martes, 3 de diciembre de 2013

Otro ejemplo de publicidad humillante

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Usa las tijeras de podar en tono amenazante. 
Y podríamos pensar ¿para cortarle qué...? Como no queda claro, dependerá de lo que a cada uno le sugiera. ¿Quizás un dedo, una oreja, la punta de la nariz...? 
Pues sí, la posible amputación queda sugerida y juega con nuestro inconsciente. ¿Qué te sugiere a ti?
Vuelvo a decir: imagina que es la mujer la que llega con el coche a su casa, la recibe el marido con las tijeras de podar en movimiento amenazante. Ella traga saliva y lo mira con miedo. ¿Es aceptable? ¿entonces por qué si es aceptable si la humillación la sufre un hombre?

1 comentario:

Anónimo dijo...

No es aceptable Alephgaia, es violencia hembrista. Es insinuación de maltrato físico por mutilación o castración del hombre y además defensa del maltrato psicológico en la pareja heterosexual ejercido por la mujer sobre el hombre, algo que en las estadísticas honestas realizadas sobre este tema está demostrado que existe y que mensajes como este difunden, amparan y potencian. Muchos estudios sobre violencia doméstica bien realizados concluyen que los maltratos físicos y psicológicos se ejercen y padecen en ratios muy similares para ambos sexos. Lo dicho pura misandria hembrista, el hombre tiene que quedar disminuido porque para la cultura-basura nacida del hembrismo ese debe ser el modelo de hombre. Claro está no nos da la gana, los hombres no lo aceptamos y vamos a fortalecernos y potenciarnos cada día más para dar al hembrismo la respuesta que se merece: el desprecio social y la repulsa pública a esta ideología errónea y repugnante. Otro lamentable anuncio hembrista, yo creo que ya empiezan a aburrir, que pesadez de gentuza obsesionada con su racismo sexual y odio antivarón. Y seguro que el chico que sale desmerecido en el anuncio es mucho más inteligente y vale mil veces más que la imbécil o el imbécil de publicista de cuarta categoría que ha diseñado este spot. Lo que hay que hacer para ganarse la vida sobre todo en época de crisis económica. En fin, más publicidad basura en contra de los hombres, pero poco les va a aprovechar ya que tenemos constatado de sobra que el hombre medio (o la mujer media) vale mil veces más y tiene muchísima más dignidad como ser humano que cualquier feminista radical a quien degrada y limita gravemente su enfermizo racismo sexual.


Gustavo Revilla.