres y mujeres valemos lo mismo.

Por Gustavo Revilla.

(Para entender esta entrada, debe leerse primero la columna de opinión adjuntada a través del siguiente link.)

http://findesemana.libertaddigital.com/el-sexo-valioso-1276238991.html

El artículo titulado “el sexo valioso” es para mi otro ejemplo de discriminación y odio en contra de los hombres. Quien lo escribe, Remedios Morales, al parecer un seudónimo, desarrolla básicamente la idea de que la mujer vale más que el hombre, que ella es el sexo valioso y nosotros los hombres el sexo barato, término despectivo repetido en multitud de sus artículos, lo cual, conlleva, que la sociedad reserve para la mujer un mejor trato que el dado al hombre, asumiendo que las tareas más peligrosas sean realizadas mayoritariamente por nosotros, como realmente ocurre y ha venido ocurriendo durante toda la historia de la civilización, con las trágicas consecuencias que esto ha ocasionado para los varones.

Con un lenguaje que es una mezcla de cinismo, mala voluntad y prepotencia sexista se nos intenta convencer a los hombres para que aceptemos una posición de perjuicio y discriminación respecto de las mujeres, como si eso fuese sencillamente natural, ya que por nuestro sexo, somos menos significativos para la especie. Sin embargo, esta afirmación es más que discutible, y en segundo lugar, incluso si tuviese cierta parte de verdad los hombres, organizados y unidos, podríamos trabajar para resolverlo. Si lo deseásemos y nos agrupásemos para ello en un plazo de pocos años podríamos corregir cualquiera de estas desventajas, no resignándonos a una peor posición ni para nosotros ni para nuestros hijos, tal y como la racista sexual autora de este artículo nos propone.

Esta privilegiada, consciente de su situación, nos pide que asumamos este Statu quo y no apoyemos acciones hacía un cambio de rol más igualitario, claro está, cuando el resultado de este cambio pudiese arrebatar ventajas al que ella considera su grupo y corregir perjuicios sufridos por el nuestro. Existe en buena parte de los artículos de esta escritora una constante tendencia al ataque contra los hombres, de un modo sesgado y repetitivo, propio de una misándrica que comprende como en una sociedad tan hostil con el sexo masculino, y en la que se dan tantos precedentes de agresiones en nuestra contra, ella tiene una buena ocasión para atacarnos también, sin que nadie nos defienda. Hasta la fecha. Afortunadamente los hombres estamos cada día más hartos y dispuestos a contestar ante estas acciones de descrédito y ofensa. Según ella los hombres deberíamos aceptar ser sexo barato y resignarnos. Pero esto es así porque Remedios Morales está acostumbrada a tratar con hombres que no se defienden frente a esta clase de ideas, que no están aún correctamente sensibilizados o preparados para criticar las violencias hembristas y sencillamente guardan silencio.

No es conveniente que las mujeres hagan trabajos peligrosos. Tampoco lo es que los hagan los hombres. Y si los hombres los realizan mayoritariamente porque este rol les ha sido reservado durante siglos, estamos ante una discriminación de género masculina, la cual, en una sociedad justa, debería tratar de resolverse como cualquier otra discriminación de género sufrida por mujeres. Esta sería la forma igualitaria y honesta de plantear las cosas. Por el contrario, el egoísmo y las mentiras distorsionadas de esta autora tratan de colonizarnos con la insensible e inhumana idea de que esto es lo normal y aceptable mientras los muertos, accidentados graves, y perjudicados por esta situación seamos los hombres. Esta actitud está a un paso de la defendida por feministas radicales del estilo a la gran fracasada y autodestructiva hasta la muerte prematura Valerie Solanas, la cual no sólo nos comparaba a los hombres con la mierda, y nos definía mediante insultos, cualidades negativas y desprecios en su manifiesto SCUM, sino que además abogaba por nuestro exterminio y nos exigía participar en él matando a otros hombres.

La postura de Remedios Morales no es tan grave como la defendida por Valerie Solanas, pero tiene puntos comunes, ya que si bien no nos pide que matemos a los demás hombres, nos dice que miremos para otro lado mientras determinadas discriminaciones de género así lo hacen. Esto es lo mismo que dejar a los hombres solos y desasistidos mientras se potencia la unión y solidaridad femenina. El contraste entre estas dos posturas es muy significativo a nivel social y político, con un sexo organizado para apoyarse y defenderse y otro que no se fortalece y organiza para defender sus causas. Así la postura de la autora es discriminación pura y dura, dejando para los demás lo que no quiere para ella, ni para quienes considera sus iguales, exclusivamente las mujeres, en una actitud por un lado separatista (decir que las mujeres son el sexo valioso y que los hombres somos el sexo barato es lo mismo que establecer una frontera entre ambos sexos, dejando para los varones la posición de inferiores) y por otra reaccionaria, al estar claramente orientada a la conservación de sus privilegios.

No falta un intento de culpabilizar a los hombres ante esta situación. Nos dice refiriéndose a las tribus antiguas: “da la sensación de que los hombres de las sociedades primitivas estaban programados para exponer el pellejo de forma gratuita e insensata. La llamada de la testosterona los empujaba a vivir al límite haciendo burradas. Ya en la adolescencia, debían superar rigurosas pruebas de iniciación, pero era sólo el principio. Los cazadores no podían resistir la tentación de jugarse la vida por un animal peligroso que, aunque no sirviera para comer, tenía colmillos, garras o melenas con las que adornarse y hacerse el farruco”. O “Pero el mayor entretenimiento consistía siempre en liarse a guantazos con el enemigo y traer alguna cabellera sanguinolenta o una cabeza completa para sus colecciones. Ahora los chicos tienen que conformarse con el deporte, con darle gas a la moto y con pelearse después del fútbol o el botellón.”

Pero a partir de este punto es necesario preguntarse porque los hombres están dispuestos a asumir los peligros con mayor temeridad que las mujeres o enfrentarse entre si con un grado tan elevado de violencia. Los hombres por rol, por discriminación sexual, han tenido que aprender la competencia extrema entre varones y la vinculación de lo masculino al riesgo. Esto les ha llevado a valorar el alarde, el peligro y el enfrentamiento con los de su mismo sexo hasta niveles claramente nocivos. El que existan hombres que en un constante reto y competencia con los demás hayan estado dispuestos a perseguir a la presa más peligrosa o que actualmente conduzcan sus vehículos de un modo a todas luces temerario está relacionado con estos hechos. En estas situaciones se espera que los hombres resuelvan la situación atendiendo a algo más que la solución simplemente práctica. Deben demostrar una habilidad extra para impresionar a los demás hombres (posibles competidores) y a las mujeres (que les valorarán y apoyarán más si pasan por pertenecer al grupo de los mejores), dando una imagen social destacada ajustada con la imagen de hombre seguro, capacitado y emprendedor que tan vinculada se encuentra con la imagen del varón ideal y que en ciertos casos y llegando al extremo conduce a las frecuentemente peligrosas conductas de la hiperhombría. No debería ser así, pero han sido discriminaciones nacidas de la vinculación hombre-mujer y el diferente rol asignado por la sociedad desde la prehistoria a cada sexo, con el simple propósito de perpetuar a la humanidad. A hombres y mujeres se les han asignado roles y actitudes diferentes, el feminismo se encarga de criticar y corregir en buena medida las que han afectado en negativo a las mujeres y ocultar las que afectan a los hombres, a los que define como privilegiados, mediante un proceso de análisis incompleto y selectivo que está incapacitado desde su base para hacer igualdad.

También debe entenderse que para aprender a afrontar el peligro es necesario hasta cierto punto volverse inconsciente de la gravedad que este supone, de lo contrario los hombres podrían haberse negado a combatir en las guerras o participar de las actividades de riesgo para los que la sociedad les reservaba como principal material humano, mientras las mujeres se ocupaban del entorno doméstico, la gestación y la crianza de los niños, en una posición mucho más protegida. Así la sociedad ha optado por entrenar y mentalizar a muchos hombres para arriesgarse más de la cuenta, al insensibilizarlos ante la gravedad de lo que están haciendo, precisamente, para que no se nieguen a hacerlo y lo asuman voluntariamente. Y a los que se han resistido demasiado a este proceso de insensibilización se les ha coaccionado para que finalmente asuman su rol, al reservar preferentemente para los varones las tareas más peligrosas (condicionándoles así por cuestión de la pura supervivencia económica a participar de estas situaciones por muy en contra que estuviesen de ellas), enrolándolos en el ejercito a la fuerza y aplicándoles severas disciplinas y castigos si en un momento dado desobedecían o desertaban, o utilizando argumentos y constructos culturales que se asociaban con la masculinidad y trataban de dificultarles el aceptarse a si mismos si no asumían la vinculación de lo masculino al riesgo o las diferentes formas de la competencia extrema entre varones. Las frases del estilo a “atrévete, no seas gallina” “los hombres no lloran” la tendencia a no compartir el propio mundo emocional con los demás hombres, o el rechazo de la homosexualidad masculina son algunas expresiones de esto.

