sábado, 1 de septiembre de 2012

Huelga de piernas cerradas.

Mujeres de Togo amenazan a sus maridos con una semana sin sexo para empujarles a pedir la dimisión del presidente.

Salamu Hamudi Bachri.

La historia de las luchas reivindicativas ha dado lugar a multitud de fórmulas para alcanzar los objetivos. Lanzamientos de piedras, huelgas de hambre, barricadas, sentadas multitudinarias inmolaciones "a lo bonzo"... Las mujeres de Togo han preferido algo mucho menos violento y tal vez más eficaz: abstenerse de mantener relaciones sexuales con sus esposos. El objetivo, exigir la dimisión del presidente del país africano, Faure Gnassingbé, que ostenta el cargo desde 2005 después de sustituir en él a su padre, que se mantuvo en el poder durante 38 años.
"Las mujeres togolesas van a declararse en huelga de sexo para tratar de movilizar a sus parejas a que lleven a cabo más acciones para provocar la salida del Gnassingbé del poder", declaró ayer la responsable de la iniciativa, la abogada y presidenta del Colectivo Salvemos Togo (CST), Isabelle Ameganvi. En un país donde el promedio de hijos por mujer es de 4,79 -en España es de 1,38-, para algunas el gesto puede ser un alivio, al margen de reivindicaciones politicas.

Esta particular protesta ha sido convocada tras los violentos enfrentamientos de la pasada semana entre las Fuerzas de Seguridad y manifestantes opositores, que se saldaron con un centenar de heridos y la detención de 125 personas. "Al que nos dirige (en alusión a Gnassingbé) le gustan las relaciones
sexuales, por lo que invito a las togolesas a abstenerse de verle esta semana", proclamó ayer en tono jocoso Ameganvi al término de una marcha pacífica convocada por el colectivo que dirige.

Las activistas pidió a las mujeres del país africano que sigan a partir de hoy el ejemplo de las liberianas, cuya huelga de sexo en 2003 fue clave para lograr la paz después de 14 años de cruenta guerra civil. Una huelga que ayudó a llevar al Gobierno de Monrovia a la primera presidenta de su historia, la premio Nobel de la Paz Ellen Johnson Sirleaf.

Varios antecedentes

Y es que la huelga de piernas cruzadas no es una novedad, ni tampoco una exclusiva africana. La senadora socialista belga Marleen Temmerman propuso hace un año una huelga de sexo para presionar a los negociadores encargados de la formación de un nuevo Ejecutivo en Bélgica, paralizado por la tozudez de valones y flamencos. ¿Tuvo éxito la medida? Es dificil saberlo, pero lo cierto es que finalmente se logró el consenso en un país que llevaba 500 días descabezado. El mismo ultimátum ha cuajado, aunque por distintas razones, en otros paises. Así, las mujeres de Irka, en Turquía, impusieron a sus esposos la castidad durante una semana para que tomaran medidas que resolvieran de una vez por todas la escasez de agua en la localidad.
Una semana fue también la duración de la huelga convocada por mujeres keniatas par que los rivales políticos del país llegaran a un acuerdo tras las elecciones presidenciales en 2007. Pagaron incluso a las prostitutas para que se sumaran a la movilización.

Diario Sur
28.08.12


Y es que esta fórmula de presión hacia los esposos está revestida de los principales y más básicos dogmas del radical-feminismo: Los hombres, seres básicos, poco resolutivos, violentos, conformistas, inactivos... adictos al sexo al que prefieren sobre todas las cosas pues son seres simples, hay que
"obligarlos", "amenazarlos" con la negación de las relaciones sexuales. Desde el punto de vista feminista, ellas pueden resistir sin sexo todo el tiempo que haga falta. Dice: "Al que nos dirige (en alusión a Gnassingbé) le gustan las relaciones sexuales, por lo que invito a las togolesas a abstenerse de verle esta semana". Como si solo le gustara las relaciones sexuales al presidente de la República, o solo a los varones togoleses, y a ellas no. Pues, según la informadora, incluso "el gesto puede ser un alivio" para esas sufridas esposas que deben mantener relaciones sexuales con sus maridos", ¡vaya tortura la que se les exige¡ Pobres mujeres togolesas que deben mantener relaciones sexuales con sus maridos¡ y que comparadas con las civilizadas mujeres españolas paren nada más y nada menos que 4,79 hijos. Está claro que para evitar ese desproporcionado número de vástagos lo mejor es dejar una semana sin sexo al esposo. ¿Para qué implantar los métodos profilácticos o anticonceptivos? Es decir el condón o la pildora... Pues no, lo mejor es castigar al marido sin sexo por una semana. Comprobada su efectividad y no solo en la cuestión reproductiva, sino !oh milagro¡ en todas las facetas de la vida.

