miércoles, 27 de enero de 2010

Todos iguales: pero ellas por delante.


Este es un ejemplo de publicidad en España con la que pretenden promover la igualdad entre géneros. En todas aparecen hombres y mujeres, pero también en todas, la mujer aparece por delante del hombre. ¿Es éste el mejor modo de promover esa igualdad?.


Publicidad de la Junta de Andalucía -muy adherida a la idología feminista- dirigidas a los empresarios. Los dos dispuestos a iniciar esa "carrerar" profesional; pero ella un paso por delante de él.






Renfe contigo. Podría haber seleccionado una posición de igualdad entre los posibles pasajeros; pero han preferido que la mujer esté en primera posición.


Publicidad de una Universidad privada. En ella aparecen ocho "estudiantes" , solo dos chicos y seis chicas. A pesar de representar los varones a una inmensa minoría aparencen por detrás de ellas, uno con los brazos cruzados y el otro con las manos en los bolsillos.

miércoles, 20 de enero de 2010

Carme Chaparro: reforzando las ideas feminazis

Una de Chicos

Carme Chaparro.

ME HE CRIADO entre chicos. Con dos hermanos que me sacaban dos palmos de alto y de ancho y que me obligaron a perfeccionar y convertirme en una experta en las técnicas de defensa fraternal femenina (mordiscos o lagrimones, dependiendo del momento). En el colegio las monjas me lavaban la lengua con jabón. Mis queridas hermanas Milagros y Margarita se empeñaban en que, los chicos, ni soñarlos. Y se desesperaban cuando me veían pasar a recoger a mi hermano en el edificio de enfrente y volver a casa rodeada de sus compañeros de clase ¡niños del colegio mixto¡ ¡Ave María Purísima! Aunque hay que reconocer que los ocho años de entonces no son los ocho años de ahora. Como mucho, nosotros compartíamos cromos de la última colección de Danone.
EN EL PUEBLO donde pasaba las vacaciones (¡hola, Sant Quintín!) casi todos mis amigos también eran de sexo masculino. De aquella época me quedan varias cicatrices en el cuerpo y un asco permanente por el tabaco. Aunque confieso que intenté fumar varias veces. Y así como era capaz de no perder las ruedas de sus bicis y seguirles allá a dónde fueran, incluso por las cuestas más empinadas, o de casi ganarles en los concursos de palabrotas, a lo de furmar no pude seguirles. Cigarro tras cigarro inhalaba con la desesperación de que, por favor, por favor, me gustara. Pero no.
ELLOS ME CONTABAN, sin ningún tipo de pudor, primero cosas de críos y, más tarde, el aturdimiento que les provocaban las hormonas y las mujeres. Por eso siempre he defendido a ultranza que entre ellos y nostras puede haber amistad sin ningún tipo de pulsión sexual escondida. Eso es algo que he peleado durante toda la vida... pero ahora tengo que retractarme. El otro día me reencontré con uno de esos amigos de la infancia, y ya sin las urgencias de la camadería diaria, y con un par de Hendrick´s desvergonzando nuestras neuronas, me confesó que siempre, alguna vez, en algún momento, aunque sea una milésima de segundo, los hombres piensan en cómo sería ese maujer en la cama. Aturdida por ese descubrimiento, llevo varios días escuchando voces en mi cabeza y repeliendo miradas masculinas con mi escudo protector invisible. "Es cosa de la Naturaleza", me insistía mi amigo. "¿A vosotras no os pasa de vez en cuando?", me preguntó.

P.D.: Pues no. No creo que las mujeres vayamos por ahí imaginándonos, ni siquiera sin camisa, a los hombres con los que nos cruzamos. Lo siento, no solemos pensar en ellos desnudos, no nos pone. Nuestra sexualidad no es tan visual. Por eso los Playboy para chicas los acaban comprando gays.


alephgaia dice:

Pobre Carme Chaparro; aturdida por una confesión tan impresionante como esa. Sin duda ha sido toda una sorpresa para ella... escuchando voces en su cabeza, que casi se vuelve loca -pienso- Lo que ha debido de sufrir tras esa confesión siniestra y burda; repeliendo la mirada de los hombres, todos obsenos, salidos, primarios, simples... eso sí, con su "escudo protector invisible". Siempre es bueno ser una supermujer para defenderse de los primitivos varones.
Nótese cómo nuestra querida feminazi, fuente inagotable de ideas y recursos, Carme Chaparro hila finamente los primeros párrafos donde identifica su época de niña entre varones niños con conceptos y frases como: "me obligaron", "experta en técnicas de defensa", "mordicos y lagrimones". Y por contra cuando habla de su relación con las del sexo femenino emplea términos como: "Mis queridas hermanas", las cuales les prevenía insistentes de los chicos. ¡Qué malos son los chicos! ¡qué pobrecita era Carme!. Pero como buena supermujer, ella estaba a la altura de ellos pues corría en bici tan rápido como ellos, incluso casi les ganaba; pero eso sí, supo sustraerse de la perversión del tabaco, de ese vicio malsano que corrompe solo a los hombre.
Pero el colofón a todo esta sarta de ideas manipuladas y -vete tú a saber si mentiras- nos cuenta cómo su amigo de la infancia reconoció que él, en algún momento, imaginaba a toda mujer que se le cruzaba por el camino, desnuda o en la cama... quizás este chico necesite un psicólogo, pues soy chico y no me sucede esto. No sé a vosotros chicos que leeís esto. ¿Os llegáis a imaginar, por una milésima de segundo, a la primera mujer que se os cruza por el camino, metida en la cama con vosotros?. Pues Carme ha decidido que eso nos pasa a todos.
Carme, como mucho, nos imaginaremos eso si la mujer está, al menos, de buen ver, pero incluso así, puede que no nos recreemos en esa escena porque haya otras prioridades en ese momento.
Y... ¡por favor! ¿¿¡¡que las mujeres no os imagináis nunca a un hombre sin camisa porque eso no os pone??¡¡ ¿entonces, qué os pone?. Ahora cuéntame una de indios... -que se suele decir-.
No os ponen los hombres desnudos. Tenéis pues un gran problema. Quizás no se trate de un problema, sino que se trate simplemente de lesbianismo. Una tendencia más. Si no te ponen los hombres desnudos, prueba con las mujeres, quizás descubras algo que no sabías hasta entonces.
Y sé que existen muchas publicaciones gays, hechas para los gays, pensadas para los gays, y si compran el playboy para chicas, hacen muy bien, pero el playboy para chicas está pensado para las chicas, y son comprados por ellas, te pese o no te pese. No creo que el éxito de esta publicación editada en todo el mundo sea gracias a los gays del mundo.
Carme, desengáñate, las mujers no sois ángeles puros e inocentes bajados del cielo para reconstruir este mundo de mierda hecho por hombres. Sois tan humanas como nosotros. Os gusta el sexo, y os divertís con él. Os gustan los hombres (si no eres lesbiana) y os gusta verlos desnudos. Si no pregúntale a las compradoras de almanaques de bomberos, o a las admiradoras de Cristiano Ronaldo, o a las lectoras del Playboy para chicas...

Conclusión definitiva de Carme, "NO PUEDE EXITIR LA AMISTAD ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER"; la obsesión sexual del varón lo impide. ¡Pero qué malos somos los hombres! ¡Y qué primitivos!

jueves, 14 de enero de 2010

Denuncias Falsas

El Mirador

Corrección incorrecta.

Teodoro León Gross

"Es más confortable negar que existan las denuncias falsas que
adentrarse en una polémica tan espinosa"


El Fiscal Jefe de la Audiencia de Málaga niega que haya denuncias
falsas por violencia de género: "lo único verdadero son las muertes y
las agresiones que sufren las mujeres, y el hecho probado es que las
han ejecutado hombres". Sin embargo, las denuncias falsas si existen;
así que ese es un escapismo dialéctico de lo más elocuente. Sin duda se
trataba de evitar una cuestión incómoda. Las denunicas falsas
constituyen un tema "políticamente incorrecto", un debate silenciado
por la doctrina oficial del laboratiorio sociopolítico de la izquierda;
y sobre todo tras la áspera polémica provocada por un juez montaraz de
Sevilla que, con retórica de borocha gorda, atribuyó a la "dictadura
del feminismo radical" la puesta en funcionamiento de la ley integral
contra la violencia de género que ha provocado que "miles de hombres"
hayan sido detenidos por el hecho de serlo". Antes que correr el riesgo
de ser identificado con ese paladín de la carcundia, casi cualquiera
prefiere evitar el debate. El problema es el efecto colateral: se está
negando que existe algo que sí existe. Las denuncias falsas no son un
mito ficticio. El fiscal Jefe de Málaga es un hombre culto, sereno, y de una
prudencia vaticana tan esmerada que a veces le priva de la valentía
intelectual. El treinta por ciento de las denuncias de violencia de
género son absolutorias y esto significa, aunque no se pueda distinguir
entre falsas o infundadas, que el problema existe. ¿Y cuántos inocentes
son condenados? Resulta más confortable negar que existan las denuncias
falsas que adentrarse en esa polémica tan espinosa. Se ha impuesto, en
cambio, un planteamiento dogmático: "o estás con la ley de violencia de
género o estás contra la ley". Y no es eso. La violencia de género
representa un drama sin matices: miles de mujeres que viven
cotidianamente en un régimen espantoso de terror doméstico anónimo,
sometidas a la dictadura arbitraria de la violencia, con la dignidad
machacada. Eso no está en cuestión al plantear las denuncias falsas
como efecto colateral de una Ley con imperfecciones. De hecho ya hay
suficiente documentación sobre la estratagema de las denuncias falsas
para tomar ventaja en la guardia y custodia o el uso de la vivienda, o
simplemente para resolver disputas familiares de igual a igual. Y las
víctimas de este abuso, aunque estadísticamente sea minoritario, están
abandonados por el sistema. Incluso niega que existan; o se les
declara, según la doctrina impuesta desde el Gobierno, como "un coste
que se puede asumir". Qué cosas. Ese es otro carpetazo a Montesquieu
para olvidar que el imperio de la ley no puede crecer aceptando con
toda naturalidad que se castigue a un porcentaje de inocentes.