Realmente y siendo tan crudo y sexista como lo es Remedios Morales podríamos decir que desde tiempos inmemorables las mujeres han cuidado su apariencia física más que los hombres y los rituales de la antigüedad de modificar ciertas partes del cuerpo o utilizar abalorios tienen su reflejo actual en los salones de belleza, las clínicas de cirugía estética, o en la tendencia de ciertas jóvenes a caer en la anorexia sólo porque el actual referente de belleza femenino está representado frecuentemente por modelos de alta costura, extremadamente altas y delgadas. Continuando en su misma línea un machista consideraría que esto es así porque la mujer por su naturaleza debe satisfacer al varón sexualmente y por eso vive tan obsesionada y afronta tantos sacrificios, algunos incluso peligrosos para su salud, con el propósito de cuidar su imagen y parecer atractiva a los hombres. Pero no es así. La realidad es que la excesiva preocupación por la belleza física es una tendencia que la sociedad ha impuesto a las mujeres en mayor medida que a los hombres, y las chicas que caen en la anorexia son víctimas de una peligrosa discriminación que debe corregirse. Como puede comprobarse el análisis de un machista radical es básicamente el mismo que realiza la autora, cambiando la posición de las víctimas y los privilegiados, pero esto no es extraño, porque sexistas los hay en todas partes y su equivocada percepción no depende de que sean hombres o mujeres.

Un error similar de apreciación aparece en la mentira de que la sociedad se ha recuperado fácilmente de la muerte masiva de hombres. Uno de los dramas y agravantes más conocidos y extendidos para los niños de todas las épocas y latitudes es precisamente el tener que crecer sin padre. Es verdad que la sociedad recupera su equilibrio tarde o temprano pero la situación dista mucho de ser la misma. En realidad desde un punto de vista puramente sociológico la persona en pequeñas o grandes cantidades es fácilmente sustituible, pero esto afecta igual a hombres que a mujeres. Enfocar las cosas a la manera de la negativa y embrutecida Remedios Morales es muy inhumano, y aunque ella no lo entienda, puede llevarnos fácilmente a conclusiones que perjudiquen a ambos sexos. Por ejemplo, también en sociedades como la India se está provocando el asesinato o el aborto selectivo de niñas, en cantidades enormes y bárbaras, y esta sociedad sale adelante, más aún, India es uno de los países que con mayor éxito ha pasado la crisis económica, manteniendo unas elevadas tasas de crecimiento económico desde el comienzo de la misma. Se la considera como uno de los países emergentes más exitosos, uno de los futuros gigantes económicos del siglo XXI. ¿Podemos decir que las mujeres son el sexo barato porque en la India las están matando de niñas o las están abortando masivamente antes siquiera de nacer, mientras el país sale adelante y próspera? Esta conclusión despiadada hasta el extremo es la misma que ella ha dado a entender sobre los hombres para los períodos de guerras, cuando muchos jóvenes o casi adolescentes en la plenitud de la vida han sido masacrados de un modo atroz en el campo de batalla. También debe aplicársela al enorme número de hombres muertos por accidentes laborales, con más de 1000 muertos anuales sólo en España, tres al día. En nuestro país un 97% del total de muertes laborales son sufridas por varones, el “sexo barato” que, según Remedios Morales, se merece por su menor importancia ser reservado para estas situaciones. India puede prosperar a pesar del elevado infanticidio de niñas porque es un país superpoblado, con una gran cantidad de personas jóvenes en los niveles inferiores de la pirámide de población y unas elevadas tasas reproductivas y de nacimiento de niños, donde las mujeres apenas reciben educación y desde la fría planificación económica esto las vuelve más prescindibles, ya que para el circuito de desarrollo político y social hacen falta personas cualificadas que impulsen el progreso, en la India un perfil que coincide más con los hombres. Pero esto no significa que los hombres sean el sexo valioso y las mujeres sean el sexo barato. No existe tal cosa. La dignidad está en la persona. Nacer hombre o mujer viene después y por ello ningún sexo vale más que otro. O al menos así debería ser cuando buscamos la igualdad.

Cuando se siguen y discuten los argumentos de las ultrafeministas uno nota como su falta de escrúpulos e incluso su odio en contra de los hombres las degrada hasta permitirlas hablar sobre las muertes de hombres como si fuesen simples números, o como si tuviesen algo que celebrar cuando las estadísticas nos hablan del sufrimiento masculino. A pesar de esto el actual pensamiento políticamente correcto las ampara sin merecérselo. Pero su postura es un ataque en toda regla contra un grupo humano, solo comprensible porque es el grupo menos organizado para defenderse que existe. Estos análisis u otros similares presentes entre las muchas miserias de la ideología feminista nunca se aceptarían, serían inmediatamente marginados de realizarse en contra de mujeres, y esto es justo, porque este odio debe ser apartado de una sociedad respetuosa con ambos sexos para evitar que prolifere y traiga peores consecuencias. Lo que es injusto es que no se haga lo mismo cuando el mensaje ataca a los hombres.

La autora tiene una marcada tendencia a utilizar los criterios animalistas para definir la situación de los dos sexos. Este hecho es patente en otros textos suyos. Pero los criterios animalistas son muy difíciles de aplicar al ser humano, ya que en este las tendencias instintivas se ven superadas o modificadas en buena medida por la actividad del córtex cerebral, el nivel de cerebro más externo y evolucionado que en el resto de las especies animales o no existe o apenas se desarrolla, y donde residen las facultades que nos definen como humanos y dotan de nuestra inteligencia superior, tales como el uso del lenguaje, el pensamiento abstracto etc. Así que comparar a los hombres y mujeres con los machos y hembras de otras especies resulta ignorante y limitador. Efectivamente, si tomásemos como referencia el mundo animal como base de la conducta de los dos sexos sería muy poco lógico suponer que los hombres pudiesen hacerse cargo de los hijos y las mujeres desempeñar tareas de mando en las sociedades, ya que en casi todas las especies estas labores no se corresponden con estos sexos. Sin embargo a medida que los roles se han igualado tanto los hombres como las mujeres han avanzado con fuerza en estos terrenos, lo cual demuestra que la zoología general no sirve para entender al ser humano, mucho más complejo en capacidades de lo que son los demás animales.

Más aún, los argumentos basados en posturas meramente animalistas no suelen ser definitivos ya que resultan muy acomodaticios para hablar a favor o en perjuicio de cualquiera de los dos sexos según el interés de quien opine. Son un “arma de doble filo” que podría utilizarse para limitar a hombres y mujeres por igual y lo que es más grave, son un mal elemento de diagnóstico, bastante menos representativo que otras evidencias mucho más directas del potencial de ambos sexos. Ahora, son útiles para hacer análisis tendenciosos y arbitrarios, ya que estableciendo la comparativa o el ejemplo que a cada cual más le conviene se puede poner en lo más alto a un sexo o en lo más bajo al otro. Son por lo tanto ideales para defender la desigualdad, que es lo que le interesa a esta feminazi en su artículo.

Igual de criticable por arbitrario resulta citar un estudio antropólogico que parece defender que la desaparición de los Neandertales se debió a que “Los pueblos que no saben salvaguardar a sus mujeres –y a sus niños– no tienen futuro. Nuestra especie llegó de África cuando Europa estaba poblada por los neandertales y, según parece, si nosotros sobrevivimos y ellos se extinguieron fue porque nuestros antepasados siguieron una máxima de economía biológica consistente en dejar para el sexo barato –los hombres– las actividades peligrosas. Los antropólogos Mary C. Stiner y Steven L. Kuhn, profesores de la Universidad de Arizona, sostienen la hipótesis de que la extinción de los neandertales se debió a que las mujeres y los niños cazaban, igual que los hombres, animales grandes y peligrosos.”