Castigando y obligando al esposo a no tener relaciones sexuales, una auténtica tortura para él que lo convertirá en un varón sumiso a las nobles y elevadas pretensiones de su mujer, puede darse solución a todo. Y es que nos quieren vender esta forma reivindicativa femenina como un método que solo persigue la consecución de causas nobles: la paz mundial, la supresión de dictaduras, el agua potable para la aldea... demandados a esos irresolubles y vagos maridos que nos les importa nada la política ni la salud de sus familias. Ya sabemos que para ellas, la inteligencia, la fuerza, la dignidad, la paz, la justicia.... es solo femenina -sino miren el artículo "la" que precede a cada sustantivo- es algo natural y consustancial a lo femenino.

Desde el punto de vista feminista, el castigo al marido tan solo conduce a un resultado beneficioso para la comunidad, para la sociedad; todo por una noble causa. Está por tanto más que justificado. ¿Pero hasta qué punto esto resulta ser un castigo para los varones? ¿o hasta qué punto es una auténtica solución a los problemas? Para la abogada feminista que propaga y propone el castigo a los maridos, la eficacia es total, se consiguió derrocar al gobierno de Monrovia después de una guerra civil de 14 años, y lo mejor de todo, llegó a la presidencia una mujer. Con ello queda asegurada la paz y la prosperidad en el país. Ellas están absolutamente seguro de ello. Este es en definitiva el mensaje subliminal o no tan subliminal, sino directo que se nos quiere inculcar con esta noticia y con noticias como ésta.

Esta método reivindicativo femenino -o mejor dicho: el método muy feminista que proclama la superioridad sexual de la mujer frente al denostado varón- parece ser ya ha llegado a Europa, a Bélgica concretamente. En este caso deja en el aire si este método obtuvo realmente resultados; tan en el aire, que lo deja a elección del lector o lectora ya aleccionado o aleccionada ampliamente sobre esta cuestión. Un país paralizado durante 500 días por la tozudez de valones y flamencos... ¿se habrá confundido la informadora con la palabra "valones" por "varones"?, parece que sí, pues según interpreta, gracias a la huelga de piernas cruzadas de sus esposas a estos políticos tozudamente dañinos pudiérase que este problema quedase consecuentemente resuelto ¿pero es que en ese gobierno solo habían hombres -varones-? ¿qué papel jugaron las mujeres valonas y flamencas que se comportaban con la misma tozudez que sus compañeros políticos?... no me lo digas, no me lo digas... ellas estaban por la labor de arreglarlo todo, la tozudez era solo de los varones valones y flamencos. Seguro. Completamente. Ahora imagino a una esposa española votante del... PP por ejemplo, iniciar una huelga de piernas cerradas hasta que su marido, votante del PSOE, no comprenda su inteligente postura femenina y feminista de que ella debe obligarlo a votar por su partido como opción más
razonable, justa y adecuada.

Para concluir, y siguiendo los pasos y prédicas de esta abogada activista feminista, Isabelle Ameganvi, propongo a los varones, en caso de que este tipo de "reivindicación noble y de elevadas pretensiones" les lleguen a afectar alguna vez -pues les están dando amplia publicidad para que sea implantada por
todo el mundo- que alcen sus cabezas, que no se identifiquen con esa imagen de "semianimal-adicto-sexual" que el radical-feminismo está creando en torno a la imagen de los hombres, que se autoconsideren personas, tan personas como son ellas. Que vuestra dignidad de varón vale tanto como la dignidad de una mujer. Que no se os puede manipular mediante la imposición del "ahora no tendrás sexo" por la idea concebida de que tú como hombre dependes del sexo por tu primitivismo biológico.... que para combatir una dictadura política, no puede llevarse a cabo por medio de otra dictadura impositiva de individua a individuo. Que este tipo de presión feminista, en realidad está pensado para que la mujer consiga de sus esposos todo lo que ella cree que es justo para la sociedad, pero también para ella personalmente, y esto puede afectar a cualquier ámbito... así que te propongo, a tí como varón, llegado el caso de que seas amenazado, obligado o castigado con este tipo de acción, que castigues tú con un mes sin sexo a tu castigadora. Creo que llegará a entender que quizás tú no quieras estar un mes sin sexo, y que si no lo vas a tener con ella quizás te alivies por otros sitios, con otras personas, de otra forma... a ver quién consigue resistir más tiempo en esta declarada guerra de sexo que cada vez intensifica más y más el Sistema.

Porque no lo olvidemos: es más fácil dominar a los individuos si estos siempre están enfrentados entre sí.

alephgaia

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Tal vez el antecedente más antiguo de esta peculiar huelga sea la comedia "Lisístrata" (411 a.C.), de Aristófanes. La comedia tiene como base una huelga sexual de las mujeres para forzar a sus maridos a negociar la paz en la Guerra del Peloponeso.

