lunes, 26 de marzo de 2012

El hembrismo retrocede (III)

Algunas preguntas de obligada reflexión.

En su discurso Toni Cantó formuló una serie de preguntas muy útiles para redefinir ideas que nos ayuden a avanzar en materia de igualdad.

• ¿Van a modificar lo que nosotros creemos que es un mal uso del concepto de género y la acción positiva en su línea parlamentaria y acción de gobierno? • ¿Están ustedes pensando combatir la violencia de género cambiando la ley vigente que contempla la asimetría penal entre mujeres y hombres que además se está mostrando, como decía antes, ineficaz para parar esta lacra y que apenas ha desarrollado medidas de prevención y educativas? Añadir además que acapara una gran cantidad de recursos que deberían usarse en estrategias válidas para resolver el problema, como la potenciación de la mediación familiar institucionalizada y todas aquellas políticas tendentes a disminuir la conflictividad durante la ruptura, momento en que se desarrolla la violencia más grave dentro de la pareja.

• ¿Contemplarán, señora ministra, otras formas de violencia intrafamiliar, como son las relativas a las que sufren los niños […] la que sufren también las parejas del mismo sexo. La que sufren nuestras personas mayores. La que sufren los padres agredidos por sus hijos. La que sufren las personas con discapacidad o la que sufren también los hombres agredidos por sus mujeres? Solicitando una sensibilidad más amplia ante el problema de la violencia no enfocada exclusivamente según el egoísmo hembrista y restableciendo la misma dignidad para todas las víctimas.

• Tenía un prejuicio, y me lo temía, me ha extrañado muchísimo no oírle hablar del tema: custodia compartida. Señora ministra ¿van ustedes a promover una ley de custodia compartida como opción preferente en línea con las mociones que el partido popular ha presentado en múltiples ayuntamientos […]? Nosotros en UPyD lo proponemos […] ¿Para cuándo la custodia compartida como opción preferente en las separaciones con hijos? Es una postura tan igualitaria que sorprende que no haya sido aceptada hace ya muchos años e implementada con multitud de recursos, incluyendo medidas de apoyo a los nuevos núcleos familiares cuando esto se demostrase necesario. Pero el feminismo radical de nuestro país sólo acepta la custodia compartida que tiene trampa, es decir la que puede anularse sólo con que una de las partes se niegue a aceptarla y eso parece motivo suficiente para frenar su implantación definitiva. Bastó con las anteriores legislaturas del PSOE y el hecho de que Ana Mato no haga referencia al tema sugiere que la situación será muy parecida con el PP. Una opción preferente por la custodia compartida favorecería probablemente un fuerte descenso de la conflictividad en la ruptura de la pareja. Esto contribuiría a disminuir también las muertes de mujeres y hombres a manos de sus parejas o de suicidios ocurridos durante las separaciones y divorcios.

• En política internacional ¿exigirán activamente el respeto del principio de no discriminación por la orientación sexual a aquellos países que segregan, encarcelan y ejecutan a personas por su orientación sexual o identidad de género? nos gustaría saberlo. El pensamiento políticamente correcto se basa en ciertas concepciones las cuales no desea cambiar, aunque en la práctica se demuestren contraproducentes. Muchas de ellas nacen más de la interpretación discutible que realizan unos pocos que de la realidad de los hechos o el sentido común. Así que habiéndose desarrollado como políticamente correcto el concepto de la alianza de civilizaciones y otros semejantes se hace difícil incluir medidas políticas que los contradigan. Pero es innegable que ni todas las civilizaciones están igual de evolucionadas en el reconocimiento de los derechos humanos, ni todas incluyen el mismo grado de respeto y aceptación de las minorías, cuando no parten de conceptos culturales o religiosos que fomentan el rechazo y la intolerancia. No admitir esto y actuar en consecuencia es lo mismo que ponerse una venda en los ojos para tolerar las injusticias que se cometen en otros lugares del mundo, sólo porque ideológicamente nos resulta incómodo reconocer que éstas suceden.
Buenos propósitos para un buen comienzo.
Como corolario de su intervención Tony Cantó plantó cara precisamente a la arbitrariedad del pensamiento políticamente correcto. Todo un escudo que desde los medios de comunicación, los partidos políticos y el entorno académico ha hecho del hembrismo un tema tabú, convirtiéndolo en un nuevo dogma cuya formulación queda estrictamente reservada a las adeptas más avanzadas de la hermandad feminista, correspondiéndonos a los demás su aceptación sin ningún sentido crítico.
Yo espero señora ministra que en esta comisión hablemos de una manera políticamente incorrecta. Me parece que el miedo, la corrección política, ha hecho mucho daño en este y otros ámbitos, me parece que hay quienes se han elevado a tener una categoría moral indiscutible, y que no es así, que han impedido que otros podamos hacer, incluidos los hombres, discursos al respecto de lo que estamos hablando aquí esta tarde. En UPyD queremos tratar las dificultades que ha causado esta ley y queremos resolverlas porque se ha mostrado ineficaz e injusta en algunos casos, es decir, queremos evolucionar, queremos pensar en las mujeres que sufren la violencia de género, queremos por supuesto pensar e intentar erradicar el hecho de que algunas de esas mujeres pierdan su vida por ello. Pero también queremos, sin que se nos acuse de nada, hablar aquí de los problemas que esta ley ha engendrado, que no demos la espalda a las denuncias falsas, señora ministra, que no demos la espalda a los hombres que no pueden ver a sus hijos, y a los hijos que no pueden ver a los hombres, con toda la asiduidad que quisieran. Queremos defender a aquellas mujeres que necesitan sus pensiones compensatorias para criar dignamente a sus hijos, pero sin olvidar por favor a aquellos hombres que se ven privados de todos sus recursos de forma injusta. […] Cuando una política no funciona lo que se espera de nosotros es que no tengamos miedo a discutir todos sus aspectos dándole la vuelta si fuera necesario, sin dogmas.

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