La realidad es que la comunidad científica aún no se ha definido por ninguna teoría que explique esta extinción, y la teoría mencionada es una de las muchas que aspiran a ello. Resulta improcedente darle una supremacía que no tiene respecto de las demás, al menos hasta que no se le reconozca como favorita. Puede ser incluso una teoría de tercera sólo mencionada oportunistamente por tener un trasfondo que beneficia la postura de la autora. De hecho y para añadir información sobre el tema la teoría que mayor credibilidad merece a la comunidad científica justifica la extinción de los Neandertales sin hacer referencia para nada a que los niños y las mujeres participasen en la caza, si es que realmente lo hacían. Se cree que la causa fundamental de esta extinción fue una mezcla entre el cambio climático y la competencia con los Homo Sapiens, más evolucionados cerebralmente y mejor adaptados desde el punto de vista tecnológico y social. El cambio climático favoreció un nuevo entorno de fauna y flora, basado en el terreno de estepa y los animales de gran tamaño para los que el instrumental de caza de los Neandertales, adaptado a animales de bosque, no resultaba eficaz. La llegada del Homo Sapiens con su mayor capacidad cognitiva y su tendencia a formar grupos más numerosos supuso una dificultad añadida a los problemas de los Neandertales ya que la nueva especie acaparaba más recursos fundamentales para la supervivencia, al cazar mejor y adueñarse de las mejores cuevas y refugios naturales.

Es evidente que la autora prefiere apoyar su postura de desprecio de lo masculino en vez de indagar por la verdad, ¿como sino ha escogido una teoría apenas conocida para explicar este caso sin mencionar la más valorada por la comunidad científica? Por la sencilla razón de que tiene bien interiorizado su propósito de atacar y mentir a los hombres sobre su valor real desde un primer momento y esto condiciona la totalidad -y credibilidad- de su punto de vista.

Este argumento también es otro ejemplo de misandria preestablecida: “La cultura occidental, aunque sometida al principio de la superioridad masculina, sabía reconocer, implícitamente, el valor biológico del sexo femenino. No es casualidad que en los naufragios se diera prioridad a las mujeres y a los niños” Quizás estas situaciones demuestren más bien como la sociedad ha repartido las ventajas y perjuicios entre los dos sexos de un modo más equilibrado de lo que al feminismo le gustaría admitir, y que contradice su maniqueísta y sencillísimo esquema de los hombres siempre privilegiados y las mujeres siempre discriminadas.

Si el criterio biológico hubiese sido la clave para salvar las vidas en los naufragios ni las mujeres ancianas, las que ya no estaban en condiciones de tener hijos, ni los niños demasiado jóvenes, los que aún no pueden valerse por si mismos y por lo tanto aún no resultan útiles para la sociedad, hubiesen tenido una posición en los botes salvavidas. En realidad, el criterio que más movilizó este tipo de acciones fue el de la compasión, un poderoso motivador de la conducta humana que se dispara en situaciones de sufrimiento y peligro. Pero no se potencia el mismo grado de compasión hacía los hombres que hacía las mujeres o los niños. De hecho incluso a los hombres se les ha educado para mostrar un mayor grado de empatía hacía estos dos grupos, sobre todo si se compara con la muy escasa empatía que debían experimentar hacía los otros varones. Se tenía y se tiene más piedad hacía el sexo femenino y los menores que hacía los hombres, y no se les salvaba la vida por un criterio práctico o biológico, sino sólo porque su sufrimiento era más difícil de aceptar, producía más dolor emocional si llegaba a ocurrir. Y los hombres respetaban esta norma que les discriminaba clarísimamente, llevándoles en muchos casos incluso a perder la vida porque no querían ver sufrir a mujeres y niños, mucho menos tratándose de sus esposas o hijos propios, y se sacrificaban ocupando su lugar. En este caso la vinculación de lo masculino al riesgo explica el suceso mejor que el argumento del mayor interés biológico. Un hombre joven y sano vale más biológicamente para la especie o la sociedad que una anciana o un niño que no puede valerse por si mismo o tardará aun muchos años en entrar en un periodo de actividad productiva o reproductiva. Es más, según la formación que hubiese adquirido, sobre todo en siglos pasados, podía ser más útil para la sociedad que muchas mujeres presentes en el mismo barco que naufragaba, y que desde el frío punto de vista del desarrollo y la economía eran idénticas a los millones de mujeres que quedaban en su país de origen. Pero aun así los hombres se llevaban la peor parte, porque entendían que el dolor masculino es menos importante que el femenino o el infantil, y sentían más piedad hacía estos dos grupos humanos de la que sentían hacía ellos mismos o los demás hombres. Yo creo que la vinculación de lo masculino al riesgo y la competencia extrema entre varones explican estos sucesos mejor que la supuesta superioridad biológica de la mujer, argumento por otro lado tan sexista como la autora de este artículo.

De hecho la siguiente cita demuestra una vez más el favoritismo subjetivo de la autora. “Pues a mí me parece lamentable la imagen de esas jóvenes madres soldados despidiéndose de sus bebés para irse a combatir.” ¿No es igual de lamentable que sea un hombre quien se despida de sus hijos antes de combatir? No. En el caso de una feminazi porque unas valen y merecen más que otros. Para la mayoría de la sociedad porque se nos ha inculcado que cualquier desgracia y sufrimiento es más difícil de aceptar si quien lo padece es una mujer. A esto también contribuye el que ante situaciones de dolor o peligro las mujeres sean educadas para ser más expresivas. Otro ejemplo de cómo la sociedad ha sido y es también hembrista, es decir que también se ha construido en buena medida alrededor del privilegio femenino y la discriminación masculina, situación agravada en la presente época como consecuencia del auge internacional del movimiento feminista y su trabajo mayoritariamente parcial en favor de la mujer.

“Los pueblos que no saben salvaguardar a sus mujeres –y a sus niños– no tienen futuro.” Nos dice la autora, dando a entender tácitamente que los hombres si podemos desaparecer, sin que ello condicione el futuro. Me pregunto cual es la postura de la autora en relación con el aborto, y si con esta línea de pensamiento tan tradicionalista no se planteará sino es necesario cambiar el modelo reproductivo por otro distinto, teniendo en cuenta la escasa tasa de natalidad de la mujer media occidental y el gran número de abortos voluntarios ocurridos cada año. Efectivamente, en su nuevo rol social muchas mujeres apenas desarrollan su capacidad gestante, y cuando lo hacen no siempre lo es en las condiciones óptimas de edad para el desarrollo de las nuevas generaciones, con lo cual, al margen del destacado papel reproductivo que en la teoría la autora les asigna, en realidad su aporte en este aspecto es muy bajo. De hecho hace tiempo que la pirámide poblacional europea está invirtiéndose y encontrándose con mayores dificultades para garantizar un correcto relevo generacional. La mujer media occidental no desea tener tantos hijos ni tan joven como las mujeres de otras épocas y culturas, y como consecuencia no los tiene en la práctica. Si seguimos con el análisis fascista darwinista de la autora ¿significa esto que las mujeres occidentales, al tener muchos menos hijos, deben ser consideradas menos valiosas biológicamente que las mujeres de otras culturas que paren más a menudo, y por lo tanto consideradas también sexo barato? ¿Igual criterio deberíamos aplicar a las mujeres estériles, postmenopáusicas o que se nieguen a pasar por un embarazo y parir? La realidad es que si seguimos la cruda argumentación de la autora deberíamos llegar a esta conclusión, claro está, si no se trata de beneficiar a las mujeres sólo por ser mujeres, que es de lo que en el fondo se trata. Pero la excusa de la autora para su postura sexista es el criterio de que ellas valen más porque dan a luz, así que al fin y al cabo está defendiendo posturas que pueden convertir también en sexo barato y por lo tanto dañar a un considerable número de mujeres. Siguiendo en su línea- y pensando apenas un poco más de lo que ella supone que los hombres somos capaces de hacerlo, más en realidad de lo que ha pensado ella, y todavía bastante por detrás de nuestro límite- debería entenderse que si los hombres valen poco la mujer que no puede tener hijos, no quiere, o pasa ya de la edad adecuada para gestarlos en las mejores condiciones también pierde mérito, y estaría en situación de poder convertirse eventualmente en sexo barato, pudiendo a partir de ahí considerarse justo el que compartiese con todo lo que esto conlleva las cargas peligrosas reservadas preferentemente para los hombres, o se corrigiese teniendo como mínimo un hijo si esta acción estuviese a su alcance. Incluso podría pensarse que las mujeres que sólo han parido un niño apenas aportan y establecer una jerarquía del valor de una mujer a partir del número de hijos que haya tenido

Pero puede ser que todo mi análisis esté mal hecho, y que la hembrista Remedios Morales tenga razón en lo que expone, y que los hombres seamos realmente el sexo barato y las mujeres el sexo valioso, como otras feministas radicales tan repugnantes como ella han defendido en numerosas ocasiones. Bien, si finalmente las cosas resultasen ser de esta manera, la solución nunca sería resignarnos, sino mejorar para dejar de ser el sexo barato hasta alcanzar una situación similar a la del sexo valioso.