Anónimo dijo...

Alephgaia muy buen artículo y muchas gracias por darnos tanta fuerza positiva a los hombres, además de enseñarnos el camino hacía delante, a saber, dejar que las hembristas continúen con su idea idiota de lo que somos mientras nosotros nos organizamos, preparamos nuestra ideología y movimiento social y optamos por las mejores soluciones, más que presentes a nuestro alcance.

Muy bien dicho, proponer una huelga de sexo mayor como respuesta a una huelga de sexo que ha empezado la otra parte. Este es un juego que ya puestos podemos jugar todos, y como dice el refrán, “si quieres arroz dos tazas". Sí una mujer le hace chantaje sexual a un hombre pierde puntos como compañera, y no merece la pena que los hombres cedan ante situaciones o personas así. Tienen que hacerse respetar, y pensar muy en serio en romper directamente con las mujeres que no valen la pena. ¿Por qué? Porque cuando una mujer demuestra ser una caradura, una maltratadora o una hembrista se rebaja a si misma y ya no se merece que los hombres la valoremos.

Por lo demás a ver si nos vamos a creer que porque algunas líderes destacadas hayan pedido las huelgas de sexo públicamente todo el conjunto de las mujeres las han secundado y gracias a esta medida se haya resuelto el problema. Yo no me lo creo, la verdad. Pienso que en general habrá habido otras causas, otras vías más efectivas que hayan dado sus frutos, pero viviendo en una sociedad hembrista que bueno es dar el mérito a las feministas, todo él, así se hacen propaganda y pasan por mucho más valiosas de lo que son en realidad.

Yo creo que ante esta lectura a casi todos se nos ha planteado la siguiente pregunta: ¿Deberíamos tomar ejemplo los hombres y negarles nuestras caricias, bocas, cuerpos y penes erectos a las mujeres? ¿Nuestras atenciones y la satisfacción física y emocional que se experimenta durante el acto sexual? además de esto añadir el “no” al cortejo: no mirarlas con interés, no sonreírlas como a personas a las que damos un significado especial, tratarlas fríamente, con indiferencia. No citarlas ni llamarlas por teléfono o ir con ellas a tomar algo mientras las decimos lo guapas que están, lo mucho que nos gustan e importan o dejar que se desahoguen contándonos sus cosas y escuchándolas atentamente.

Habría alguna a la que le daría igual, ya que ciertas mujeres jamás han vivido el sexo por placer o amor, no han funcionado nunca a ese nivel, ni se han molestado en salir de su ignorancia sexual. Han vivido el sexo sólo como obligación en la pareja, orientada a otros fines y en ocasiones han recurrido al chantaje sexual, para obtener beneficios egoístas. El estúpido dogma “los hombres sólo pensáis en el sexo” es muchas veces defendido por esta clase de mujeres, las cuales por no pensar, no piensan ni en eso siquiera.

Pero hacer este chantaje a las mujeres en general me parecería una traición y una cañada, es jugar sucio en el vínculo hombre-mujer. Por mi parte no plantearía reivindicaciones en esta línea, no creo que la mujer media se merezca algo así. (Continua...)

Anónimo dijo...

(Sigue...)Pero sí que creo que las hembristas se lo merecen. Por eso os planteo que si algún día conocéis a esta señora, la tal Isabelle Ameganvi o a la senadora socialista belga Marleen Temmerman, o en definitiva, a cualquier mujer que apoye estas posturas, las hagáis una huelga de sexo en condiciones, toméis el pulso hasta el final y las neguéis durante el resto de su vida la belleza, la ternura, el placer sexual y el contacto físico masculinos, de no ser que aparezcan públicamente reconociendo su necedad al proponer medidas tan injustas y erróneas y arrepintiéndose por su metedura de pata. Y ojala que sus maridos tomen ejemplo y las planten los papeles del divorcio con el desayuno, a primera hora de la mañana. A ver que tal las aparca el coche, las ayuda a desarrollar sus proyectos vitales, las hace de psicólogo escuchando sus problemas o las abraza, besa y murmura palabras dulces antes, después y durante el acto sexual un vibrador.

Es verdad que algunas de estas huelgas han tenido un propósito noble y han sido llevadas a cabo en circunstancias en las que algunas mujeres apenas tenían otro medio de hacerse entender o tomar en cuenta. En casos así retiro lo dicho anteriormente y creo que como llamada de atención cuando algunos colectivos de hombres generan un problema y se niegan a solucionarlo, puede significar la única vía que les queda a algunas mujeres. En este caso la culpa sería más de ellos que de ellas, por no atender a razones en el momento oportuno.

