lunes, 26 de marzo de 2012

El hembrismo retrocede (I)

Por Gustavo Revilla.

Introducción: auge y declive de la distopía de género.

Algo está cambiando en el panorama políticamente correcto, en el paraíso del sexismo y la falsa lucha por la igualdad, dentro del cual hemos vivido en este país durante un par de décadas, pero principalmente durante las dos últimas legislaturas del gobierno de Rodríguez Zapatero. Hasta ahora sólo el hembrismo tenía eco político y la inmensa mayoría de los partidos se limitaban a repetir sus argumentos e ideas dócilmente, con plena subordinación a los análisis mentirosos que las expertas de género confeccionaban y divulgaban con el indiscutible apoyo de los medios de comunicación mayoritarios, siempre dispuestos a informar a través del filtro de los intereses hembristas. Con estos poderosos respaldos las hembristas han disfrutado de una enorme fuerza, y en connivencia con el orden establecido, se han transformado en uno de los grupos de presión más ávidos y celosos de conservar y aumentar su poder y privilegio.

Así, conceptos como la transversalidad o el mainstream feminista configuraron el siguiente paso del sueño de género, básicamente la idea de que el feminismo dominaría los principales recintos sociales, desde la economía al medio ambiente, pasando por la sanidad, la enseñanza, el proceso de creación de leyes… para convertirse en la corriente de pensamiento dirigente. Una postura tan desproporcionada como chocante, en esencia una nueva dictadura dispuesta a controlar desde la legislación, las instituciones, la educación y la manipulación ideológica nuestras vidas, tanto si nos gustaba como si no. Y con el propósito de alcanzar esta meta la mayoría de nuestros políticos, carentes de cualquier dignidad distinta de la de obtener el mayor número de escaños de los que vivir cómodamente sólo por pertenecer a unas siglas, vendieron su elástica honestidad ansiosos por hacerse la foto junto a la hembrista de turno, pensando que apoyar a este grupo de presión era lo mismo que lograr-ni más ni menos- el voto de la mayoría de las mujeres de este país, y de los hombres que por confusión, ignorancia o falta de criterio habían sido colonizados también por las mentiras del feminismo radical.

Esa idea tan sencilla ha llevado a aceptar y cometer muchas acciones lamentables, con el único propósito de complacer a las niñas mimadas y caprichosas en las que las hembristas se han convertido rápidamente, desde el preciso instante en que han comprendido que se les brindaba la posibilidad de hacerlo. Una época dorada para ellas, en la que parecían imposibles de parar, avaladas por un apoyo incondicional y cerrado a cualquier argumentación, respaldado por estudios y discursos manipulados a su medida, repetidos incesantemente por los y las portavoces de las principales instituciones gubernamentales, señal de que el poder era cómplice de sus trampas y estaba dispuesto a que abusasen de él. Por eso perseguía y marginaba a quienes señalaban con el dedo, o metía las manos en las arcas del Estado para repartir más que generosamente con ellas el dinero que el pueblo les permitía gestionar, mientras los medios de comunicación manipulaban las informaciones para dirigir con propaganda a la “masa” fácil de aborregar, recurriendo a la más repugnante de las demagogias al reducir el pensamiento a eslóganes o llamar a la discriminación “lucha por la igualdad” y “neomachistas” o misóginos a quienes sólo trataban de denunciar los abusos cometidos por estas nuevas privilegiadas, obsesionadas por las subvenciones y su triunfal modelo de sexismo.


Y este panorama parecía imposible de quebrar, sólo de vez en cuando surgía alguna pequeña fisura en su superficie que intentaba repararse con la mayor urgencia posible, y como fondo, un clamor social cada vez más fuerte, más extendido, un rechazo mayor a toda la repugnante farsa e injusticia que era en realidad, mientras los cómplices apoltronados de las hembristas las sonreían de un modo infame y baboso, como tranquilizándolas, como dándolas a entender: “da igual, lo tenemos bien montado, no conseguirán nada. Están indefensos, frente a nuestras mentiras y cinismo inhumano.” Hasta que finalmente los temores y advertencias de las hembristas más susceptibles se han hecho reales y toda su grotesca escenificación les ha estallado en plena cara. Por fin, el eco social que trataban de reprimir se ha abierto paso dentro de sus órganos de poder y ahora este eco social se ha trasformado en poder político él mismo.