En el desarrollo de nuestro masculinismo los hombres no tendremos que perder de vista posturas liberadoras que nos saquen de la posición de perjuicio que la sociedad nos ha impuesto, colocándonos en situaciones de clara discriminación respecto de las mujeres. Los hombres tendremos que ser muy decididos al romper muchos de los hábitos y estilos de vida que puedan favorecer la permanencia de este injusto orden de cosas. De esta manera saldremos de cualquier situación de desventaja y podremos potenciarnos como individuos y grupo, buscando situaciones más favorables en el presente y para los hombres de las próximas generaciones. El resultado de esta potenciación de la masculinidad será una suma de capacidades que beneficien al hombre concreto y al conjunto de los hombres, mejorando nuestra situación y dotándonos de medios y capacidades que nos fortalezcan y liberen, aunque en la actualidad algunas no estén ni siquiera disponibles. Así la comprensión de las deficiencias de la relación heterosexual y la potenciación de la bisexualidad o la homosexualidad, junto con el logro de la independencia reproductiva mediante la creación de óvulos y úteros artificiales, serán algunas de las reivindicaciones y búsquedas que tarde o temprano nos corresponderá realizar. Después de la crítica organizada al movimiento feminista y la aparición del masculinismo moderado llegará también el turno de un masculinismo radical, no basado en la violencia, ni la insolidaridad, ni la guerra de sexos u otras insensateces a las que ciertos sectores feministas se han mostrado tan proclives, pero si en un deseo y una acción constante y obstinada para eliminar cualquier obstáculo a la plena liberación masculina.

Y en ese momento, y haciendo arqueología, los hombres del mañana podrán leer entre los extractos de la literatura misándrica, la literatura del odio a lo masculino, este mismo texto u otro similar, sintiéndose muy por encima de todos sus errores y mentiras, y reforzados en su deseo de desarrollar su valioso potencial, muy superior al de las hembristas muertas que tuvieron una época pasada para intentar dañarles y limitarles, y que lo único que consiguieron, a pesar de todo su ignorante odio, fue añadir involuntariamente su propio granito de arena a su proceso de liberación.

Gustavo Revilla.

sábado, 25 de junio de 2011

Recogida de Firmas: Juez Francisco Serrano

IMPORTANTISIMO..........Recogida de firmas: APOYO INCONDICIONAL AL JUEZ D.FRANCISCO SERRANO ...NUESTRO JUEZ.......

Los firmantes quieren expresar su apoyo incondicional al juez D. Francisco Serrano Castro, que lo es del Juzgado de Familia nº 7 de Sevilla, ante su procesamiento por presunta prevaricación dictado por Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). La Fiscalía de ese tribunal ha solicitado una condena contra Serrano que conllevaría el apartamiento del juez de su cargo entre 10 y 20 años, manteniendo esa Fiscalía su acusación pese a conocer que la Audiencia Provincial de Sevilla ha respaldado la actuación del juez Serrano en el caso puesto en entredicho.

Para mas información:

http://www.firmasonline.com/peticion/apoyo-incondicional-al-juez-d-francisco-serrano-castro/437
En estas imágenes veremos un resumen perfecto de la filosofía feminazi.
Se trata del spot publicitario de una bebida muy conocida, con una actriz muy conocida.
Ella encarna, como protagonista del anuncio, esa filosofía que el feminazismo quiere inculcar a cada mujer, a cada hombre. Y ya sabemos que si una idea -aun siendo falsa- se repiten constantemente en distintos medios a la vez, termina siendo absorvidas por nuestros cerebros y pasando a formar parte de la Verdad, su verdad.
Constantemente hemos visto en otros spots, en revistas, en el cine, películas etc. una idea que va dirigida muy especialmente a la mujer: "tú eres una princesa" o esta otra, "eres una diosa", y lanzar esta idea estaría muy bien si con ello se quiere aumentar una autoestima decaida, si se quiere incrementar la valoración de las mujeres infravaloradas por la sociedad -eso es lo que nos quiere dar a entender-; pero parece ser que, al menos, este no es el caso.
Esta idea sería positiva si cuando se lanza no existe otra referencia a la cual comparar. Sería positivo para todos si cuando se afirma este supuesto grado de preponderancia de la mujer, no se comparara con el del hombre, porque en todos los casos, en estos tipos de comparativas, vaya por Dios¡¡ el hombre termina perdiendo, termina siendo ridiculizado y menospreciado con referencia a la mujer.
Se trata de un spot muy sencillo, atractivo, pero también contundente en el mensaje. Un mensaje subliminal. Seguro que ya lo habrán visto por la televisión, y por aquí, por internet.





Evidentemente ella es una "diosa", de la belleza, de la serenidad, del control, que denota inteligencia, poder, mando... En su posición de altivez y de preponderancia absoluta recibe la visita de un entrevistador -por supuesto varón- que se siente absolutamente intimidado por la "divinidad" de su presencia, que se siente inseguro, incómodo, asustado, que su presencia se intuye inferior, y que ante las palabras de pronunciación perfecta de la protagonista, de marcada sensualidad y de evidente superioridad ante su interlocutor, éste se atraganta hasta parecer nublarse su entendimiento, y ¡como siempre¡ los hombres terminan siempre pensando en la misma cosa: !el sexo¡. Este intrepreta la propuesta de ella de beber con la de hacer sexo. Confunde las palabras. !Qué poco entendimiento el de este señor cuando una diosa tan bella, altiva y superior se dirige a él¡ !y es que todos se vuelven básicos y simples ante un ser tan perfecto, ante una propuesta tan simple...

viernes, 10 de junio de 2011

El Tribunal de Estrasburgo verá la ley de violencia de género

La Unión Estatal de Federaciones y Asociaciones por la Custodia Compartida (UEFACC), que reúne a hombres divorciados de España, dijo ayer que denunció ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos la Ley contra la violencia de género. Esa norma 'contraviene derechos fundamentales' de la Constitución al tratar 'de forma diferenciada' la violencia según sea el autor hombre o mujer, explicó el portavoz de la Uefacc, Fernando Basanta.

Éste puso como ejemplo la resolución de divorcios, ya que con 'una simple denuncia' por esta ley pasa a vía la penal, con las consecuencias que tiene para determinar la custodia compartida. Criticó que 'los poderes públicos niegan la realidad de las denuncias falsas', y resaltó que la demanda ante Estrasburgo se formalizó el viernes sobre la base de un caso rechazado por el Constitucional.

http://www.atlantico.net/noticia/141612/tribunal/estrasburgo/violencia/genero/

Un divorciado recurre al Defensor porque no se le facilitan las notas de su hija

07/06 · 20:23 · SEVILLA

La Federación Andaluza para la Defensa de la Igualdad Efectiva (Fadie) ha remitido una queja formal al Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, de un padre divorciado de Sevilla que ha tenido que recurrir al director del instituto para conocer las notas de su hija.

El padre ha denunciado que “ha tenido que esperar durante tres semanas a que la tutora de su hija se le pusiera al teléfono o le devolviera una llamada de teléfono (a teléfono fijo o móvil), pese al aviso de que ni siquiera pretendía reunirse con ella, sino sólo conocer telefónicamente las notas de su hija de 16 años y alumna de Primero de Bachillerato del Instituto de Educación Secundaria Luca de Tena de Sevilla,”, dice Fadie en un comunicado.

“En el primer trimestre, la tutora sí recibió al padre, pero le advirtió de que su hija argüía que sólo tenía que darle las notas a su madre, por tener ésta su guardia y custodia. La tutora también le advirtió al padre de que al día siguiente de recibirle a él recibiría a la madre de la alumna”.

Por este motivo, llegados los exámenes del segundo trimestre, la tutora ya no se ha puesto al teléfono ni ha contestado las llamadas del padre.

Fadie ha advertido al Defensor de que “el hecho de no informar al padre no custodio de las notas escolares contraviene el convenio regulador de separación de los progenitores, además del Reglamento Orgánico de Funcionamiento de los Centros, del sentido común y de las buenas prácticas escolares relacionadas con menores de edad”.