Pero la huelga de sexo es la mayoría de las veces, y sobre todo vivida en la intimidad de la pareja, un modo de chantaje, un mecanismo de control que preferentemente ciertas mujeres ejercen sobre los hombres, y querer popularizarlo como “arma” a emplear en contra de los hombres o útil para alcanzar fines políticos me parece rastrero y a tener muy en cuenta. Significaría que los hombres debemos estar alerta ante estos ataques para reaccionar ante ellos defendiendo nuestra dignidad e intereses. A saber, papeles de divorcio en el desayuno, liberarse de la ruin que se las da de lista, demostrarla que podemos pasar de ella sin ningún problema o tener una charla muy seria sobre el tema advirtiendo que todo lo anterior puede llegar a ocurrir mucho antes de lo que se espera.

No me refiero con esto a los casos en los que una mujer ofendida por algo pueda negarse a tener sexo por estar disgustada o dolida. Eso también le puede pasar a un hombre y se debe resolver de otra manera ya que es una postura respetable, humana. O cuando sencillamente no hay ganas o no es momento y se dice que no. Me refiero a cuando hay malicia y la cama se convierte recurrentemente en un elemento de chantaje para el varón, un escenario en el que la sexista trata de obtener ventajas egoístas o humillar y herir a su pareja una y otra vez. Y los hombres suelen ser muy conscientes de cuando se les ataca de esta manera. Hasta las hembristas que lo ponen en práctica pueden expresarlo claramente, jactándose en público de que sus maridos son unos “calzonazos”, o de que en la casa ellas “llevan los pantalones, y que él no diga nada, que en la pareja mando yo, que para eso soy la mujer”. Yo conozco ejemplos de este estilo he oído a ciertas mujeres comentarios así y, sinceramente, siempre he pensado, “Ay que pena que tu marido, que vale veinte veces más que tú, no te mande ya mismo a la mi…” Ya nos entendemos adónde.

Y siempre me pregunto, ¿Por qué no lo hacen? (Continúa...)

Anónimo dijo...

(Sigue y finaliza...) Por la sencilla razón de que nadie ha liberado a los hombres aún y no se les han enseñado las respuestas que deben dar ante ataques como este. Y tú, Alephgaia, nos das pautas y eso está muy bien. Gracias por sacarnos la cara a los hombres y darnos fuerzas y coraje para dar con la horma de su zapato a las hembristas que se creen tan superiores. A estas sexistas debemos despreciarlas al máximo y no compartir nada con ellas.

El tema del chantaje sexual es denso y puede dar mucho de sí, pero junto a otros casos sería una causa suficiente para aplicar a una hembrista el boicot masculino. Es decir que los hombres no compartan con ella nada que merezca la pena. Que prescindan de ella, que no la permitan beneficiarse de ningún aspecto positivo de los hombres.

Este mismo boicot debería aplicarse a locutoras como la señora Julia Otero, la cual planteó en un debate radiofónico si los hombres valdríamos para algo en el futuro, o a la escritora y periodista Teresa Viejo, por escribir un libro ofensivo desde su título: “Hombres modo de empleo.” Una forma despreciativa y repugnante de englobarnos en la categoría de simples objetos. O a la exministra de igualdad, Doña Bibiana Aído, por defender leyes antivarón y proponer la creación de bibliotecas para mujeres con libros escritos sólo por mujeres, todo un ejemplo de segregacionismo que es imposible conduzca a la armonía entre los dos sexos.

A todas ellas yo más que la huelga de sexo las aplicaba el boicot masculino directamente. Y como son hembristas heterosexuales es algo que te garantizo las iba a afectar y hacer replantearse su odio y mala voluntad antivarón, y mucho además.

Pero ojo, sólo a las hembristas, nunca a las mujeres en general. Mi opinión sobre las mujeres normales está muy por encima del bajísimo y despreciable concepto que me merecen las hembristas.

Y ojala sus maridos o compañeros lean esto, reflexionen rápidamente y las planten los papeles del divorcio en el desayuno, o rompan sin más en caso de no haber matrimonio.

Tu blog me parece genial Alephgaia y tus ideas, intuiciones y estilo también. Cuando visito “Tendencias Feminazis” sonrío porque me siento como en casa. En esta sociedad tan sexista parece que no quieren que los hombres tengamos espacios potenciadores y liberadores propios, como sino tuviésemos otra función que dejarnos alienar y disminuir por el odio antivarón feminazi. Pero empezamos a tener nuestros espacios, cada vez más grandes y eso es estupendo, es algo que me deja muy a gusto. Muchas gracias Alephgaia por las buenas vibraciones que gratuitamente nos das a los hombres.

Siempre certero que bien has analizado este articulo.

Gustavo Revilla.

Anónimo dijo...

Si te manipula, si te amenaza, si te chantajea...

NO TE QUIERE!

NO TE SALTES LAS SEÑALES!


Hembristas? ni agua!

Anónimo dijo...

Muy bien dicho.

Alephgaia danos más textos...!!!!

Prontoooo!!!!