El hembrismo retrocede ya que el pulso comienza a igualarse desde el momento en que la parte contraria tiene también una mano con la que hacer fuerza. Ha sido un punto de inflexión que quizás no se divulgue por los cauces normales, puede que no se abra al debate de manera oficial o que trate de ningunearse para ver si así se marchita y muere. Ya que han sido incapaces de pararlo puede que prefieran que la ciudadanía lo ignore no sea que terminen sabiendo más de lo que conviene. Pero está ahí, en el parlamento, dentro de lo que consideraban su exclusivo patio de butacas, donde pensaban que nadie se atrevería a ponerlo. El revolucionario discurso de Toni Cantó, miembro del partido UPyD, frente a la retrógrada y sexista Ana Mato, claramente incómoda y descolocada ante la intervención de este diputado, ha roto definitivamente el control políticamente correcto que el hembrismo había impuesto en nuestro país.

http://www.youtube.com/watch?v=agz-6b-7TSA

Una indiscutible realidad mucho tiempo callada.

Frases y reproches rotundos como: “Le propongo un juego de agudeza visual, eche un vistazo a su alrededor y dígame si no hay algo que le llama la atención, sí, ¿no? A todos nos llama la atención. Hay pocos hombres aquí, no hay ningún hombre en la mesa que Ud. Ocupa” dicho mientras Ana Mato intercambiaba con muy poca educación sonrisas inoportunas y cuchicheos infantiloides con otras feministazas amigotas suyas, sacadas del sueño de la marmota por una píldora como ésta, dada justo donde más las duele, en plena Comisión de Igualdad, y escuchada ni más ni menos que de boca de un hombre, es decir, alguien sin juicio propio sobre temas de discriminación según el cortísimo esquema mental de una hembrista, obligado por su sexo a callar o corear sus opiniones al margen de la necedad de las opiniones o de la hembrista que las exponga, resultaba un hecho demasiado coherente y novedoso como para no destacar entre las monótonas intervenciones habituales basadas en la simplista y predecible perspectiva de género. Por eso algunas hembristas se volvían para mirarle fijamente mientras hablaba. Demasiado tiempo privilegiadas, eran incapaces de entender lo que estaba sucediendo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo hoy en dia veo mas hembrismo incluso hoy en dia es normal escuchar a una mujer decir que las mujeres son mejores que los hombres que las mujeres somso superiores y muchos insultos ofensas y maltratos contra los hombres eso ya es demasiado ya que hoy en dia el hembrismo es mas abusivo contra los hombres incluso hoy en dia las mujeres tratan a los hombres como esclavos y no como humanos incluso hoy en dia hasta los animales tienen mas derecho que nosotros los hombres ya que hoy los hombres somso discriminados y ignorados ademas este hembrismo difrazados de feminismo le da todo a la mujer y nada al hombre ya que hoy en dia los hombres tenemos que conformanos con las sobras y migajas ya que hoy la mujer tiene todos los derechos y leyes a su favor y los hombres no tnemos nada a nuestro favor ni derechos ni leyes y sabiendo eso todavia tienen el descarod e decir que la sociedad es mahcista lo cula no es cierto ya que esas son puras mentiras por parte de este psudofeminismo de la mujer ya que incluso ellas mismas se victimzian solo para obtener privilegios ya que hoy los discriminados y maltratados somos nosotros los hombres de este feminismo subliminal que existe en nuestra sociedad porque hay que ser bien ciego para no darse cuenta de todos estos busos de esta dictadura hembirsta por parte de la mujer ya que hoy en dia quienens toman deciciones y mandan es la mujer incluso hoy quienes cometen mas abusos es la mujer eso es lo que este pseudohembrismo quiere esconder con puras mentiras hablando de machismo y cosas que no son ciertas...