El año pasado el padre hubo de recurrir a la tutora de la alumna –otra profesora distinta– para conocer sus notas durante todo el curso, ya que la menor se negaba, “presumiblemente en connivencia con su madre”.

http://www.andaluciainformacion.es/portada/?a=181652&i=1&f=0

«La Ley de Violencia de Género es un exterminio del padre»

Ángeles Reverón / Las Palmas de Gran Canaria.

Los miembros de la Asociación de ayuda a hijos de progenitores separados de Canarias han alzado la voz para unirse a la denuncia hecha en Estrasburgo contra la Ley española de Violencia de Género. Critican la normativa y advierten que en las islas muchos padres se quedan sin custodia compartida.

Para Paola González y León León, fundadora y presidente de la Asociación de ayuda a hijos de progenitores separados de Canarias, la Ley contra la Violencia de Género española que acaba de ser denunciada en Estrasburgo por colectivos de hombres divorciados, «no tiene ningún sentido».

Desde la Asociación advierten que debido a su puesta en vigor, se están dando «casos muy sangrantes» en Canarias de padres separados que se han quedado sin opción a la custodia compartida sólo por el hecho de tener una denuncia sin ser comprobada.

«No estamos de acuerdo con esta Ley, que rompe la unidad familiar y que está hecha para darle herramientas sólo a la mujer».

La Asociación comparte la denuncia realizada ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por la Unión Estatal de Federaciones y Asociaciones por la Custodia Compartida (UEFACC) que reúne a hombres divorciados de España, ya que consideran que desde el momento en el que se presenta una denuncia por supuestos malos tratos, el padre ya no puede optar a la custodia compartida.

Según la fundadora de la Asociación, muchas veces se trata de casos donde «sólo» se ha producido una pelea sin violencia física, y por ello se sustituye la custodia compartida por un régimen de visitas.

«Si el hombre no puede estar con su hijo porque hay una denuncia, ¿por qué entonces sí puede hacerse cargo de él si la madre fallece? ».

En el caso de Canarias, afirma que la Ley de Violencia de Género se ha introducido en la Ley autonómica 16/2003 de Prevención y protección de víctimas de violencia de género como elemento de ruptura de la custodia compartida, que «dificulta el mantenimiento de la unidad familiar y no protege a los menores».

Los responsables de la Asociación hablan de «casos sangrantes» en las islas, donde aseguran que la Ley «supone una auténtica eliminación y exterminio del padre con respecto a su hijo sin una causa que lo justifique».


http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=217126

viernes, 3 de junio de 2011

Cuatro mujeres asesinadas en una semana.

Cuatro mujeres asesinadas por la denominada "violencia de género" en tan solo una semana en España. Desde este blog condenamos rotundamente estos aberrantes sucesos que deben parar ya. El Gobierno debe poner en marcha todos los resortes legislativos necesarios dentro de nuestra legalidad constitucional para acabar con esta intolerable situación de asesinatos. La sociedad debe ser partícipe e involucrarse activamente en las denuncias de malos tratos y amenazas de muertes contra cualquier ciudadano.
Mujer asesinada en Museros (Valencia), 82 años. El marido, su asesino, de 79 años se suicidó.
Mujer asesinada en Fines (Almería).
Mujer asesinada en Móstoles (Madrid)
Mujer asesinada en Valdecuna (Asturias)
Pero también desde aquí reivindico la necesidad de que se ponga en conocimiento del público en géneral de la muerte, así mismo, de los hombres que han sido asesinados por sus esposas o compañeras sentimentales. Es repugnante acabar con la vida de alguien, mujer u hombre, pero más repugnante es aún ocultarla para una utilización política.
También propongo que sean analizasdos en profundidad cuáles son los motivos últimos que lleva a un marido, novio o compañero a matar a su compañera sentimental; no vale solo con decir "él la mató porque decía que era suya". Cuando ocurre al revés, una mujer asesina a su marido, novio o compañero sentimental, en estos pocos casos que llegan a la luz pública, se esgrime todo tipo de excusas, paleativos y eximentes hacia la asesina. Debe haber una igualdad de trato. Esta es la única manera de atajar verdaderamente el problema de raíz. Esta actual ley de "violencia de género" que enfrenta a la mujer con el hombre, que deja a éste en la miseria social, económica y sentimental (los hijos) beneficiando solo a ella, creo tiene parte de la responsabilidad de algunas o muchas de estas muertes de mujeres en España.

martes, 24 de mayo de 2011

La superioridad biologica de la hembra. Racismo progresista.

Richard Herrnstein y Charles Murray publicaron en 1994 un libro que causó un enorme revuelo. No solo en Norteamérica, sino en todo el mundo. En contra, sobre todo. Incluso se creó en Estados Unidos un comité para analizar el libro por si pudiera ser constitutivo de algún tipo de atentado a los derechos humanos y a la igualdad racial.

El libro se llamaba The Bell Curve y su contenido fue calificado por algunos como "la nueva ofensiva racista". La tesis que dio lugar a tanto escándalo era la de las diferencias genéticas entre razas; básicamente, entre los blancos y los negros. Los autores revisaron los datos del Estudio Longitudinal Nacional de la Juventud, realizado regularmente por el Gobierno estadounidense, y observaron diferencias en los resultados de los test de inteligencia de negros y blancos. Los resultados de los blancos eran mejores que los de los negros. A partir de estos datos, los autores afirmaron que la inteligencia se hereda en un porcentaje de casos que se sitúa entre el 40 y el 80 por 100, y que las diferencias no solo se explican por factores externos como la dieta y la educación, sino también por el componente innato, biológico, heredado. Y ahí estaba el escándalo, puesto que, según Herrnstein y Murray, las diferencias entre negros y blancos en los test de inteligencia a favor de los segundos se deben también a los componentes innatos. O, lo que es lo mismo, a la superioridad biológica de los blancos.

La repercusión del escándalo alrededor de The Bell Curve tuvo bastante que ver con el prestigio científico de los autores y con la consistencia argumentativa, respetable, al menos, del libro. Sus teorías tenían la suficiente enjundia intelectual para ser discutidas. Pero, sobre todo, el meollo de todo el debate estaba en el tabú que los autores habían transgredido al plantear una posible superioridad intelectual de base genética de los blancos sobre los negros.

Es bien sabido que tamaña teoría es indefendible desde el punto de vista ideológico en la comunidad científica y en la comunidad democrática. Pero no tanto porque existan también muchas teorías y evidencias científicas en contra. Esa razón por sí sola no evitaría la aparición de teorías contrapuestas. El tabú alrededor de la tesis de las diferencias biológicas entre negros y blancos se debe al hecho de que los grupos racistas y la propia discriminación racial ejercida en su tiempo en algunos países, Estados Unidos entre ellos, contra los negros, sostenía esa supuesta diferencia biológica. La biología se había usado o manipulado al servicio del racismo, por lo que su uso, sospechoso, quedaba proscrito de la investigación.

Dado que la ciencia se puede manipular en cualquier dirección, también en la del racismo, cabe reconocer un sustento ético sólido en el tabú. También resulta comprensible el enorme revuelo causado por The Bell Curve. Por las mismas razones, sin embargo, lo que resulta extraordinariamente llamativo es el alto grado de aceptación y la popularidad que han alcanzado otras teorías sobre la superioridad biológica. En otro campo, claro está.

Me refiero a la superioridad biológica de las mujeres. Aquello que en relación con los negros es un atentado contra la democracia y los derechos humanos, se convierte en una interesante, sugerente y progresista teoría cuando de diferencias entre hombres y mujeres hablamos. A pesar de que el determinismo biológico, la capacidad de manipulación y, sobre todo, el mensaje de inferioridad sobre otros grupos, en este caso, el de los hombres, sea exactamente el mismo.

Ashley Montagu fue un antropólogo y biólogo británico, nacido a principios del siglo XX en Londres, bajo el nombre de Israel Ehrenberg. Desde muy joven tuvo instinto para la comunicación y la publicidad, por lo que se cambió el nombre al mucho más comercial de Ashley Montagu. Pero, además, era un antropólogo con ideas renovadoras y con valentía para romper algunas de las barreras culturales del siglo en el que le tocó vivir. Montagu fue conocido por cuestionar la validez de la raza como concepto biológico. Pero también por publicar en 1953 The Natural Superiority of Women.

El mismo antropólogo que cuestionó el concepto de raza y las teorías de las diferencias raciales, teorizó, en cambio, sobre las diferencias biológicas entre hombres y mujeres. Y, lo que es aún más interesante, sostuvo la superioridad biológica de ellas sobre ellos. Según Montagu, las mujeres tenemos un sistema inmunológico más poderoso que nos protege mejor y nos permite también una recuperación más rápida de la fatiga, la enfermedad, un shock o el hambre. Nuestro cerebro, por otra parte, es más pequeño que el de los hombres, pero con mayor coordinación entre los hemisferios y, como consecuencia, más desarrollado estructural y funcionalmente, y capaz de pensar de manera más profunda e intuitiva que el cerebro masculino. El resultado de todo ello es, según Montagu, que las mujeres somos más perspicaces y tenemos más resistencia y longevidad.

Después de la parte biológica llegaba la ideológica y la política, si damos por supuesto, claro está, que lo relatado más arriba fuera puramente biológico. Montagu proponía una reconstrucción de los valores y la cultura de la sociedad estadounidense en la que el dominio físico, la agresividad y el consumismo dieran lugar a otros atributos humanos y habilidades. ¿Cuáles? Los femeninos, claro está, o lo que Montagu consideró femeninos. Y aquí pasamos a los valores del autor sobre la condición femenina, el objetivo de la supuesta superioridad biológica. Sencillamente, la maternidad. Según Montagu, la renovación de la cultura estadounidense será protagonizada por las mujeres, puesto que ellas serán las únicas capaces de aportar un nuevo espíritu humanitario, ya que están mejor dotadas para ese fin, por el amor de la madre hacia su hijo.

Dejemos a un lado por el momento la vuelta de Montagu a la tradición a través de la supuesta revolución, o la proclamación de su superioridad biológica en contra de la proclamada superioridad masculina a lo largo de los tiempos para acabar instalado, Montagu y, con él, las mujeres, nuevamente en la tradición. Es decir, en la maternidad, en la función esencial de las mujeres en la historia de la humanidad, la misma que justificó su apartamiento de la igualdad.

Lo más interesante de esta teoría de la superioridad biológica de las mujeres es que no solo no fue rechazada en su tiempo por su biologicismo discriminatorio, sino que ocurrió todo lo contrario. El libro ha sido reeditado varias veces, y una parte significativa de las mujeres y, sobre todo, del feminismo, lo ha recibido con los brazos abiertos. El pacifismo genético al que me refería en el capítulo anterior o las teorías del nuevo liderazgo femenino, también analizados en otro capítulo, tan populares en el feminismo, son una estela de la teoría Montagu.

La teoría de la superioridad biológica de las mujeres no ha causado ningún tipo de escándalo entre todos aquellos que han cuestionado las diferencias entre razas y que sí se han sentido escandalizados por las teorías sobre la superioridad de unos grupos étnicos sobre otros. Tampoco entre las propias feministas, entre las mismas que sí han denunciado, en cambio, cualquier pretensión de una superioridad biológica masculina.

Hay una razón política e histórica que explica estas contradicciones. Los hombres no han sufrido discriminación en tanto que hombres. La han sufrido, como las mujeres, por otros muchos motivos: su ideología, su raza, su religión o su clase social. Pero no han sido discriminados por ser considerados menos aptos o inferiores que las mujeres. En su caso, no se ha producido una discriminación política y social sustentada, entre otras cosas, en la biología. Y en las mujeres, sí. Lo mismo que entre los negros y algunos otros grupos étnicos. Biología y política han sido conectados para justificar la dis-criminación. Por lo tanto, la biología ha pasado a ser políticamente peligrosa.

Como no ha ocurrido así en el caso de las mujeres, la biología utilizada en el mismo sentido, en la sustentación de una supuesta superioridad biológica, no solo ha sido considerada inocua, sino también políticamente simpática. Atractiva, políticamente correcta, aceptable, original, rompedora. Y el resultado es otra incongruencia feminista con la que convivimos en las sociedades avanzadas. Escándalo mayúsculo si alguien defiende o, simplemente, balbucea la posibilidad de cualquier tipo de superioridad masculina en cualquier campo, por muy nimio que sea. Feliz celebración y regocijo si quien defiende o balbucea la superioridad biológica lo hace a favor de las mujeres.

El filósofo Fernando Peregrín puso de manifiesto las contradicciones de ese feminismo cuando resaltó que hay corrientes del feminismo que miran con recelo a Darwin y que consideran que el neo-darwinismo está sesgado por el sexismo, pero que, al mismo tiempo, han abrazado la creencia de la superioridad biológica de las mujeres para luchar contra lo que conciben como consecuencia del neodarwinismo y su propuesta de supervivencia del más fuerte, es decir, la dominación histórica de las mujeres por los hombres en las sociedades patriarcales (1).

No se trata de rechazar aquí las investigaciones de la biología o los descubrimientos de la genética. Debemos estar atentos a todo aquello que la investigación sobre nuestra naturaleza biológica pueda decirnos. De lo que se trata es de que apliquemos los mismos criterios a todas las investigaciones y a todas las conclusiones, sean o no agradables para cada grupo social. No descarto la posibilidad de las diferencias biológicas, entre grupos étnicos o entre sexos. Si las investigaciones que las sustentan son rigurosas, deben ser atendidas. Pero tanto si las diferencias son "a favor" como si son "en contra".

NOTAS DE "LA COARTADA DE LA DISCRIMINACIÓN"

(1). Pascal Bruckner, La tentación de la inocencia, Anagrama, Barcelona, 1996, pág. 31.
(2). En el Libro Negro de la Condición de la Mujer, dirigido por Christine Ockrent, Aguilar, Madrid, 2007, pág. 86.

NOTAS DE "RACISMO PROGRESISTA"
(1). Fernando Peregrín, "Evolucionismos heterodoxos", Letras Libres, diciembre de 2004.

Articulo: http://www.elcultural.es/ 06/03/2008

Publié par Azul@rte à l'adresse 01:12
Libellés : España


Alephgaia:
Aquí queda expresado más claro que nunca el nivel de manipulación que el feminismo ejerce sobre muchos asuntos. Cuando les convienen, aceptan teorías que dejan en buena posición a las mujeres; pero rechazan y critican las otras teorías que puedan dejar en mejor situación a los hombres.
Si la superioridad de un individuo viene dada por su "superioridad biológica" porque resiste mejor a las enfermedades, porque su sistema inmunológico es más fuerte, porque posee un mayor aguante hacia el hambre etc. Entonces tendríamos que revisar todas nuestras convicciones y aceptar que cualquier animal es superior a nosotros. Está claro que cualquier animal es "biológicamente superior" al ser humano, pero eso no lo hace en un Ser superior al humano en todos los niveles.
En estas teorías ultrafeministas se anula la capacidad masculina para la ternura, el amor hacia los hijos, la sensibilidad, todos sus más nobles sentimientos, que solo conceden a la mujer.
Por otra parte, ¿por qué cuando se exponen las diferencias en el cerebro entre los dos sexos, siempre se resalta, recalca, se sublima y se promociona aquellas ventajas femeninas sobre las masculinas, y se anulan, callan y silencian las ventajas del cerebro masculino sobre el femenino: mayor capacidad matemática, mayor capacidad contra el stress, mayor capacidad para resolver problemas de forma inmediata, mejor manejo espacio-temporal etc...?
Como consecuencia de estas teorías feminazis el Estado, al menos aquí en España, ha elaborado un nuevo sistema de leyes discriminatorios para el hombre, resultando en más represivo y punitivo para él, dando como resultado los desmanes y aberraciones judiciales que ya todos conocemos.

viernes, 20 de mayo de 2011

“Las mujeres que no amaban a los hombres” es la nueva apuesta de Editorial Almuzara

Las mujeres que no amaban a los hombres es el nuevo ensayo que acaba de publicar la editorial Almuzara sobre la controvertida Ley de la Violencia de Género.
Una obra de Diego de Los Santos, cofundador del Partido Andalucista y ex-adjunto al defensor del Pueblo Andaluz, en la que narra situaciones inverosímiles provocadas por la citada ley, cuyo origen, a juicio de autor, están motivadas por el nacimiento de un nuevo fundamentalismo radical, el feminismo de género aliado con el poder político, el cual está provocando un retroceso en materia de derechos fundamentales que no tienen paragón en nuestro entorno occidental.

Según Diego de los Santos, cuando más del 12% del total de reclusos en las cárceles españolas lo son por aplicación de la Ley de Violencia de Género, cuando esta norma acumula más de doscientos recursos de inconstitucionalidad —algo insólito en la historia de nuestra democracia—, cuando prestigiosos juristas afirman que dicha ley viola el principio constitucional de igualdad, el derecho a la presunción de inocencia, a la dignidad de la persona y a la tutela judicial efectiva, cabe concluir que “algo muy grave está ocurriendo”.

Asimismo, el ensayo recoge que una de cada cuatro separaciones se articula a través de denuncias por malos tratos, en muchas ocasiones falsas o abusivas, que se omiten de forma sistemática ya que la oficialidad lleva a cabo un protocolo destinado a imponer mediáticamente determinados puntos de vista alejados de la realidad que perciben los ciudadanos. Así, de Los Santos afirma que el feminismo radical se oculta tras una falsa aspiración de igualdad, y por lo tanto tras un falso deseo de emancipación, porque más allá de la independencia de la mujer respecto al varón, reclama su condición de mujer dependiente y sus correspondientes privilegios frente a un nuevo supermacho: el Estado democrático, al que controlan con la manipulación del voto femenino.

Ante la avalancha de denuncias de fraudes o abuso legal que se está produciendo por parte de los afectados por la norma -según el ensayista cada ciudadano español o ciudadana española conoce uno-, las bases sobre las que se articula la Ley de Violencia de Género empiezan a resquebrajarse. El autor comenta que “primero lo denunciaron jueces como el Magistrado de Familia Francisco Serrano, uno de los colaboradores del libro, después los medios de comunicación quienes han dado voz a estremecedores relatos sobre denuncias falsas y por último la asignatura pendiente son los políticos, que miran hacia otro lado por cuestiones demoscópicas”.

Diego de los Santos fue Jefe de Sección del Departamento de Cirugía del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla desde 1968, y Profesor de Cirugía desde 1980; concejal de los Ayuntamientos de su pueblo natal, El Viso del Alcor, y Sevilla, donde fue también Diputado Provincial. Diputado a Cortes (1978-82) y Eurodiputado (1989-93). Fue Adjunto al Defensor del Pueblo Andaluz durante más de ocho años. Su compromiso con la Sanidad Pública lo llevó a la participación política en la transición democrática y autonómica, desde su experiencia formativa en Alemania y Suiza, siendo cofundador del Partido Andalucista. Desde la por lucha contra la desigualdad territorial, de Los Santos irrumpe ahora en la lucha contra la desigualdad de género. Es autor de los libros Andalucía en Europa y Carlos Cano.


http://www.diariodelasierra.es/2010/02/15/las-mujeres-que-no-amaban-a-los-hombres-es-la-nueva-apuesta-de-editorial-almuzara/

lunes, 16 de mayo de 2011

Reacondicionamiento Feminazi

Se está perpetrando en España -e igual sucede en el resto de los Estados occidentales con desigual intensidad- un adoctrinamiento surgido de ese neofeminismo inspirado por las nuevas líderes de este movimiento social tornado en extremista.
Queda ya perfectamente claro que el feminismo basa su ideología en una idea fundamental sobre la que las demás ideas orbitan y se nutren: "la mujer es superior al hombre". Y desde que abiertamente declararon esta máxima ya asimilada por este movimiento fundamentalista, se desviven por hacernos entender a toda la sociedad: mujeres y hombres, que esto es así. Han confeccionado de este modo un "vademecum" ideológico indiscutible que resulta excluyente, represivo y por lo tanto carente de justicia e intención de igualdad. Se trata de una revolución -involución- silenciosa que envilece la condición humana.
La sociedad se deja llevar por los acontecimientos. Es la posición cómoda y no beligerante de individuos que sufren una gran cantidad de problemas personales para tener que posicionarse, gastar energías y tiempo en defenderse de estas ideas disfrazadas de justicia e igualitarismo. La masa humana es conformista, manipulable, y se adhiere fácilmente a una tendencia mayoritaria cuando ésta se ofrece a machacamartillo. A ello sumamos la gran presión informativa y formativa de opinión pública que ejerce los medios de comunicación, muy principalmente la TV consumida diariamente por millones de personas. La TV se está convirtiendo en el gran arma de difusión de este nuevo dogma. Desde la TV se adoctrina, se imponen pautas de conductas, se "educa" la forma de pensar y se indica sutilmente cómo debemos actuar.

El feminismo alega, para convencer al poder, que es necesario proteger a la mujer de los varones violentos e impositivos que censuran a la mujer, la someten y coartan sus posibilidades como personas. Utiliza una realidad conocida que todos aborrecemos: el sometimiento que la mujer ha sufrido durante la Historia y el lugar secundario que hasta ahora ocupaba, para introducir subrepticiamente la verdadera ideología que quieren expandir. Con la exigencia, totalmente lógica y justa de querer arreglar esta injusticia secular, y que se torna indiscutible por sus pretensiones, logran el apoyo incondicional de los distintos gobiernos e instituciones.
Pero tal como si de un caballo de Troya se tratara, insertan sus verdaderas intenciones sutilmente entre los resquicios de esta "lucha justa", porque en realidad no va dirigida toda esta política reivindicativa hacia la disuasión de los hombres violentos, sino que va dirigida a todos los hombres, violentos o no, porque aseguran que el varón es violento, impositivo y coartante por naturaleza y que no lo puede evitar. Se ha difundido una frase lapidaria con la que intentan imponer esta idea: "Todos los hombres son iguales".
Para que este adoctrinamiento, sutíl a veces, y dramático en algunos otros casos -a tenor de los resultados tras su puesta en marcha-, resulte aceptado en los más amplios sectores sociales, se recurre a una suerte de reacondicionamiento educacional mediático que les están proporcionando magníficos resultados. Porque frases lapidarias no cesan de ser lanzadas a los medios como si de mandamientos de una nueva fe se tratara: convierten una tendencia natural en un defecto insalvable, "los hombres no saben hacer dos cosas a la vez" -y además nos lo creemos-; "los hombres tienen el cerebro entre las piernas", según este neofeminismo se ha demostrado que pensamos en el sexo !cada 5 minutos!, qué dificil se nos tiene que hacer el trabajar a diario con tal presión sexual... los compositores con su música, los pintores con sus cuadros, los escritores con sus novelas, los cirujanos con sus operaciones, los pilotos con sus aviones... !cómo pueden concentrarse!??; "los hombres son seres simples", ya te digo, para ejemplificarse esta idea supongo que mentalmente se acordarán de ese albañil que la piropeó cuando pasaba por la obra, y lo compararán con aquella abogada que la asistió aquella vez, !qué diferencia tan grande hay entre un hombre y una mujer!. Una muestra más del extremismo al que están llevando esta sinrazón: "el hombre fuma por vicio, la mujer por placer". En un encuentro feminista, creo recordar que en Jerez, se llegó a muchas conclusiones, entre ellas que, "el hombre (género máculino) es perjudicial para el medio ambiente". Lo verde vende, y quieren apuntarse al carro del ecologismo. Aseguran que los hombres somos los reponsables de esta situación medioambiental y que la solución solo la tienen las mujeres. De ahí esa nueva subtendencia denominada "ecofeminismo". Todos los males del mundo son resultado del mal hacer de los hombres. El mundo está así de mal porque los hombres no saben hacerlo de otra manera. Para ellas, la mujer, en este sentido no ha tenido ninguna influencia en la Historia, pero cuando se trata de hablar de un acontecimiento histórico positivo protagonizado por un hombre, también tienen una frase que pretende robar ese positivismo: "detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer". Es decir, incluso en estas situaciones se les quiere quitar el mérito al hombre.
Y así el compedio de frases lapidarias, de reglas generales, de mandamientos de fe, aumentan día tras día para hacernos comprender lo inferiores que son los hombres respecto de las mujeres.
Tal y como ha ocurrido en ciertos momentos fatídicos de la Historia humana, aparecen individuos que creen tener la verdad, la razón y lo que es bantante más peligroso aún, la superioridad natural sobre otros seres. Este hecho ocurre ahora mismo, ante nuestros ojos, en nuestro vivir diario; a veces sin percatarnos de su intensidad y sus últimas intenciones.
Tenemos a este respecto multitud de ejemplos, por desgracia. Cuando cualquier "iluminado" accede al poder de una nación, ya sea en su papel de dictador por inspiración divina, o de invasor impositivo, o incluso como monarca deseado... es decir, como personaje despótico que cree ser el enviado de Dios o de la Providencia, hacen ejecutar nuevas disposiciones para lograr que sus súbditos abracen su nueva "fe", su nueva ideología, según ellos más cercana a la razón y a la verdad. Para ello no solo han impuesto nuevas formas de pensamiento y comportamientos sino también han intentado borrar parte de la historia acontecida cuando ésta suponía una traba para la aceptación de su dogmas, y han creado otra nueva inventado episodios que nunca sucedieron. Desde los antiguos faraones egipcios quienes, una vez llegados al poder, hacían lo imposible por borrar de la historia el recuerdo de los anteriores monarcas; hasta los dictadores actuales quienes no les he posible crear una nueva sociedad sin antes haber manipulado la historia o borrado aquella parte que no les beneficia para así poder justificar la suya; pasando por el triste y oscuro capítulo nazi convencidos de ser la raza superior y bajo este convencimiento intentar someter y exterminar a las razas inferiores, la manipulación ha sido siempre un arma muy eficaz para imponer políticas extremas. Y esta es la mejor forma de volver igualmente extremos a quienes las aceptan bajo el convencimiento de que lo que hacen es lo correcto.
   Hoy por hoy en España no se puede hacer la menor crítica al género femenino, de lo contrario te encontrarás en serias dificultades. Convencidas y convencidos de que son más inteligentes que los hombres, más valientes, más fuertes, más trabajadoras, más responsables, más emotivas, más justas, más equilibradas, mejores conductoras, mejores amantes, mejores amigas, mejores ciudadanas, mejores empresarias, mejores... y todos los adjetivos positivos que te puedas imaginar. Entonces, ¿qué les queda a los hombres?; mejor no les preguntes si no quieres hundirte en la miseria. En los hombres, supongo reconocerán si acaso, su mayor fuerza bruta, y no en todos los casos, por supuesto. Y si a las mujeres no se les puede hacer la menor de las críticas, por el contrario, criticar, humillar y despotricar de los hombres se considera un ejercicio de libertad, modernidad y avance.
En los medios es cada vez más frecuente ver películas de mujeres piratas más valientes que ellos, de mujeres guerreras más audaces que ellos, de batallas históricas que se ganaron gracias a ellas, de mujeres bandoleras más inteligentes que ellos, de mujeres gobernantes más justas que ellos... se está "rehaciendo la historia" inventando un personaje femenino histórico siempre superior al masculino. Y así lanzan a la vez un mensaje a los hombres: "mira lo que una mujer puede hacer contigo si te posicionas en su contra". Así intentan fomentar el miedo hacia ellas, y la violencia hacia ellos. Ya estos grupos feministas defienden que en la prehistoria, en aquella sociedad matriarcal idílica, era la mujer quien, no solo cuidaba de los hijos y cultivaban los campos -para ellas la auténtica creadora de la agricultura- sino que están convencidas de que todas las formas artísticas acontecidas en estos tiempos pretéritos fueron obra de la mujer. Las pinturas rupestres, la creación de abalorios, cerámicas, herramientas, el papel de chamana, todo lo espiritual ect. es decir, todo lo que sublima al ser humano como humano y nos eleva del ser primitivo, ahora quieren hacernos creer que fue única y completamente ideado y facturado por la mujer. !Eso es reconstruir la Historia para sostener sus postulados!. ¿Y los hombres qué hacían entonces? Pues solo lo que saben hacer las bestias primitivas, cazar y hacer hijos. Y si les consultamos sobre el futuro del género masculino, ya lo tienen claro: "los hombres en el futuro solo entenderán de fútbol", dicen totalmente convencidas. La cultura, la economía, la sociedad, el gobierno... estará en manos de la mujer según las previsiones feministas. Aunque esto me suena más que a una predicción de futuro, a un deseo irrenunciable para ellas.
Para mi queda absolutamente claro que la visión de estas ideólogas feministas radicales se extiende como la pólvora gracias a los medios, y que esta ideología está siendo impuesta al resto de las mujeres, y también de los hombres, como el auténtico feminismo de futuro.
Los varones, persuadidos por las buenas intenciones de este feminismo, y amenazados de ser tachados de machistas retrógrados con intenciones de sometimientos hacia la mujer, pretenden liberarse de esta etiqueta infame aceptando firmemente que creen en el feminismo, que se adhieren a sus preceptos y que lucharán igualmente por la causa. Contestar al feminismo en lo más mínimo, significará por tanto para ellos ser considerados antifeministas; es decir, que están en contra de su lucha, de su liberación como mujer, de su igualdad con los hombres. El feminismo de este modo se ha vuelto incontestable, a riesgo de parecer, quien lo contradiga, estar contra los derechos básicos de la mujer. Y con este tipo de represalias han conseguido que ningún hombre cuestione argumento feministas alguno, aun cuando estos resulten perjudiciales para ellos. La intensidad de la manipulación feminista es tal que incluso muchos de ellos están convencidos de que realmente son inferiores a ellas y lo proclaman felizmente; algo que ni siquiera ocurrió en la Alemania nazi. Ningún judío aceptó ser inferior a los germanos agresores. Tampoco sucedería en la época colonial americana en la que los negros exportados de Africa eran exclavizados por los blancos como seres inferiores. No obstante, los medios de comunicación, manipuladores por naturaleza, sí están consiguiendo que esta aberrante idea se asiente en nuestros cerebros; tanto de hombres como de mujeres. Es una constante el hecho de que los hombres siempre aparezcan en las películas, anuncios, dibujos, concursos, novelas, noticias... como seres tontos, malos o cobardes, siempre en referencia a la mujer.
El neofeminismo, una vez asegurado el convencimiento de la inmensa mayoría de la sociedad de la bondad de sus intenciones, y erradicados los posibles brotes de rebelión contra la nueva "revolución liberadora", se consagra en la imposición de sus ideas a través de los resortes legislativos, judicial y ejecutivos que a todos nos gobiernan. Estos poderes convencidos del grado de justicia que suponen sus reivindicaciones, hacen suya esta ideología que superficialmente dice, "luchar por igualar los derechos de ambos sexo", pero que transigen a la hora de imponer leyes más represivas hacia los varones, siendo éstos tratados por el Estado a todos los niveles como auténticos parias sociales.
   Según algunos jueces: "hay que denunciar los casos de malos tratos aunque estos sean mentira"; la ley dice: "si cualquier mujer emigrante denuncia malos tratos, obtendrá la nacionalidad automáticamente"; todos dicen: "las denuncias falsas contra los hombres no existen". Y dicen: "para que la mujer acceda a las mismas oportunidades que el hombre, deben concederles ventajas a ellas, en detrimento de las ventajas que pudiera tener cualquier varón." Y ésta es ya la norma. En todos los sentidos, y a todos los niveles. Mientras tanto los medios de comunicación se hicieron cargo de convencernos, al principio, de que la mujer puede hacer las mismas cosas que los hombres -y seguro que esto es así-, pero posteriormente, en estos momentos, ya no se conforman con eso, y surge a la vista de todos su auténtica ideología, sus arropadas intenciones, queríendonos convencer en la actualidad, que en realidad la mujer lo hace todo mejor que el varón. Es la confirmación de esa supuesta superioridad femenina sobre la masculina que aberrantemente proclaman.
Esa supuesta superioridad femenina está siendo argumentada por ciertos indicios nefastos como el asesinato de mujeres a manos de sus parejas masculinas. Es el argumento perfecto para ilustrar y ejemplificar la condición violenta y primitiva de los varones. Para ello no se cortan a la hora de incluir en esa lista a mujeres muertas en otros sucesos como suicidios consentidos, hay que engordar la lista como sea; y desde luego no reconocer los asesinatos de hombres a manos de sus parejas femeninas; un listado suprimido, ocultado, no difundido, para que sus argumentos extremistas sean más convincentes, pues según ellas son muy pocos los casos, y siempre se ejecutan en defensa propia. Es la pretensión de la sublimación de la naturaleza superior femenina. La mujer no emplea la violencia, a no ser que su vida esté en peligro. A todo esto se han empeñado, y lo han conseguido, denominar a este triste fenómeno "violencia de género"; es decir, que un género es el verdugo, el ejecutor de los asesinatos, y el otro género es siempre la víctima. Con la denominación "violencia de género" consagran la idea de hombre primitivo-maltratador, mujer evolucionada-víctima.
    No nos confundamos: para ellas, feministas radicales, todo el género masculino es básico, violento y primitivo, todas las pertenecientes al género femenino son complejas, pacíficas y evolucionadas. El futuro es de la mujer, proclaman. Decía Cristina Almeida a una madre enbarazada de un varón: "!qué lástima que sea niño, porque el futuro es de las niñas¡". El hombre, según ellas, ya no tiene futuro alguno. Se acabó la era oscura, violenta e impositiva; va a resurgir un nuevo mundo comandado por las mujeres de naturaleza superior.

Alephgaia